domingo, 14 de noviembre de 2010

Cuentos de los mandarines: los títulos de los mandarines

Dormitaba en su trono de jade el mandarín Ku Ñao, soñando con bellas concubinas y con enormes pipas de opio, cuando apareció ante su tremenda presencia su discípulo, el siempre disperso Par Di Yo:

- ¡Ejem, ejem! Saludos y reverencias, Maestro. Ya veo que estáis descansando vuestros oblicuos ojos para tener después una más certera visión de los negocios.
- Pues así es, Par Di Yo, sapo del bambú, y me parece notar cierta oriental ironía en tus palabras.
- Nada más lejos de las intenciones de este leal discípulo, Maestro.
- Más te vale, zorro salteado. ¿Y por qué acudes a mi celestial presencia?
- Maestro, oso molestaros porque voy a enviar vuestro Ku-Rri-Ku-Lum para esa importante serie de conferencias que tenéis que dar, y quizá queráis revisarlo.
- Dame ese pergamino, Par Di Yo, mono nefasto. Un Ku-Rri-Ku-Lum es una de las herramientas más importantes que tiene un mandarín, y hay que asegurarse de que has sabido recoger mi divina esencia. Ajá, bien, parece que recoge con corrección mis títulos y honores: Hijo Predilecto del Celeste Imperio, Gran Tribuno de la Soja, Maestro de las Caligrafías Orientales, Portaestandarte de la Ceremonia del Té, Doctor en Mariposas de la Seda. Pon también que soy Asesor Aúlico del Consejo Imperial.
- Oigo y obedezco, Maestro. No sabía que fuerais Asesor Aúlico.
- Porque me lo acabo de inventar, caléndula de primavera.
- Maestro, he de reconocer que me abruman la cantidad de títulos, honores y experiencias que los mandarines suelen agregar en sus Ku-Rri-Ku-Lum.
- Por esto son mandarines, Par Di Yo. La nobleza y los títulos van aparejados a su condición.
- Sí, Maestro, pero hay algunos mandarines, y no hablo de vuestra mandarinez, por supuesto, je, je, que tienen muchos títulos, pero no saben hacer la o con un Ka-Nu-To. ¿No es esto contradictorio, Maestro?
- ¿Contradictorio dices, larva del arroz? Al contrario, Par Di Yo, es esta la esencia del mandarín. Lo importante en esta vida mandarínica es el título, no lo que uno sepa o no hacer. Eso no tiene importancia.
- Maestro, yo hubiera pensado que lo importante es lo que uno sabe hacer, no el título que posee. ¿No decían los sabios que “con títulos a ciento, se puede ser un jumento”?
- Por eso los sabios no son mandarines, Par Di Yo. Confunden los medios con los fines. Tú no obtienes un título para saber más, sino para tener un título. Teniendo el título, ya sabes.
- Pero Maestro, puedes tener el título y no saber.
- Imposible, Par Di Yo, rana rebuznante. Si tienes un título, es que sabes. Lo dice el título. ¿Qué más da que seas un Ce-Po-Rro en el fondo? Lo importante es la superficie.
- Asombrado quedo, Maestro.
- Tú ocúpate de obtener títulos lo más resonantes posibles, y todo lo demás se dará por supuesto. Y si no los tienes, te los inventas. Cuando eres mandarín, nadie va a ir a comprobar si es verdad, je, je. Y ahora retírate, Par Di Yo, que quiero continuar con mis meditaciones.
- Oigo y obedezco, Maestro.

Y así fue como Par Di Yo aprendió que vale más el cofre que lo que contiene, y fue recogido por los escribas para los próximos siglos:

Juzgad, cual la cotorra,
el libro por la tapa que lo forra,
que muchísimas testas tituladas
llevan en su interior sólo burradas.

6 comentarios:

Armando dijo...

Es cargante tanta rimbombancia y a la mera hora nada, Troglo. Ahí tienes tu a Miguel que a los veinte era ya todo un perito en lunas y con eso y otro poquito fue suficiente.

Salud

ESTHER dijo...

Hombre, si te inventas los títulos en tu currículum, entonces no sirve para nada. Lo importante es hacer de verdad esas carreras y seguir estudiando, progresando y avanzando. Por otro lado, aprender otras muchas cosas sin titulitis. Todo vale. El mundo de los Mandarinatos no lo conozco más que a través de tu blog. Por lo que veo hay mucho tramposo.

Muchos besitos!

Miazuldemar dijo...

Y luego hay los que no tienen título pero saben mucho. Que también los hay. Desde luego yo los prefiero.

A mí tanta "titulitis" que se ponen algunos me da grima, para luego total ser el último mono de la empresa, pero lo que mola y farda decir que es tal y cual ¿eh?

Ayyy cuántos he conocido yo de ésos, y qué pocos de los que no fardan nada pero saben mucho.

Hector Aguilera S. dijo...

Que agradable debe haber sido el mundo de los mandarines. Relajo las 24 horas, nada de preocupaciones, en ese mundo ¿quien necesita títulos?
Saludos

Dr. Krapp dijo...

Yo si conozco a fondo las triquiñuelas del mandarinato y ratifico que es verdad todo lo que dice nuestro entrañable Ku Ñao. La ineptitud se reviste de título y va tan campante por ahí adelante.
Es cierto como dice Miazuldemar que algunos usan el título como mecanismo autodefensivo y hasta cierto punto se justifica cuando te sientes ninguneado injustamente.

Troglo Jones dijo...

Saludos per tutti:

Ahí los tienes, Armando. Mientras suene impresionante, vale. Lo mismo opera para los titulazos que se ponen en las tarjetas. Aquí nadie baja de Country Manager.

Esther, algunos tienen algún título de verdad, pero como si no. Como decía aquel, pasaron por la universidad, pero la universidad no pasó por ellos. No sabes tú bien lo que hay en el mandarinato, je, je.

Mamen, es cierto, algunos hay que saben mucho y no lo pregonan. Son los que hacen funcionar las cosas, pero casi nunca llegan a director de operaciones.

No creas, Héctor, el tener que mantener ficciones día tras día crea mucha tensión, je, je. Siempre temes el día que te pillen. Y la verdad que, si te pones, es fácil.

Salud, Doc. Así es la cosa. Tiene su justificación, pero ciertos uso del título como mecanismo de reivindicación de "lo-que-debería-ser-y-no-soy" también son un poco patéticos.

Abrazos varios.