martes, 30 de septiembre de 2008

I remember Clifford, too

Una aclaración: como veo que hay bastantes despistados en el mundo, debo advertir que los músicos que salen en esta sección acompañados de música son reales. Con Clifford no hay problema, pero hay alguno que se cree que Stan Seltzer o Elmo Hope eran de mentira. Eran de verdad, y su música es real, pero aderezo su biografía con gran cantidad de disparates. Es como un juego, tenéis que descubrir qué es verdad y qué es mentira.

Y dicho esto, a ver si es que sólo Benny Golson se va a poder acordar de Clifford Brown. Pues yo también me acuerdo. Fijaros si me acuerdo bien que me acuerdo que Clifforoctus Epidauro Andromestas Brown, más conocido como Clifford Brown (más que nada porque no se llamaba Clifforoctus, ni Epidauro ni Andromestas, sino Clifford Brown a secas) nació a muy temprana edad en 1930, hijo de Lechugina Brown, de profesión sus labores, y del mayor Oropendulus Brown, de profesión las suyas.

Diose la curiosa circunstancia de que el niño Clifford nació con una trompeta puesta. Esto debió resultar molesto para la madre, ya que dar a luz un niño, bueno va, pero un niño con trompeta, ya es otra cosa. Y también este hecho provocó el mosqueo de su padre, ya que cuando a uno le nace un hijo con trompeta, por mucha buena voluntad que se tenga, pues te mosqueas. Sería peor que te naciera un niño con bombona de butano, y más molesto para el parto, pero...En fin, que los padres se dijeron, bueno, pelillos a la mar, y se dieron por satisfechos con su trompetudo hijo.

Pronto descubrieron los felices progenitores que tener un niño con trompeta incorporada era, en buena parte, una ventaja. Fijaros que el niño Clifford no lloraba, sino que tocaba la trompeta cuando quería algo. De este modo, era muy fácil entenderse con él, porque cuando tenía sueño, tocaba “Sleepy time gal”, si estaba malo, “St. James Infirmary”, y si tenía hambre, tocaba “Paquito el chocolatero” de corrido. Un lujo de niño.

Pasó el tiempo, y se daba el caso de que, según crecía el joven Clifford, también se hacía más grande la trompeta. Hasta que persona y trompeta alcanzaron el tamaño normal, aproximadamente, que suelen alcanzar personas y trompetas. ¿Y qué pasó después? Pues lo normal. Clifford hizo de faraón Amenofis IV en una función del colegio, y más adelante se echó una novia con gafas y aparato en los piños. Y así llegó el día en que el joven Clifford debía decidir su futuro. Su madre, vistas las facultades de su hijo, dudaba entre si debería elegir el oficio de pelafustán o el de músico. Como no sabía lo que era un pelafustán, le aconsejó que se decidiera por la música.

Pero su padre, el mayor Oropendulus Brown, no se opuso. ¿Pensabais que se iba a oponer? Pues no, porque ya tenía 80 años y pasaba de todo. Puede que os resulte raro descubrir que el padre de Clifford tenía ya 80 años si cuando nació el susodicho Clifford su padre sólo tenía 28. Esto es debido a que el mayor Oropendulus Brown era una persona muy cumplidora, así que cumplía años a una velocidad muy superior a la normal. Vosotros y yo, como somos unos perros, tardamos justos los 365 días en cumplir un año. Hala, siempre las cosas en el último minuto, lo vamos dejando, dejando, y hasta el día 365 no cumplimos el año, y gracias. El mayor Oropendulus Brown, sin embargo, al ser un tío tan cumplidor, en dos meses tenía hecho el año. ¡Era la hostia! Si pensáis que se me ha ido la olla y esto no tiene nada que ver con la historia, estáis en lo cierto.

Pues nada, ahora en serio, que el muchachito Clifford se lanzó al tema del jazz, dejando con la boca abierta de asombro a personal como Dizzy Gillespie o Charlie Parker. Ah, pero se dice que su principal influencia fue otro niño prodigio al que le debemos un post, el fenomenal Fats Navarro. Ya le tocará, ya.

Las cosas le fueron bien a Clifford. Tocaba en el quinteto del señor Max Roach, y provocaba el asombro del respetable. ¡Cómo tocaba el cabrón! Además, le daba lo mismo lento, rápido, o mediopensionista. En todo destacaba.

Pues resulta que, en 1956, Clifford participó en una “jam sessión” (que es una especie de juerga flamenca, pero en jazz) que se celebró en Music City, una tienda de instrumentos musicales de Philadelphia, que estaba pluriempleada para juergas. Milagrosamente, esta sesión fue grabada, ya que un entrometido loro conocido como Puto Bocazas, convenientemente disfrazado de bandurria, se coló en la juerga a la que no había sido invitado (porque tenía tendencia a beberse todo el whisky sin dejar nada a los demás) y puso en marcha el zapatófono, captando al amigo Clifford y al resto de parentela para la posteridad. Aquí le tenéis soplando un tema de Charlie Parker, “Donna Lee”, y debo decir que hay que oírlo para creerlo. Le acompañan Ziggy Vines y Billy Root, saxos tenores, Sam Dockery al piano, Ace Tisone, bajo, y Ellis Tollin a la batería.

Lo que pasó justo después de aquella “jam session” no lo voy a contar, porque es demasiado triste. Los aficionados al jazz ya lo sabéis, y los demás, podéis buscarlo, que sé que sois curiosos. Cuentan que cuando Max Roach se enteró, se encerró en su habitación de hotel con dos botellas de coñac. El loro Puto Bocazas hizo lo mismo, pero con catorce botellas, y no paró de escuchar lo que había grabado en el zapatófono, la última grabación del monstruo, durante toda la noche. Y aquí os lo dejamos, para que podáis recordar a Clifford.


15 comentarios:

Troglo Jones dijo...

Parece que ya se ha conseguido que funcione con Explorer. Ponerlo fuertecito, que suena bien.

Salud.

ESTHER dijo...

Hombre troglo, fantástica historia de uno de los grandes trompetistas del jazz. Qué bien suena Donna Lee. "The Beginning and the End", es el título del disco de ésta última grabación? Es el que tienes tu? Qué cantidad de discos buenos grabó en poco tiempo.

Muy buena reseña, con sus verdades y sus mentiras. He oído el tema de maravilla. Me lo pongo otra vez.

Un fuerte abrazo.

Troglo Jones dijo...

Pues sí, Esther, "The beginning and the end" es de donde está sacado este tema, que uno no se cansa de oir. Tengo algunos discos más de Clifford.

¿Quien sabe cuánto hubiera podido darnos?

Gracias por la visita. Un abrazo.

ESTHER dijo...

Al abrir Goear y escuchar Donna Lee, he visto que hay otros temas de Clifford que tb se pueden escuchar. Están Laura, Cherokee, Embraceable You.. y alguno más. Desde luego suena muy bien.

Besitos.

Mr Blogger dijo...

¿actualizaron el reproductor, hay que hacerle alguna chapucilla?...

Por cierto, no me creo que el que habla sea este hombre. Una persona que nace con una trompeta solo debería hablar con ella. Y hablar con ella está claro que lo sabe hacer estupendamente...

Troglo Jones dijo...

Esther, sí que hay bastantes cosas en Goear. Algo bueno que tiene es que han conseguido un sonido bastante bueno, la verdad.

¿Qué pasa, Mr.Blogger? Se actualizó el reproductor hace unos días, pero tampoco funcionaba, y ha estado un par o tres días sin poder subirse música. Ahora, mira por donde, pita con el Explorer.

Sí, con la trompeta no había quien le parara. Qué tío.

Abrazos varios.

Mamen dijo...

Pues yo como soy muy cotilla he buscado lo que pasó después. Pues vaya, qué lastima :-(

Yo de esta historieta creo que es todo mentira excepto que nació con la trompeta incorporada, que eso es muy creible ;-)

saludos!

PD: , Me pregunta mi compañero de ofi que si me estoy aficionando al jazz o qué :-) :-),

Troglo Jones dijo...

Mamen, así es la cosa. En el jazz hay demasiadas historias tristes.

A ver si es verdad que te aficionas.

Un abrazo.

Mr Blogger dijo...

Es un poco duro, pero tanto en el jazz como en el blues, nos "alimentamos" de malas experiencias para poder sacar notas de lo más profundo del alma.

Y bueno, siempre hay momentos en los que de tanto alimentarte te atragantas y te mueres. Simbólicamnete hablando, claro.

Troglo Jones dijo...

Así es, Mr.Blogger. Ha habido también mucha autodestrucción en el jazz y el blues. No en el caso de Clifford, pero sí en otros muchos.

Demasiado sufrimiento, quizá.

Saludos.

Félix dijo...

Qué buena historia. Te está quedando la Trogloenciclopedia del Jazz de lo más brillante.

Bebé con trompeta incorporada. Yo intento pegarle un instrumento a mis hijas pero se despegan con la ducha. ¿Qué puedo hacer, doctor?

Troglo Jones dijo...

Hola, Félix:

Gracias, aunque puede que, a partir de ahora, le haga algunos cambios a esa Trogloenciclopedia. Serán para bien.

Mi madre me ataba la flauta dulce con un morral, como el de los burros, pero me lo acababa comiendo. Y es que hay que respetar la tendencia natural de los hijos, que en mi caso era la vagancia total.

Saludos.

Hominicaco dijo...

Se nota que tu y clifford fuistéis grandes amigos, por la cantidad de detalles que cuentas de su vida. Es una pena que tu no nacieras con una buena trompeta como él xq ahora serías famoso.


Saludos

Troglo Jones dijo...

¿Qué insinuas, amigo Drenas? Yo tengo un cacho trompeta que nunca se ha visto nada igual en un hombre blanco.

Abrazos.

Hominicaco dijo...

ya seguro que si, si en tu pueblo te llaman el hombre trompeta