miércoles, 30 de abril de 2008

Delirio 16: Be yourself, mistakes and all

Como hace tan buen tiempo y ya no estoy asquerosamente esclavizado, hoy me he ido a la Plaza del Teniente de Alcalde Pérez Pillado (no es vacilada, en Madrid hay una plaza que se llama así), y me he sentado en las escaleras a tomar el sol, como una lagartija cualquiera. ¿Os habéis fijado que pocas preocupaciones tienen las lagartijas? En estas meditaciones filosóficas estaba, al ladito de los castaños de indias en flor, cuando he oído que me chistaban:

- ¡Pssst! ¡Pssst!

Pero no he visto nada al mirar alrededor. ¿Quién será?

- ¡Pssst! ¡Pssst! ¡Caballero! ¡Estoy aquí!

¡Hum! Esa voz viene de los arbustos que tengo al lado. Hay alguien escondido, pero no le localizo bien.

- ¿No hay nadie por ahí? ¿Puedo salir? – ha dicho la voz.
- Salga, hombre, que no hay nadie. ¿Qué le pasa?

Y entonces ha salido de los arbustos un dragón, con muchas precauciones. Me he quedado un poco sorprendido, porque es un dragón de unos 20 metros, con alas, escamas y todo. Y ha cogido y se ha sentado a mi lado en las escaleras.

- Perdone que le importune, caballero, pero es que me siento tan sólo, y la gente es tan cruel con los marginados…Cuando le he visto a usted, me he dicho, ese caballero parece una persona con quien se puede hablar. No sabe cuanto le agradezco que no haya salido corriendo, señor.
- ¿Usted no es de por aquí, verdad?
- No, caballero, tiene usted razón, supongo que se me nota en el acento. Soy un emigrante de Bhután.
- Hombre, claro, “la tierra de los dragones del trueno”.
- Sí, ya veo que es usted un hombre instruido, caballero. Es un sitio muy hermoso, no se crea, lleno de montañas y tradiciones. Un poco atrasado, pero muy bello. Tenía que haberme quedado allí. Yo tenía un buen trabajo, ¿sabe?, estaba muy solicitado porque era muy bueno rugiendo de forma atronadora. ¿Quiere que le haga una demostración? ¡Todavía estoy en forma!
- Bueno, me encantará oírlo.

Y el amigo ha soltado un rugido que se han caído las flores de los castaños de indias y han empezado a sonar las alarmas de todos los coches. ¡Hasta la escalera ha retumbado!

- ¿Eh? ¿Qué le parece?
- ¡Estoy impresionado! ¿Y qué le ha traído hasta aquí desde Bhután?
- ¡Ay, señor, es una historia triste! Pero perdóneme, soy un mal educado, aún no me he presentado. Me llamo Juan-Juan.

Y me extiende una garra descomunal.

- Encantado, Juan-Juan, soy el siempre bien parecido Troglo Jones.
- ¿Troglo Jones? ¡Creía que era una leyenda!
- A mí me pasaba algo parecido con los dragones.
- Me alegra mucho conocerle, señor Jones. Como le decía, yo vivía bien en Bhután, sin lujos, pero a gusto. Pero un infausto día cayó en mis garras una revista occidental…
- ¡Vaya por dios!
- Me puse a leerla, y no daba crédito a lo que veía. ¡Coches fastuosos, mujeres hermosas, pantallas de plasma, teléfonos móviles,…! Me quedé hipnotizado, Sr. Jones, y quise tener todo aquello. ¿Por qué no podía yo tenerlo?
- ¿Y qué pasó?
- Yo pensé que era un dragón muy atractivo. Podía ganarme la vida en publicidad, hacer cine,…¡ya me veía rico y famoso! ¡Occidente estaba lleno de oportunidades para un dragón emprendedor! Así que me puse en camino, un ratito andando, y otro volando.
- Es un viaje largo.
- Mucho, la verdad. Los dragones volamos, pero trechos cortos porque, al ser tan grandes, nos cansamos mucho. Fue un viaje muy duro, pero tenía tanta ilusión que lo hice con alegría.
- ¿Y que pasó?
- Bueno, caballero, supongo que lo que a tanta gente. Cuando llegué aquí, me di cuenta de que las cosas no eran de color de rosa. Resulta que era más barato hacer un dragón por ordenador que utilizar uno de verdad, en las películas o la publicidad. Y lo cierto es que mi currículo era muy limitado.
- Ya veo.
- Desde entonces, señor, voy de mal en peor. Nadie quiere darme trabajo, los dragones no tenemos salida en el mercado occidental. Sólo me contrataron para incinerar basuras una vez, pero el olor me ponía tan enfermo que me daban arcadas. ¿Qué tiran ustedes a la basura? Volvería a Bhután, pero estoy muy cansado, y no tengo dinero para el viaje. ¿No tendrá usted alguna chapucilla que yo pueda hacer, caballero? Aunque sea calentarle el café, ya sé que no puedo competir con el microondas, pero…

Y mi pobre amigo el dragón agacha la cabeza, y una lagrimilla se desliza a lo largo de su enorme hocico.

- Juan-Juan – le digo – lo siento, pero no tengo trabajo para ti. Pero creo que la solución está más cerca de lo que tú crees.
- ¿Usted cree? ¿Cómo? – me pregunta mientras se le iluminan los ojillos.
- Mira, amigo, nuestro más grave error es que olvidamos nuestros valores, y olvidamos lo que somos. ¿Publicidad, cine? ¡Tú eres un dragón, hostias! ¿Qué es lo que sabe hacer un dragón?
- Pues yo…
- ¡Incendiar aldeas, raptar princesas, cargarse a caballeros! Mírame a los ojos, Juan-Juan, y dime que no es eso lo que quieres hacer.
- Yo,..- me dice, con los ojillos bajos.
- Uno no puede negar su vocación, amigo. No puede negar lo que es. Y eso es lo que te pasa a ti, que has querido ser lo que no eres. Te has dejado deslumbrar por el oropel, y has olvidado tu esencia. ¡Recupera tu dragonez! Tienes que hacer aquello para lo que has nacido.
- Sí. ¡Sí! ¡Tiene razón, caballero, qué coño! – dice, mientras se yergue en toda su estatura - ¡Soy un dragón! – suelta, con un vozarrón que se habrá oído en Pamplona. - ¡Sí, sí, ahora lo veo claro! ¡Me traicioné a mi mismo, a lo que soy, por dinero! ¿Y yo para qué quiero dinero, siendo un dragón? ¡Señor Jones! – me dice, llorando a moco tendido - ¡No sé cómo darle las gracias!
- Bueno, hombre, bueno, no hay para tanto. Sé tú mismo, y ya está.
- Gracias, señor, siempre tendrá un lugar en mi corazón. ¡Voy a recuperar mi identidad!

Y ahí le he dejado, en la calle Cea Bermúdez, incendiando los edificios, aplastando coches y peatones, y comiéndose niños. Alguno pensaréis que no le he dado un consejo tan bueno, sobre todo por la masacre que está organizando y eso, pero ¡se le veía tan feliz a la criaturita! Y es que no hay como hacer lo que a uno le gusta.

15 comentarios:

Mr Blogger dijo...

snif snif... a mi es que estas historias tristes con final feliz me emocionan mucho...

Troglo Jones dijo...

Así ha sido siempre, Mr.Blogger. Le he dado la dirección de mi antigua empresa, para que se pase por allí, je, je, je.

Abrazos.

ESTHER dijo...

ja ja ja Troglo, tus comentarios son buenísimos tan buenos como tus relatos.

Pensaba que iba a estar el loro escondido entre los arbustos pero no. Muy amena tu historia, el final genial. O sea hoy mejor no pasar por Cea Bermúdez, le has dado un buen consejo a tu amigo dragón.

Eres estupendo, como siempre. Besos! y feliz puente!

Muaks Muaks Muaks

Félix dijo...

Hombre, a mí una vez me salió una lagartija de debajo de un arbusto, pero ni me miró.

Claro que yo no soy el siempre bien parecido Troglo Jones, ni mucho menos, pero no me importa, canto en la ducha "It takes a man to suffer ignorance and smile:
Be yourself, no matter what they say, oooh, oh".

Oh, no, tenía el coche aparcado en Cea Bermúdez ¿o era la ficha del monopoly?

pies para qué os quiero dijo...

¿Pero dónde está hoy P Bocazas? ¡Qué traidor! Le has abandonado porque sabes que nos gusta más que tú.

Bonita historia, si puede que se pase también por mi oficina, pero avísame antes para salir corriendo.
Yo le puedo buscar un empleo en el desfile del cambio de año chino, aquí en Madrid, quedaría chulísimo.

Uy Uyy está retumbando el sueloo!! Troglo te he dicho que me avisases!

Mamen

Troglo Jones dijo...

Buenas:

Esther, es mejor que te busques otra calle, sí. Le he dicho que te limpie un poco la ruta del Cares comiéndose unos cuantos domingueros, para que veas lo servicial que es. Feliz Puente.

Félix, eso es que se sintió ofendida por tu actitud, o que te oyó cantar en la ducha.

Eso es lo que pasa por tener coche. Pero lo has dejado un poco lejos de casa, ¿no?. Un abrazo.

Mamen, ya te dije que había que darle vacaciones al loro, que luego me pide aumento de sueldo.

Bueno, tú quedate quieta que a lo mejor no te ve. ¿O eso es con los rinocerontes?

A disfrutar del puente.

Ralph dijo...

Puto bocazas se ha ido de puente seguro, aprovechando que troglo estaba despistado con el dragón. Espero que haya salido de la ciudad, porque como lo pillen, va a cantar y el Troglo va a tener que pagar todos los desperfecto que cause Juan-Juan, lo juzgarán como autor intelectual.

Troglo Jones dijo...

Ralph, ¡a mí que me registren! Como diría Homer Simpson, "estaba así cuando llegue".

El loro no sé dónde está metido, pero me huele que tramando una fechoría de las gordas. En su caso, "no news = bad news".

Un abrazo.

Mr Blogger dijo...

Vengaaaa, que somos unos desconfiados. El loro fue a comprarle y llevarle un regalo a su madre, está más claro que el agua. Si es que ustedes están hechos unos desagradecidos, ni con la persona que les trajo al mundo tienen detalles...

Sebastián dijo...

Menos mal que el dragón dio contigo y con tu espíritu generoso. Si llega a topar con uno de esos, de los que abundan tanto, con complejo de héroe, no sé qué habría sido de él. Una fábula ejemplar, Sr. Troglo. ¡Hay tanta gente empeñada en ser lo que no es!

Un abrazo.

Troglo Jones dijo...

¿Qué tal, amiguetes? Veo que no nos vamos de puente.

Mr.Blogger, te digo yo que vamos a tener una desgracia en breve, y si no al tiempo. A ver si la voy a tener que publicar mañana, ya verás.

Sebastián, así es. Lo malo es que la mayoría no se da cuenta. Ni siquiera dan el primer paso, que es saber lo que NO quieren ser. Ni te digo el siguiente. En fin, todos hemos pecado en esto, al menos yo.

Abrazos a los dos.

millass dijo...

La historia (mejor fábula) es preciosa y tierna con un final desternillante. Como no estoy de puente, dedico una tarde a algunos blogs (Félix, Esther, el tuyo,... ).
Un abrazo.

PD.- Te envío un correo con otra noticia.

Erradizo dijo...

hummm, hummm, ¿erraría si dijera que es parábola autobiográfica? hummm

Troglo Jones dijo...

Millass, por fin damos señales de vida. Me alegro que te guste la fábula.

Sustancioso tu correo, le he sacado partido, je, je. Despues de mi visita, ya no hace falta avisar a nadie.

Sr.Erradizo, también usted llevaba unos días missing. Me alegro de comprobar que vuelve al redil, ya iba a echarle la bronca.

Hombre, supongo que todo lo que uno hace tiene algo de autobiográfico. Quizá ésta especialmente, es posible. Es una historia que siento cercana. En esto parte usted con ventaja, porque me conoce, aunque poco.

Abrazos.

Mamen dijo...

¡Ahá! Así que P Bocazas estaba liándola por ahí haciendo el Apocalipsis ¿no? Y ahora está festejando su vuelta del infierno en mi blog. Es que no para...Vaya bicho.