domingo, 30 de noviembre de 2008

El conde Lucasnorr y Patronio


Acaeció una vez que estando el conde Lucasnorr tomando el su cubata, fabló a Patronio, su consejero, en esta guisa:


- Patronio, acércate, ome, que hemos de fablar.

- Senior conde, que me place, pues e quería io, en aqueste momento, servir a los vuestros entendimientos con un enxiemplo que...

- Patronio, a aquesto iba. Eres asaz coñazo, Patronio. Hasta el mi culo estoy de que desme la brasa con tus enxiemplos. Asín que despídote. ¡Hala, hállale moraleja a aqueste asunto!

- Cagüen las mis muelas.


P.D.: Es que le cogí manía cuando lo tuve que leer en el cole.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Qué cosa es la vida

Estaba yo el otro día tomando un café (irlandés, claro) con mi amigo Mario Benedetti, cuando me dijo:


- ¡Qué cosa es la vida, Troglo!


Fijaros qué frase. Y yo me dije, si esta frase la dice Belén Esteban, todo el mundo llegará a la conclusión de que es una simple y una idiota. Pero si la dice Mario Benedetti, todo el mundo se pone a pensar en los misterios que esconde esa frase, y en todo lo que implica, y en lo profundo que es Mario Benedetti.


Así que, cuando Mario Benedetti fue un momento al servicio, aproveché para irme sin pagar y dejarle el marrón. Creo que era lo justo. Por listo.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Derecho al voto


- Oye, Troglo – me preguntó mi loro, Puto Bocazas - ¿Cuándo hay que votar?

- ¿Otra vez, Puto Bocazas? Si ya hubo votaciones hace nada. Y los americanos acaban de votar.

- ¿Y cómo dices que se llama tu presidente? ¿Calimero?

- Puto Bocazas, Calimero es el pollo ese que lleva medio huevo en la cabeza. Y será también “tu” presidente, ¿no?

- ¿Mío? Yo no le voté.

- Ni yo, no te jode.

- ¿Así que votaste al Rajoy, eh?

- ¡Yo qué coño voy a votar al Rajoy! Además, todo esto ya se lo explique una vez a Scott LaFaro. ¿Es que ni siquiera te molestas en leer los posts que publico?

- Ando un poco mal de tiempo, ya sabes.

- Si, es verdad, que los loros tenéis que dedicar 23 horas al día a trasegar whisky de garrafón.

- Sí, es nuestro metabolismo. Por cierto, me toca la dosis. Pero ¿qué whisky has comprao? “Gaitering Cogorzation”, ¡el más barato, como si lo viera! ¡Tio más rata!

- Pues pone que es de Escocia.

- Pone “Estonia”, listo. ¡Grrr! ¡Esto ni sale en la Whiskypedia!

- ¡Serás whiskypollas! ¡Si no te gusta, trae acá!

- ¡Suelta, coño, haré un esfuerzo! Bueno, a lo que ibamos. Entonces, ¿a quién votaste?

- ¡Joder, Puto Bocazas! ¿Es qué ya no te acuerdas que fuimos y le pegaste fuego a la mesa electoral?

- ¡Ah, sí! ¡Je, je, je, je, qué bueno!

- Sí, buenísimo, pero a mí me enchiqueraron quince días, y tú tan tranquilo.

- Hombre, es lo bueno de ser un loro, que eres inimputable, je, je. Oye, un momento. Ahora que lo pienso, ¿por qué yo no puedo votar?

- Eso es lo malo de ser un loro, Puto Bocazas, que eres irrepresentable, je, je. Los loros no tenéis derecho al voto.

- ¡No es justo! ¿Me marginan por ser un loro? ¡Se van a cagar!

- Puto Bocazas, ¿por qué das tanto el coñazo si, aunque tuvieras el derecho a votar, nunca votarías debido a tus anarcoides convicciones?

- ¡Porque no es justo! ¿Calimero, que es un pollo, puede ser presidente y yo no puedo votar? ¡Ni hablar!

- ¡Qué no es Calimero, cojones! Bueno, se acabó. Ya lo tienes, hala. Te cedo mi derecho al voto, para que dejes de dar la brasa.

- ¿Se puede hacer eso?

- Claro. ¿Lo quieres por escrito?

- Por favor.

- Trae acá ese papel. A ver. “Yo, Troglo Jones, con todas mis facultades mentales perturbadas, cedo mi derecho al voto al gilipollas de mi loro, Puto Bocazas”. Y la firmo, ¿ves?

- ¡Grrrr! ¿Tiene que aparecer eso de “gilipollas”?

- Es un requisito legal, Puto Bocazas, je, je. Ya puedes ir a votar, corre.

- ¿Votar yo? Ni loco, era por dar por culo un rato. Lo que voy a hacer es cargarme el sistema hasta no dejar piedra sobre piedra. ¿Te apuntas?

- Bueno, pero ponte otra rondita antes.

- Sí, que no está tan mal esto...

martes, 25 de noviembre de 2008

Levadura Johnson


Injustamente olvidado, Levadura Johnson fue al mundo del blues lo que Gandhi al del baloncesto: absolutamente nada. Sin embargo, aún hay más. Levadura es el antecedente de todos los bluesmen, aunque jamás compuso un blues. Su mérito estribó en ser una fuente de inspiración, dado que Levadura Johnson era más quejica que Calimero, y estaba todo el día lamentándose por todo. Así que los bluesmen se inspiraban en él para componer y escribir sus desgarradores temas.


¡Cómo se quejaba Levadura! Era un verdadero virtuoso. Entre sus más famosos lamentos están “Joder, qué frío”, “Puta suerte la mía” o “La madre que parió a la crisis”. Aquí tenéis un fragmento de “Joder, qué frío”, con el que estuvo todo el invierno y parte de la primavera de mil gromecientos treinta y cuatro:


Joooder, qué frío que hace

meeecago en el copoón

joooder qué frío que hace

qué frío más cabroooón


Y seguía así la cosa. Levadura empezó a quejarse precozmente el día de su primera comunión, porque le apretaban los zapatos, y siguió dando la brasa hasta los 90 años, momento en el que murió de un ataque de asco. Él no sé si descansará en paz, pero su familia, joder, qué peso se quitó de encima.


P.D.: Disculpen este disparate, pero es que hoy he estado todo el día con un asunto de los míos de mandarines, y me tenía que desahogar.

lunes, 24 de noviembre de 2008

La señora Swing

Érase una vez la orquesta de Chick Webb, fenomenal banda. Tan buena que había vencido a la de Benny Goodman en una de las por entonces famosas “batallas de bandas”. Aún así, la orquesta no acababa de dar el gran salto. Chick, ágil negociante, se devanaba la sesera: ¿cómo podían aumentar su popularidad? Y, entonces, tuvo una idea: una cantante. Eso atraería a la audiencia masculina, y les daría glamour. Así que enganchó a su vocalista de entonces, Charles Linton, y le dijo: “Ve, busca por Harlem, por donde quieras, un talento, un diamante en bruto, una cantante, y traémela”.


Linton se fue. Chick se comía las uñas de los pies de nervios. Hasta que recibió un telegrama de Charles en el que sólo había escritas dos palabras: “Ella Fitzgerald”.


Cuando Linton volvió, Chick no podía más de impaciencia. Prepararon el escenario para que la escuchara. Cuando Ella salió, a Webb se le desencajó la mandíbula...del susto.


“¿Estás chalado?” – bramó Chick Webb – “Yo quería una Lena Horne, una Billie Holiday. Esta no atrae al público masculino, ¡esta lo espanta!”.


“Bueno, Chick, sé que no es una belleza” – dijo Linton – “pero escúchala”. “¡Ni hablar!” – replicó Chick – “¡Saca eso de mi escenario!”.


Vale que Ella no era un figurín, pero Chick era un poco cabrón, sobre todo teniendo en cuenta que era un enanito de metro veinte, deformado por la tuberculosis espinal, lo que tampoco le impedía ser un batería fenomenal. “Chick” – le dijo Linton – “si la echas sin haberla escuchado...yo me voy también”.


Ante este chantaje Chick se puso furioso, pero tuvo que aguantarse. Y cuando Ella empezó a cantar, a Chick se le desencajó la mandíbula...de asombro. Acababa de conocer a la señora Swing. Allí mismo la contrató. El resto, como decía aquel, es historia.


Muchos años después os traemos a Ella en Berlín, en concierto. Era una persona muy despistada, y aquí canta “Mack the knife”, pieza muy conocida, pero que había cantado muy pocas veces. Como no podía ser de otra manera (incluso se lo advierte al público), se le olvida la letra a mitad de la canción. Cualquiera se hubiera muerto del susto. La señora Swing opta por la práctica solución de... ¡inventarse directamente la letra sobre la marcha! El cachondeo empieza cuando canta: “oh, what´s the next chorus...for this song now...” en 1:55, aproximadamente. ¡Increíble! Puso al respetable boca abajo, y convirtió esta interpretación en una leyenda.


Con ustedes la mujer que era puro swing, Ella Fitzgerald, con Paul Smith al piano, Jim Hall a la guitarra, Wilfred Middlebrooks al bajo y Gus Johnson a la batería. Que lo pasen bien.



domingo, 23 de noviembre de 2008

Ródenas X.


- El señor Ródenas X., por favor.

- Sí, enfermera, soy yo.

- ¡Señor Ródenas X., por favor!

- Sí, sí, soy yo.

- ¡¡Ródenas X.!!

- ¡Qué estoy aquí, enfermera!

- ¡Ah! ¿Es usted el señor X.? No le había visto. Pase por aquí, haga el favor.


Las palabras de la enfermera angustiaron aún más al ya angustiado Ródenas X. La enfermera le introdujo en el despacho del psiquiatra.


- Buenas tardes, doctor.


El psiquiatra no levantó la vista de sus papeles.


- ¡¡Buenas tardes!! – dijo, elevando la voz, Ródenas X. El médico dio un respingo en su silla.

- ¡Oh, perdone! No le había visto, disculpe. Siéntese, por favor. ¿Su nombre es...?

- Me llamo Ródenas X. Vera, doctor, estoy muy preocupado. Últimamente tengo una sensación rarísima, como...como si no exisitiera. Es una locura, ¿verdad?

- Calma, señor X. Relájese, vamos más despacio, le veo nervioso.

- Tiene usted razón, doctor.

- Eso está mejor, señor X. Bueno, hábleme primero un poco de usted, ¿a qué se dedica?

- Verá, soy ingeniero informático.

- ¿Cómo dice?

- Que soy ingeniero informático.

- No le entiendo, señor X.

- ¡Ingeniero informático!

- ¿Qué es eso? ¿Eso existe?

- ¡Claro que...! Bueno, la verdad es que el ministerio no define nuestras competencias. ¡Pero existe!

- ¿No tiene usted competencias?

- Pues....no.

- Entonces, usted no existe, señor X.

- ¡Claro que existo!

- ¿Sí? ¿Qué puede usted hacer? ¿Qué proyectos puede firmar?

- Yo, esto, ...verá...¡Pero estudié cinco años de carrera!

- ¿Puede demostrarlo?

- ¡Claro que puedo! Aquí tengo el título, ¿ve?

- Yo no veo nada.

- ¡Pero si se lo estoy poniendo delante de las narices!

- No se excite, señor X. ¿Dice usted que posee un título que no le otorga ninguna competencia? ¡Qué título más raro! Me temo que todo es producto de su imaginación.

- ¿De mi imaginación? ¿Cinco años de carrera?

- ¿Qué tiene usted de esos cinco años? ¿Un título que no existe y que no le faculta para hacer nada? Un guardia civil, o un churrero, podrían hacer el mismo trabajo que usted, por esa regla de tres, ¿no?

- ¡No! Bueno...legalmente, sí, ¡pero eso es culpa del gobierno!

- Vaya, vaya, interesante, señor X. ¿Manía persecutoria, eh? ¡Qué malo es el gobierno! No, señor X., utilice la lógica. Si su supuesto título no le otorga competencias, usted no tiene título. ¿Ve ese título que hay en la pared? Yo soy médico psiquiatra, porque mi título me otorga competencias. Puedo decir si la gente está loca o cuerda.

- Pero...mis cinco años...

- Ilusión, señor X. Un sueño, una alucinación, no sé. Afróntelo. Esos cinco años nunca existieron. Su título no existe. Usted no existe. Nuestro rol nos define en la vida. Si no tenemos rol, ¿qué somos? Humo. Nada.


La silla donde un segundo antes estaba Ródenas X. estaba vacia. ¿Había estado ocupada alguna vez? ¿Existió alguna vez el señor X.? El médico pulsó el botón del interfono.


- Enfermera, ¿va a hacer pasar al siguiente paciente o qué? Llevo cuarto de hora aquí sólo.


P.D.: Esta kafkiana historia va dedicada a Drenas y Mr.Blogger, para que peleen por existir. ¿Hay cosa más kafkiana que la realidad? Pero se puede cambiar.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Última hora: un loro secuestra al Santo Padre

Roma, 22 de noviembre: Hoy, a las 15:00 horas, un loro encapuchado ha irrumpido en las habitaciones del Santo Padre en la Ciudad del Vaticano. Parece que el volátil, debido a su colorido plumaje, se hizo pasar fácilmente por un guardia suizo bajito.


El loro se ha hecho fuerte en las habitaciones del Pontífice, al que retiene contra su voluntad. Canta a grandes voces “La Varsoviana”, y exige para su liberación el despido inmediato de la Paloma de la Paz, por incompetente y corrupta. Además, pide varias cajas de whisky de garrafón sin marcar.


El asalto se antoja imposible, ya que el astuto animal ha tenido la precaución de echar el pestillo por dentro. La policia está desconcertada. La Santa Sede intentó excomulgar al loro pero, debido a que los loros no tienen alma, no surtió ningún efecto. La situación es desesperada, pero no seria.


Seguiremos informando.