miércoles, 16 de abril de 2008

Perfiles lamentables del jazz: The Gregorian Swing Brothers

De nuevo, queridos amigos, en nuestro discurrir por esos perfiles lamentables y olvidados del jazz, nos encontramos con unos pioneros incomprendidos.

Pues esto sería por la Edad Medía, el año 600 ó 700, igual el 800, por ahí, no tiene demasiada importancia porque en la Edad Media pasaba mucho tiempo que no ocurría nada interesante. Ya sabéis que, por aquel entonces, había monasterios a tutiplén, como ahora tiendas de chinos, o más. Y fue precisamente en el monasterio benburcense de San Gurrio el de la Boina donde encontramos nuestros héroes de hoy: los Gregorian Swing Brothers.

Pues, como es bien conocido, en los monasterios, los monjes se pasaban el día dando el cante gregoriano. El gregoriano está bien, pero resulta, la verdad, un poco monótono, sobre todo cuando estás dale que te pego 6 horas al día los 365 días del año, que era el caso de los monjes benburcenses.

Así que tres de estos monjes, de espíritu creativo, decidieron intentar reformar el gregoriano y darle un poquito de dinamismo. Así que los tres, el Abate Cuate, el Abate Cucufate y el Abate Contomate, se fueron a la biblioteca del convento, a estudiar libros prohibidos de música (que hay que ser lila para tener los libros prohibidos en la biblioteca, que los puede mirar cualquiera). Y dieron con la famosa quinta bemol de Quinto Bemolio, prohibida desde tiempo inmemorial. Y en el “Necromusicón” encontraron ¡la Tercera Menor!, la nota demoníaca por excelencia. Y con estos mimbres empezaron a hacer experimentos musicales: “¡OoooOoooO!”, “¡AaaaAaaaA!”, y se dieron a sí mismos el fastuoso nombre de Gregorian Swing Brothers, porque pretendían hacer gregoriano con swing. Pero esto no era suficiente, lo que necesitaban era componer un tema donde realmente pudieran dar rienda suelta a su nuevo y swingueante gregoriano.

Como casi siempre, la inspiración llegó por casualidad. Durante la romería de San Gurrio, se sacaban las imágenes de los santos a pasear en un carromato. Resultó que ese año, al no haber todavía ITV, el carromato perdió los frenos y se deslizó a toda velocidad por la cuesta hacia el pueblo, provocando el pánico en sus habitantes. Este hilarante suceso les dio al Abate Cuate, al Abate Cucufate y al Abate Contomate la idea para componer su obra maestra: “Quandum Sanctus Cagandum Letxes Van”. Como ya habréis adivinado, este es el tema que inspiró, muchos años después, a la sabiduría popular de Nueva Orleáns el famoso “When the Saints go marchin`in”. ¿Qué cosas, eh? ¡Si es que el mundo es un pañuelo!

Pero bueno, a lo que íbamos. Resulta que ese año, el 700, 800, ya os digo, al Papa Churrencio IV le dio por visitar el monasterio de San Gurrio el de la Boina. Así que los Gregorian Swing Brothers decidieron recibir al Papa con un gregoriano al nuevo estilo, para homenajearle y darse a conocer al mismo tiempo. Así que, cuando Churrencio IV entró con paso solemne en el monasterio, desde el coro los Gregorian Swing Brothers se arrancaron con el “Quandum Sanctus Cagandum Letxes Van”. Y sucedió que el Papa se quedó por un instante paralizado, y luego dijo. “¡Yeah!” (aunque lo dijo en latín), y se puso a bailar como un loco, echando las patas por alto y todo. La curia, al ver al Papa de esta guisa, creyó que estaba endemoniado, y se lanzaron todos sobre él a aplicarle una sana ración de puñetazos, que es bien sabido que es lo mejor en posesiones diabólicas.

¡Qué escándalo más grande se montó! Al Papa le cascaron un despido procedente, y tuvo que empezar otra vez su carrera desde monaguillo. Y el Gran Inquisidor, que era por aquel entonces un loro llamado Fray Bocazas, condenó a los Gregorian Swing Brothers al destierro, así que los metió en un barco y tira millas. Esto no estaba exento de mala leche, porque entonces creían que la Tierra era plana, así que Fray Bocazas esperaba que cuando llegaran al final de ese lado, se cayeran por el borde y se escoñasen.

Craso error por su parte, ya que, tras un crucero bastante largo, los tres abates llegaron a la República Dominicana (que entonces no era ni República ni Dominicana, y se llamaba “Eso de ahí”), colgaron los hábitos, porque hacía mucho calor, y se pegaron una vida de tigres.

Y esto fue lo que pasó, más o menos.

lunes, 14 de abril de 2008

Cuentos de los mandarines: la democracia de Ku Ñao

El mandarín Ku Ñao repasaba con avidez las cifras de ventas de su mandarinato, cuando unos datos llamaron la atención de sus escrutadores y oblicuos ojillos. Inmediatamente, llamó a su pupilo, Par Di Yo.

- ¡Par Di Yo! ¡Preséntate raudo ante mi mandarinez1
- Oigo y obedezco, Maestro – dijo Par Di Yo, apareciendo veloz cual flecha centelleante.
- Par Di Yo, ¿qué es esto? ¡Estamos perdiendo audiencia! ¿Qué pasa aquí?
- Es ese vago de Troglo Jones, Maestro, que no escribe un cuento de los mandarines desde que la Gran Muralla era un bordillo.
- Ya me imaginaba yo algo así. ¡Qué le den una ración de latigazos mediana, y que se ponga a escribir ahora mismo! Y ya que estás aquí, Par Di Yo, toma, lleva este artículo al departamento de Mar-Ke-Ting, que lo publiquen en pueblos y aldeas. En él manifiesto mi hondo pesar y el de nuestro mandarinato por la falta de democracia en la región submongólica. ¡Free Submongolia!
- Eh, Maestro, perdonad mi torpeza pero, ¿qué tiene que ver esto con nuestro negocio?
- ¡Pero que burro de las praderas eres, Par Di Yo! No entiendes nada de Mar-Ke-Ting. Aunque eso no tenga nada que ver con nuestro negocio, un mandarín de los negocios, un prohombre como yo, tiene que estar atento a los acontecimientos, y escribir algún artículo de opinión, siempre adhiriéndome a la opinión que más calienta, claro está. Así, doy la impresión de que nuestra empresa es buena y se preocupa por el bienestar de los demás. Además, la defensa de la democracia es una buena causa, ¿o tienes algo que objetar, Par Di Yo?
- No, Maestro, porque realmente no tengo muy claro qué es la democracia.
- La democracia, Par Di Yo, es el gobierno de todos. Consiste en que todo el mundo pueda opinar y decidir como se gobierna un territorio. Es uno de los más altos ideales humanos, Par Di Yo, loada en poemas por los grandes sabios de la antigüedad – y, al decir esto, el mandarín Ku Ñao se enjugo una lágrima furtiva, debido a la emoción que le producía la palabra “democracia” – Nosotros, gracias a los dioses, a diferencia de los pobre submongólicos, vivimos en una democracia, aunque tengamos Emperador.
- ¡Um! Entonces, Maestro, si un territorio es democrático, ¿no deberían ser democráticas todas sus instituciones?
- Par Di Yo, que te veo venir.
- ¿Es esta compañía democrática, Maestro?
- ¿Cómo me preguntas eso, simio revolucionario? ¡Pues claro que es democrática! ¿No se consulta la opinión de todos cuándo se va a hacer algún cambio relevante? ¡Y muchos ni siquiera aportan nada, les trae al Fres-Ko!
- Pues sí, Maestro, se les pregunta, pero…no se les hace ni Pu-To caso. La decisión final siempre la toma vuestra mandarinez, haya sido la que haya sido la opinión de la plebe. Así es normal que llegue un momento que los trabajadores dejen de opinar. ¿Para qué, si nunca se les hace caso?
- Bueno, yo lo que hago es integrar la información, y luego…¡Bueno, qué Ko-Ño! ¿No se les dio carta blanca para redecorar la oficina a su gusto, por ejemplo?
- Pues sí, Maestro. Pero cuando terminaron retirasteis el felpudo y la mitad de los cuadros que pusieron, porque no os gustaban. Así que se sintieron peor que si no se les hubiera preguntado nada. ¿Existe la democracia cuando hay un derecho de veto?
- ¡Eh! ¡Uh! ¿Qué estás leyendo últimamente, Par Di Yo? Me parece que no le está sentando bien a tu reblandecido cerebro. Además, ellos pueden dar su opinión, pero tampoco tienen la capacidad y la experiencia que tengo yo, como mandarín, para tomar una decisión.
- Bueno, Maestro, lo que yo creo que les puede faltar es la información. Con ella, podrían tomar una decisión igual de acertada, o más. Si en la democracia la decisión es de todos, ¿por qué no se les da a todos la misma información? ¿No deberíamos dar a los honorables funcionarios información sobre balances y cuentas anuales y todo eso?

Al oír estas palabras, el mandarín Ku Ñao estuvo a punto de tragarse la pipa de opio que estaba encendiendo

- ¡Aaarghhh! ¡Coof! ¡Cof, cof! ¡Aaarghh!
- ¡Maestro! ¿Os encontráis bien?
- ¡Aaargh! ¡Par Di Yo, asesino traidor! ¿Es que te has vuelto completamente loco, gusano de seda? ¿Quieres que se enteren de lo que gano? ¡Ya me tienes harto! ¡Eres molesto cual oso panda con gases! ¡Te voy a demostrar ahora mismo que en esta empresa hay democracia! ¡Pe Lo Ta! ¡PE LO TAAAA!

Y el aceitoso funcionario Pe Lo Ta entró reptando a gran velocidad en el magnífico despacho del mandarín Ku Ñao.

- ¡Oigo y obedezco, Maestro! ¡Larga vida y todas las bendiciones para el mandarín Ku Ñao y sus hijos, y los hijos de sus hijos, y los hijos…!
- ¡Vale ya, Pe Lo Ta, la moderación es la virtud del sabio! Par Di Yo, ya conoces al funcionario Pe Lo Ta, que ocupa el puesto de La-Me-Ku-Lo. Pe Lo Ta, tenemos que ilustrar al atolondrado Par Di Yo sobre las raíces de la democracia. ¿Crees que esta empresa es democrática?
- Por supuesto, Maestro, sabio entre los sabios, esta empresa es democrática.
- ¿Y le puedes explicar a Par Di Yo por qué es democrática esta empresa, Pe Lo Ta?
- Pues porque lo dice vuestra mandarinez.
- Excelente, Pe Lo Ta. Puedes reptar hasta tu puesto.
- Beso los pies de vuestra magnánima excelencia.

Y se fue reptando del despacho. Así que el mandarín Ku Ñao dio una larga chupada a su pipa, y habló de este modo:

- ¿Has entendido ya el Meo-Yo del asunto, Par Di Yo? Esto es una democracia…¡porque lo digo yo y porque me sale de los Ko-Jo-Nes! ¿Queda claro, So Pa-Tán?
- Cristalino, Maestro.
- Así me gusta. Pues arrea, Par Di Yo, y dile a los honorables funcionarios que vayan eligiendo los días de vacaciones que quieren disfrutar, que luego yo les daré los que me dé la gana.
- Oigo y obedezco, Maestro.

Y así, Par Di Yo aprendió que, aunque vivas en una democracia, hay instituciones en las que la democracia se tiene que quedar en la puerta, y ya está. Y los pergaminos resumieron esta historia de forma poética:

Me preocupa mucho el pueblo,
el triste y el oprimido.
Pero en esta empresa, nene
si la democracia viene
le dices que estoy reunido

sábado, 12 de abril de 2008

Sábado, sabadete

¡Buenas! Diréis “qué raro el Troglo escribiendo un sábado”. Bueno, hay que intentar amortizar la conexión inalámbrica del vecino, je, je. No, en serio, pobrecillo, a ver si la semana que viene encauzo de una vez este tema de la ADSL, que me sabe mal chuparle ancho de banda a quien sea. Pero no lo puedo evitar.
Bueno, el manual del perfecto frikazo dice que, además de gustarte el jazz, leer y eso, te tienen que gustar los cómics. A mí me gustan, los buenos, y hoy quería recomendaros un cómic para amantes del jazz. Se llama “Inner City Blues” (el título no puede ser más sugerente para nosotros), y es una verdadera gozada, una historia de mafias afroamericanas, con constantes referencias al jazz, al soul, al funk, y una estética años 70 preciosa.

A ver si otro día os pongo algunas escenas del asunto. No creo que me den con los derechos de autor en la cresta, porque estoy haciendo publicidad. Más bien me tendrían que pagar.

Os ponéis una tarde que llueva, un buen disco de jazz, y es increíble, os juro que da la sensación que el tebeo, que la historia, se va acoplando con la música. Bueno, en serio que he disfrutado mucho con él, y el loro todavía más. Ése, además del disco, se pone un cubata jándermetal de los suyos, y dice que ya es la hostia.

Este post me sirve para probar también la impresora multifunción nueva, que parece que va bastante bien. Gracias a ella os adjunto la portada “original” del “Junjo” de Esperanza Spaulding, que no es la que sale en Amazon. Ya sé que no sale el nombre del disco, ni el suyo, pero no he hecho nada raro con el scanner, es que es así.

Por cierto, dice el loro Puto Bocazas que Esperanza le dedicó el segundo tema del disco. Es verdad que el tema se llama “Loro”, pero para mí que se está tirando el folio, porque le da envidia de cuando conocí a Cassandra Wilson. Pero con éste nunca se sabe.

A lo mejor por el título del post esperábais otra cosa, pero no. Aquí somos muy decentes.

jueves, 10 de abril de 2008

Perfiles lamentables del jazz: Quinto Bemolio

Muchos de vosotros, estimados seguidores de esta galería de lamentables del jazz, no sabréis lo que es una quinta bemol. La verdad es que yo tampoco lo sé, pero os lo voy a explicar de todas formas, porque todo tiene su explicación.

Sucede que durante el Imperio Romano, por el año 3 D.C. o cosa así, vivió en la mismísima Roma de los Césares un individuo llamado Cayo Quinto Bemolio, que se ganaba la vida como limpiabotas. Como los romanos llevaban sandalias, las cosas no le iban muy bien. Esto nos ejemplifica como los romanos, aunque dominaron el mundo, eran un poco idiotas, porque ir con sandalias en invierno, tú me dirás. Pero bueno, en el siglo XXI también tenemos subnormales que van en manga corta con cero grados, o con gafas de sol dentro de la discoteca…¡perdón, perdón, ya vuelvo!

Pues eso, como la cosa de limpiabotas no iba bien, Quinto Bemolio decidió dedicarse a otra cosa, así que se hizo lirio, esto es, que tocaba la lira en una banda. Pero resulta que la música que hacían no llenaba el espíritu de Quinto, que se dijo a si mismo: “tengo que encontrar una nota tan desgarradora que encierre al mismo tiempo toda la belleza y la desesperación del alma humana”.

Y a ello se puso. Y, tras mucho ensayar y ensayar, un día, por casualidad, Quinto Bemolio produjo una nota tan desgarradora que encerraba al mismo tiempo toda la belleza y la desesperación del alma humana. Y, acunando tiernamente en sus orejas la nota recién nacida, decidió darle el nombre de “quinta bemol”, en honor a su inventor, que era él. Si hubiera sido yo, pues se hubiera llamado “troglia jónica” o así, y…vale, ya sigo.

Pues Quinto se puso a tocar sus desgarradoras quintas bemoles por toda la ciudad, hasta un día que quiso la diosa Fortuna que se cruzara en su camino el cuatriclinium del emperador Trilígula, que pasaba por allí. Aprovecho para aclarar que un cuatriclinium es un triclinium 4X4 que sólo tenía la gente de pasta.

Así que Quinto Bemolio tocó con su lira una quinta bemol especialmente descomunal.

- ¡Carallum, qué nota más desgarradora! – dijo el emperador Trilígula. Y, efectivamente, debido a la vibración sónica tan espeluznante, los carísimos cortinajes del cuatriclinium se desgarraron, ¡raaaas!, de arriba abajo.

Tríligula era un buen tipo en el fondo, pero no estaba muy bien de la azotea. Entre otras cosas, había nombrado senador a un loro sibilino llamado Bocazas Máximus. Este loro siempre estaba en el hombro del emperador, susurrándole maldades al oído. Así que, probablemente influenciado por el malvado bicho, y también porque los cortinajes valían una pasta, que todo hay que decirlo, Tríligula se bajó del cuatriclinium y le sacudió a Quinto Bemolio un par de puñetazos que se tuvo que quedar con ellos, porque el otro era el emperador y eso. De resultas del incidente, los ojos de Quinto Bemolio adquirieron un saludable color azul-morado. Y este es el motivo por el cuál a la quinta bemol se le llama también “blue note”. ¡Fíjate!

Y ya que estaba en vena, el emperador Tríligula hizo un decreto-ley que prohibía que a nadie se le ocurriese tocar una quinta bemol al menos en los próximos 1.800 ó 1.900 años. Y este es el motivo de que el jazz apareciera cuando apareció, que si no hubiera sido por el decreto-ley, habría desde hace mucho más tiempo. Pero hubo otros rebeldes precursores, de los que hablaremos en otra ocasión.

¿Veis? Si todo tiene una explicación lógica cuando uno se la inventa. Esto sí que es jazz “latino”, je, je.

lunes, 7 de abril de 2008

El regreso del bicho pródigo

¡Ring! ¡Ring! ¡Ring!

- ¿Diga? ¡Al habla Lolo Marrones, Director de Operaciones! (siempre digo frases ocurrentes cuando cojo el teléfono, como “Instituto Anatómico Forense, ¿dígame?” o cosas por el estilo. A lo mejor por eso me llama tan poca gente).
- ¿Troglo? Déjate de chorradas, que soy yo.
- ¡Hombre, Puto Bocazas, el loro errante! Oye, ¿no me estarás llamando desde el futuro, que seguro que cuesta un pastón la conferencia?
- No, ya estoy de vuelta en el presente.
- ¿Sí? Pues hay algo que no me cuadra. ¿Por qué no te has materializado directamente en casa? ¿Y por qué he recibido tantos avisos de que te han visto por ahí? ¿No será que no has estado en el futuro ni nada, sino que te has pasado una semana por ahí de juerga y llamas porque te has quedado sin dinero? ¿Eh? ¿Eh? ¿Eh?
- ¡Qué no, coño! En primer lugar, los avistamientos de loros son muy comunes, además de que seguro que los que me han visto son reconocidos chiflados, de esos con los que te relacionas tú. En segundo lugar, hay un motivo científico para que no me materialice en casa. Ya te explique que en el futuro España es un Carrefour en toda su extensión. Entonces es jodidísimo apuntar porque todo es igual, lleno de estanterías por todas partes. Así que el tejido espaciotemporal se pone de oferta y apareces siempre en un Carrefour.
- ¿O sea que si vuelves atrás desde el carrefuresco futuro siempre reapareces en un Carrefour del presente?
- Sí. Además en uno cualquiera, al azar.
- Son la hostia, con tal de que compres, lo que inventan. ¿Y en cuál has aparecido tú?
- En el del Puerto de San Glorio.
- ¿En San Glorio hay un Carrefour?
- Justo encima de los osos. Los ecologistas se iban a oponer, pero es que lo tienen todo tan barato últimamente que es irresistible. ¡Fíjate, Troglo! ¡Dos pares de guantes de lana por 1,95! ¿No es increíble?
- ¿Y para qué quieres tú guantes si no tienes dedos?
- Me los podría poner en las patas.
- Puto Bocazas, ¿tú te has parado a pensar el aspecto tan ridículo que tendrías con los guantes de lana en las patas? ¡Parecerías un palmípedo!
- ¡Grrr! ¡Eres un aguafiestas! Bueno, voy para allá. Quería avisarte de que pongas el vídeo a grabar, que hoy me entrevistan en la tele.
- ¿Qué? ¿En qué programa?
- Me va a hacer una entrevista en directo Ñaki Vacilondo.
- ¿Ñaki Vacilondo, nada menos? ¿A santo de qué te va a entrevistar a ti?
- ¿No está claro? ¡Por ser el primer loro que viaja al futuro!
- ¡A ver, a ver si nos entendemos, Puto Bocazas! Tú eres una invención mía, así que si a alguien tiene que entrevistar Ñaki Vacilondo es a mí.
- ¿Detecto cierta envidia porque tú sólo has salido en la hoja parroquial de tu empresa?
- ¡Eh! ¡Qué yo he salido en el Metro, y en el 20 Minutos! ¡Y en la revista “Glamour”!
- Ya ves tú qué cosa. Además, ya sabes que muchas veces los personajes superan a sus autores. ¿Se acuerda alguien del tío que inventó a Superman? Pues lo mismo pasa aquí. Yo no tengo la culpa de que el personaje tenga una personalidad más atractiva que el autor, Troglo.
- ¡Serás idiota! ¡Tú eres una parte de mi personalidad! Y además, igual que te creé a ti, puedo eliminarte, y crear otro personaje.
- Ni hablar, Troglo. Mis fans te colapsarían el mail, y tendrías que resucitarme. Estamos condenados a seguir juntos. ¡Qué le vamos a hacer! Ya comentaré en la tele que, si no hubiera sido por ti, yo no sería nadie y eso, esas cosas que se dicen en la ceremonia de los Oscar, y que nadie se cree, je, je.
- ¡Grrr!
- ¡Corto y cierro, que la fama me espera!
- ¡Espera! ¿No hay nadie de ONO por ahí?
- Pues no parece, ¿por qué?
- Bueno, si ves a alguien de ONO, le metes una hostia de mi parte, que siguen sin ponerme la ADSL.
- ¡Hecho! Y ahora sí que me piro.

……..(bueno, ahora hay que esperar que pase el tiempo y empiece el programa. Tic, tac, tic, tac,…)

Bueno, ya empieza el programa del Ñaki Vacilondo. Todavía no me lo creo pero, efectivamente, ahí está el Puto Bocazas, sentado en un sillón al lado del mismísimo Ñaki.

- Señoras y señores, esta noche vamos a poder entrevistar al primer loro que ha viajado al futuro. Señor Puto Bocazas, buenas noches.
- Hola, Ñaki.
- Puede llamarme señor Vacilondo.
- Sí que podría, Ñaki, pero lo cierto es que paso.
- ¡Grrr! En fin, vamos a lo que nos interesa. ¿Cómo es el futuro?
- Pues verás, Ñaki, el futuro es un desastre, lo que no tiene nada de raro si uno se fija en el presente. El problema principal es que el planeta está regido por imbéciles, en lugar de estarlo por loros, pero esto va a cambiar porque tengo unos planes de dominación del mundo brutales. La primera medida…
- Gracias por su tiempo, señor Puto Bocazas, ahora tenemos que pasar a publicidad.
- ¿Cómo?
- Claro. De los quince minutos de entrevista, catorce son anuncios.
- ¡De eso nada! He aprendido en el futuro un método de hipnotismo a través de las ondas hertzianas, y lo voy a poner en práctica ahora mismo para dominar el mundo. ¡Escuchadme, habitantes de la Tierra…!
- ¡Seguridad! ¡Llévense a este loro comunista que no deja salir la sagrada publicidad!

¡Ayvá, el Vacilondo le está señalando con el dedo, con lo que le molesta eso al Puto Bocazas!

- ¡Aayy! ¡Ay, qué picotazo! ¡Mi dedo, qué dañooo!


¡Jo, jo, jo, jo! Lo veía venir. ¡Y ahora hay un montón de gente intentando coger a Puto Bocazas, pero ha despegado, y está soltando picotazos en vuelo rasante! ¡Jo, jo! ¡Ay, coño, creo que me he desencajado la mandíbula de reírme! ¡Jo, jo, jo! ¡Ah, el loro se escapa por un conducto de ventilación! ¡Jo, jo, jo, jo!

¡Ay! Se me caen los lagrimones de risa. Debía esperarme algo así, este bicho es un terrorista. ¿Eh? Oigo unos picotazos en la ventana. A ver…

- ¡Ábreme ya, coño, qué hace frío!
- ¡Puto Bocazas! ¡Dame un abrazo, tío! ¡Jo, jo, lo que me he reído! Debí figurarme que tenías algún plan de los tuyos.
- ¡Yo no le veo la gracia! ¡Me han censurado y no he podido poner en práctica mi plan! ¡Se van a cagar!
- Cuando le metiste el picotazo en el dedo al Vacilondo, creía que me moría de risa.
- Sí, ¡je, je! Le di con todas mis ganas. ¡Pues no se pone a señalarme, el gilipollas! Se va a tener que contar los trozos de uña con calculadora, ¡Jo, jo!
- ¡Jo, jo! ¡Vaya noche! En fin, ¿no me vas a contar tus aventuras en el futuro?
- Es que tengo mono de jazz, Troglo. Vamos a tocar algo y luego te cuento. Lo primero, me voy a hacer un cubata jandermétal. Y toma, te he traído un saxo tenor nuevecito del futuro.
- ¡Qué detalle, Puto Bocazas! Pero es exactamente igual que los que hay ahora.
- Pues claro, ¿qué esperabas, una central nuclear con lengüeta? Los instrumentos siguen siendo como está mandao. Eso sí, puedes presumir de tener el saxo más nuevo del mundo, porque como es del futuro ni siquiera se ha fabricado todavía.
- ¿Y cómo lo puedo tener en las manos entonces?
- ¡No empecemos con las paradojas, que las carga el diablo! Vamos a lo nuestro.
- A mí se me está poniendo cara de Wardell Gray.
- Y a mí de Dodo Marmarosa, por ejemplo. ¿Dónde está mi piano? A por ello. “One for Prez”.

Y así fue la cosa, más o menos.

PD: Ante las insistentes preguntas que nos han llegado, la receta del cubata jandermétal es la siguiente: se llena el vaso hasta arriba de whisky de garrafa, te lo bebes, y luego se introduce el dedo (la garra en el caso de que seáis loros) en una botella de Coca Cola y te lo chupas.

Y es verdad que ha salido en la revista “Glamour”. Hala, poneros a buscar.

Por cierto, debido al Alzheimer, resulta que también tengo repetido el “A swinging affair”, de Dexter Gordon. ¿Alguien lo quiere?

jueves, 3 de abril de 2008

Futuro chungo

Bueno, seguimos igual con esos magníficos profesionales de ONO-Telefónica. ¿Qué más decir? Pero, como soy inasequible al desaliento, sigo publicando a través del microondas con una chapucilla que le he hecho con una pila y un chicle .

Y encima, el loro está desaparecido desde hace unos días. Estaba mezclando ahí Anís del Mono con Mister Proper, haciendo experimentos, y creo que se ha ido al futuro, porque me ha mandado una postal desde el crucero estelar “Luis Aragonés”. Según dice parece que España en el futuro ya no existe, porque la compró entera Carrefour y puso un hiper de 500.000 kilómetros cuadrados. Dice que lo de Francia es peor, porque han quitado el país y han puesto un Zara enorme. ¡Qué humillación para la moda francesa! En fin, parece que no todo es malo, porque se han acabado los problemas de medio ambiente, ya que no queda viva ninguna especie animal ni vegetal. La gente se alimenta de una especie de torrijas sintéticas, y la ropa se importa de Francia, digo de Zara. Y lo más parecido que hay al jazz son un grupo de clones de Enrique Iglesias.

Visto el panorama, parece que ha cogido y se ha ido a visitar otros planetas. Me cuenta que ha encontrado uno habitado sólo por loros inteligentes, dónde hay unas papagayas de toma pan y moja. Así que el tío ha dado un golpe de estado, es decir, ha entrado en el palacio real, le ha dado un par de hostias al rey loro, y se ha puesto él, y ahí está, gobernando. Ya veréis como en una semana le tengo aquí, porque éste en seguida se aburre de todo. A ver la que lía, porque parece que en ese planeta hacen el pacharán con estrellas de neutrones en vez de endrinas, y eso en sus manos es peligrosísimo. A ver si por lo menos trae algún recuerdo, porque nunca trae nada de los viajes, el tacaño.

Yo también voy a dar un golpe de estado en Telefónica, y me voy a poner una línea que vaya a tal hostia que el post esté subido cuando todavía vaya por la mitad, y vuestros comentarios van a salir antes de que los escribáis.

Por suerte, todavía puedo escuchar el piano de Horace Silver, en “Doin’ the thing”. Hasta que me lo roben los instaladores de la línea, que es lo que les falta.

miércoles, 2 de abril de 2008

Asuntos varios

¡Vaya, desde que no voy a la oficina a tocarme los huevos, no me da tiempo a nada! Es un grave stress este tema.

Pues nada, ya hemos dejado nuestra amada compañía, menos mal que todavía me dio tiempo a ver la última decisión delirante y reírme un rato. Si pensáis que mis posts son delirantes, tendríais que ver alguna decisión estratégica de alguno que yo me sé. Pero no la voy a contar, al menos por el momento, que luego me demandan. La convertiré en un cuento mandarín.

Y aquí estamos, sin internet gracias a los ……..de ONO. Y ahora me estoy acordando de Esther Cidoncha, no porque sea de ONO, sino porque mientras escribo estas líneas estoy oyendo el disco doble del trío de Myra Melford, “Alive in the house of saints”. Recomendable. ¿No os da envidia?

Por cierto, y hablando de discos, si a alguien le interesa, tengo repetidos el “Meditations”, de John Coltrane, el “Portrait in Jazz”, del trío de Bill Evans (sí, sale Scott LaFaro), “The secret museum”, de Ellery Eskelin, Andrea Parking y Jim Black, y el “Recado Bossa Nova” de Zoot Sims con una banda bastante nutrida.

También tengo el doble de los “Onyx Recordings”, de Charlie Parker, por si os interesa. Este no es que lo tenga repetido, es que me pone malo como suena. Es una grabación de esas que hace un fanático en un club, pero lo debió grabar con un zapato. Además, debió dejar el zapato al lado de la batería, porque hay que joderse. Luego llegó a casa, sacó las notas recogidas en el zapato e hizo este disco. Y esta es la historia de “Complete Onyx Recordings”. Onyx era una marca de zapatos famosa en aquel tiempo, como los “Gorila” aquí. Luego, el fanático en cuestión, que se llamaba Dean Benedetti, intentó registrar su invento del zapatófono, pero Mortadelo y Filemón le robaron la idea. Luego, Mario Benedetti se puso el mismo apellido de Dean y no le pagó derechos de autor ni nada. Luego se quejará. Oye, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

Comprenderéis que la calidad de sonido que se consigue con un zapato no es muy allá, ahora bien, si uno es muy fan de Parker, pues está bien. La banda es la hostia: Charlie Parker, Miles Davis, Duke Jordan, Tommy Potter y Max Roach. Ya sabéis, si queréis cambiármelos o que os los regale por el morro, mandadme vuestra dirección en un billete de 50 euros. No, en serio.
Yo iba a hacer un post medio normal por una vez y no sé por qué he metido la historia esta del zapato.