sábado, 20 de febrero de 2010

La historia más breve jamás contada

En aquellos tiempos, era yo Piloto Comandante de la Compañía de Zeppelines. Aquello era vida, viento en el rostro, una novia en cada puerto y güisqui en abundancia. Cuando sucedió esto, tenía yo un Subcomandante llamado Gamusinazo Andobas. He de decir que siempre hubo algo en el porte de este Gamusinazo que me recordaba a un loro, pero no sabría decir qué. Pues bien, cierto día estaba yo alerta en el puesto de mando cuando entró el tal Gamusinazo y me despertó:


- ¡A sus ordenes, Comandante!

- Descanse, descanse. Por cierto, Gamusinazo, ¿nunca le he dicho que hay algo en usted que me recuerda a un loro?

- ¿Adivino que ha estado de nuevo dándole al frasco,...Subcomandante?

- Oiga, que...¿qué dice? ¿Cómo que Subcomandante? ¡El Subcomandante es usted, yo soy el Comandante!

- Resulta que me acabo de amotinar, así que ahora soy yo el Comandante.

- ¡Eso lo veremos, Gamusinazo! ¿Ve este puño? ¡Pues viene con dedicatoria!

- ¿Ah, sí? ¡Le desafío a duelo!

- ¿Cómo?

- Sí, señor. Le desafío según las Reglas de la Marinería de la Cosa de los Zeppelines, a un duelo de historias. Vencerá el que cuente la historia más breve, y se quedará con el cargo de Comandante. Y empiezo yo, que para eso soy el que desafía.

- Piénselo bien, Gamusinazo.

- Menos lobos. Allá voy. Esta historia sólo tiene cinco palabras y se titula “¡Sorpresa!”. Ejem, ejem: “Ella se desnudó y...¡hostias!”. ¡Je, je! ¿Qué le parece? Verá que con brevedad mi historia sugiere desagradables sorpresas, por desgracia bastante habituales entre los marineros zeppelineros trompa que no se fijan bien. ¿Se rinde?

- Gamusinazo, es usted un marinero de agua dulce.

- Será de aire dulce.

- Lo que sea. Le voy a dejar a la altura del betún con esta historia de cuatro palabras que se titula “Telegrama”. Voy: “Esposa desaparecida. Stop. Aleluya”. Je, je, ¿qué le ha parecido, Gamusinazo? ¡Que yo ya contaba historias absurdas cuando usted llevaba pantalón corto!

- ¿Cree que me asusta con esa birria? Le voy a contar una historia de tres palabras, sólo tres. Se titula “Marisol”. Voy: “¡Marisol! ¡MARISOOL!.....¿Marisol?” ¿Eh, qué le parece?

- Debo reconocer que esta vez se ha superado, Gamusinazo. Esa historia puede evocar tantas cosas: el abuso que al final se ve pagado con abandono, la dependencia, el misterio. Y además, reconozco que casi en vez de tres palabras, es una palabra al cubo. ¡Pero no me doy por vencido! Le voy a contar una historia de dos palabras que se va a caer de culo. Y encima salen dos personajes. La titulo “Profesión”. Voy allá:

“-¿Profesión?

– No”

- Caramba, no está mal. Esa historia puede representar la desesperación de un desempleado, que ha perdido su identidad, o quizá la rabia de alguien que no quiere verse encasillado en un sistema. No está mal, pero le voy a dar la puntilla con una historia de una palabra, que titulo “La promesa”. ¿Preparado? Allá voy: “¡Volveré!”. ¿Qué me dice? Una historia que expresa amenaza, orgullo herido, determinación, y todo en una palabra.

- ¡Es usted un plagiador, Gamusinazo! Eso ya lo dijo el general McArthur.

- No, señor, porque el general McArthur lo dijo en inglés, y en inglés no es una sola palabra, así que a chincharse. Vaya dándome la gorra de Comandante.

- No tan deprisa, Gamusinazo. Se las promete muy felices, pero le voy a bajar los humos. Le voy a contar la historia más breve que imaginarse pueda. ¡Una historia sin ninguna palabra!

- ¿Qué dice?

- Lo que oye. La titulo “El silencio”, y dice así: “¡...!”

- ¿“¡...!”? ¿Y esa es la historia?

- Gamusinazo, ¿es que hay algo más elocuente que el silencio? El silencio quiere decir tantas cosas: tranquilidad, tristeza, concentración, desesperación, relajación. Es la historia más rica que se ha contado nunca.

- ¡No me convence a mí eso!

- Si quiere la cuento otra más breve todavía, Gamusinazo.

- ¿Todavía más breve? ¿Qué dice?

- Lo que oye. Ahí voy. Esta historia se titula,...se titula,...se titula....

- ¿Qué? ¿Qué?

- Ya está, ¿lo ve?

- ¿El qué?

- Ha dicho usted “¿Qué? ¿Qué?”

- ¿Y qué?

- ¿No lo ve? Mi historia es ya tan breve que no es que no tenga ninguna palabra, es que es negativa en palabras. No sólo el hablante, el que transmite la historia, no dice ninguna palabra, sino que es el oyente el que tiene que ponerlas, como ha hecho usted. Como yo no he dicho nada y usted ha dicho “¿Qué? ¿Qué?”, mi historia tiene -2 palabras. Claro que si tenemos en cuenta....

- Comandante, solicito permiso para tirarme por la borda para dejar de oir sus chifladuras.

- Permiso concedido.


Y no he vuelto a ver a Gamusinazo. Creo que se hizo político, y es que tenía tendencia a enrollarse hablando, con esas historias tan largas que contaba. Así que pude seguir pilotando zeppelines hasta la edad de la jubilación, aunque justo entonces cambiaron la edad de jubilación a 108 años y me jodieron vivo. Pero esa es otra historia.

14 comentarios:

Dr. Krapp dijo...

¿('__ ')?

Hector Aguilera S. dijo...

Troglo, ¡pero que imaginación!, me has dejado lelo, pero me he reído mucho.
Un cordial saludo

Troglo Jones dijo...

Saludos, amiguetes:

Doc, me lo tomaré como un cumplido, porque hay confianza, je, je.

Hector, pues imagina como estaré yo de lelo cuando lo perpetro, je, je. Me alegro que te guste. Muchas gracias.

Abrazotes a ambos.

Mr Blogger dijo...

bravo xDXD

Troglo Jones dijo...

Gracias, Mister, je, je. ¿O se lo dices a Gamusinazo?

Abrazos.

artal dijo...

para quien no lo conozca, ya tenor del silencio recomiendo http://www.youtube.com/watch?v=hUJagb7hL0E&feature=player_embedded
ecm se vanagloria de su eslogan el sonido mas bello despues del silencio. el silencio es agresivo. causa paravor a los inseguros. ¿a que sino tantos cuentos de noches oscuras y silenciosas....?.
fantastica la narración troglo.

Troglo Jones dijo...

Saludos, Artal:

Je, je, vacilada de las gordas de Cage. Esto significa que la SGAE puede cobrar por el silencio. De todos modos, era un sobrentendido que antes de la música, hay silencio (ojalá fuera verdad). Eso sí, da la oportunidad de oir a cada uno lo que quiera. ¡El silencio puede ser tantas cosas! Gracias por tus palabras, y por tus silencios, je, je.

Abrazote.

Ralph dijo...

Se ve que para ser comandante de zepelines no se tiene muy en cuenta la vista porque a 108 años no creo que vea las cosas muy claras je je je. Saludos.

Troglo Jones dijo...

Ralph, ten en cuenta que como siempre vamos ciegos, no se nota mucho la diferencia, je, je.

Abrazos.

Armando dijo...

El del silencio se sale del podio, pero no creo que tenga eco como para llegar a ser un éxito.

Abrazos

ESTHER dijo...

Amigo, buena historia. Me ha encantado!

Por cierto, Cage me fascina.

Todos a la manifestación contra la edad de jubilación! Canallas!!!!!!!!!!!!! Deberíamos manifestarnos mucho más por todo. La culpa es nuestra por no hacer nada. Estamos alelados.

Ayer en Dénia vi nuevos atropellos al paisaje maravilloso por culpa de alcaldes corruptos, constructores y desidia por parte de los ciudadanos. No hay derecho. Están destrozando Dénia. Manifestación ya.

Abrazos.

Troglo Jones dijo...

Saludos:

Armando, no te fies, fíjate en la música de John Cage, el eco que tiene, je, je.

Esther, muchas gracias. Toda la razón tienes. Pasamos de todo, y así nos va. Lo de Denia y otros lugares es alucinante. Estoy seguro que si firmara o denunciara suficiente gente, muchas se pararían. Sí que tenemos la capacidad de influir, toda. Pero no lo hacemos, y se aprovechan.

Abrazos.

Sebastián dijo...

Yo creo que es bueno poner al menos un punto de silencio en todo lo que decimos y hacemos. Otra cosa es hablar cuando tendríamos que callar..., ¡o viceversa!

"Negativa en palabras", me ha gustado esa expresión...

La verdad es que esta historia (que me ha arrancado más de una carcajada) habría encajado bien en los 'Cuentos de los mandarines'. ¿Qué pasa con Ku Ñao? ¿Se ha prejubilao?

Y una duda: ¿los zeppelines tienen borda?

Troglo Jones dijo...

Saludos, don Sebas. Disculpa por el retraso, pero el mandarinato está que arde. Así que ya ves, Ku Ñao le tengo dedicado a lo suyo. Los mandarines no se prejubilan, a no ser que les den pasta como al Teddy Bautista. Y, por supuesto, los zeppelines tienen borda, contraborda y fueraborda. Ya te daré una vuelta para que conozcas su anatomía.

Abrazos.