martes, 22 de abril de 2008

Perfiles lamentables del jazz: Ternario de Rotemburgo

Aunque parezca increíble por su importancia histórica, son muchos los amantes del jazz que desconocen los logros alcanzados por el insigne Ternario de Rotemburgo.

Esta figura señera del proto-jazz nació por el Barroco o por ahí, hijo primogénito de una acomodada familia rotemburguesa, famosa por su gran voracidad comiendo magdalenas. Se dice que el nombre de Ternario le viene porque había un ternero entre sus antepasados, algunos sostienen que el mismísimo buey Apis, pero esto es otra historia. Y se apellidaba de Rotemburgo porque, como dicho queda, era de allí. Esto era común en aquella época, lo de bautizarse con el toponímico, como Amadís de Gaula o Rafael de Paula.

En fin, gilipolleces aparte, Ternario demostró aptitud para la música ya en su juventud. Y sucedió que un día, mientras practicaba un concierto barroco con su viola de gamba, se le cayó la partitura al suelo y, ¡catacroc!, un compás se le rompió en tres partes. Ni que decir tiene que Ternario se irritó bastante, porque en esa época los compases valían una pasta, no como ahora que te los descargas por Internet a puñaos. Intentó recomponerlo, pero no había manera. “¡Grrr!”- se dijo a si mismo Ternario de Rotemburgo – “tendré que dividir el compás en tres partes al tocarlo”. Y así lo hizo, y dijo: “Oye, este ritmillo no suena mal. ¡Vamos otra vez!”. ¡Sí, sí, acababa de inventar el ritmo ternario, y eso con una viola de gamba! De hecho, el ritmo ternario se llama así en honor a Ternario de Rotemburgo, no porque el compás se divida en tres partes, que eso, como habéis visto, fue una afortunada casualidad.

Así que Ternario, ni corto ni perezoso, se dedicó a ir a casa de todos sus amigos a enseñarles el ritmo ternario. Les quitaba las partituras y las tiraba al suelo, ¡catacroc!, y los compases se rompían en tres partes. Los amigos intentaban asesinarle, pero Ternario se ponía a tocar aquel ritmillo, y entonces todos se daban cuenta de que era un gran invento.

Ternario y su ritmo se hicieron tan famosos que el Burgomaestre de Rotemburgo quiso conocerle. Y llegó el infausto día en que Ternario hizo una demostración de su ritmo al Burgomaestre. Cogió una partitura, la arrojó al suelo con maestría para partirla en tres trozos pero, ¡oh, desgracia! sucedió que, al romperse, saltó una semicorchea que golpeó al Burgomaestre en todo el ojo, dejándoselo azul-morado, por lo que se convirtió inmediatamente en una “blue note”. ¡Qué situación! Y la desgracia se abatió sobre nuestro héroe.

El Burgomaestre, que tenía muy mal café, cogió y alistó a Ternario en una banda militar de infantería como cornamuseta, y le mandó a la guerra de los 30 años. En esta época, como veis, se sabía lo que iban a durar las guerras, como si fueran partidos de fútbol.

Como tocar la cornamusa en una banda militar 30 años era un coñazo, Ternario desertó a la primera oportunidad, embarcándose de polizón en un buque que iba a las Indias Orientales, donde se instaló y siguió quebrantando compases hasta la avanzada edad de 213 años, ya que llevó siempre una vida muy sana, comía una manzana al día, y sólo tomaba whisky de garrafa de 8 a 12 de la mañana.

Por desgracia, los compases quebrantados de Ternario se perdieron para la posteridad, robados por el famoso loro pirata Bo-Ka-Zong, que los uso para calzar la pata de la mesa, que estaba coja. Y es por eso que hemos tenido que esperar tanto para recuperar ese ritmillo.

Otro día os contaré el origen del ritmo binario, que fue descubierto por Lord Binary Jander Carruthers (pronúnciese Karruters), chambelán de la corte de Trifique VIII. ¡O a lo mejor no!

12 comentarios:

Mr Blogger dijo...

Mira que hay que ser realmente bueno para partir en tres cualquier cosa tirándola al suelo. Se pasa con uno de sus amigos y rompe en cuatro trozos y ahí si que lo matan...

PD: ¿estás documentándote mucho? ¿al loro le duelen las plumas de escribir a máquina? :D...

Mamen dijo...

Ya que estaba por aquí aprovecho para leer esta entrada también. Qué creativo estás, jajaja.
Te ha sentado bien dejar de trabajar.
Muy divertida, como todas.

Qué pelucón lleva el hombre. Así no hace falta implantarte nada debajo del cuero cabelludo para dar la talla en una cosa u otra. Qué sabios ya en aquella época.

Troglo Jones dijo...

Mr.Blogger, es cuestión de muñeca. Si lo hubiera roto en cuatro trozos le saldría un ritmo cuaternario, que ya estaba pasado de moda.

El loro no la clava. Le dije que sacara la ropa de la lavadora, y ahí la tienes. A ver si mañana se pone.

Mamen, dejar de trabajar es lo mejor que puede uno hacer, lo tengo comprobado. Cuando se me acabe el dinero, me iré a robar gallinas y listo.

No lleva pelucón, Ternario era así, tenía un pelo de varios pisos, exhuberante.

Abrazos varios.

Ralph dijo...

Para cuando el árbol genealógico, porque para mí que todos estos deben venir de un antepasado común, no creo que sea el bardo de Asterix pero al igual...

Troglo Jones dijo...

Saludos, Ralph, bienvenido a este disparate. Oye, es una buena idea esa del árbol genealógico, seguro que hay un "troglodita" jazzero común (¿pillas lo de troglodita?). Te tengo que dejar, que el loro se ha hecho fuerte en el mueble bar y no consigo sacarlo.

Gracias por tu visita. Nos leemos.

jazz ceuta dijo...

A ver si Puto Bocazas va a ser el loro que anda buscando, no sé para que, el pirata Bebe Arisco (castellanizado como Berberisco) por todas las tabernas portuarias del norte de África?. Tu sonsacale a ver si "pia".
Saludos.

Troglo Jones dijo...

Jazz Ceuta, los piratas llevan un loro en el hombro, y Puto Bocazas suele llevar un pirata en el hombro. No sé para qué le buscará tu amigo, pero como le deba dinero, dile que lo lleva claro.

Saludos.

ESTHER dijo...

Genial, como siempre. Tus historias son siempre absolutamente disparatadas. Muy buena. Me he reído un montón. Tienes unas ocurrencias delirantes con toques de la vida cotidiana que trastocan por completo la realidad, pero a la vez son muy humanas. Veo que sigues documentándote profundamente sobre los inicios del jazz.

Bss

Troglo Jones dijo...

Hombre, por fin puedo acceder a internet. Mi vecino éste al que le pirateo la wifi está tonto, mira que hacerse de Jazztel. En cuanto le vea, le echo la bronca.

Hola, Esther. Aquí vamos, con esa enciclopedia del jazz. Mándame fotos que tengas de Ternario de Rotemburgo para ilustrarlo.

Sí que me gusta Peggy Lee, lo juro, no es por quedar bien. Que sí. De verdad.

Un beso.

ESTHER dijo...

ja ja ja jaaaaa esa ilustración que has puesto es muy buena! No tengo tantos añoooooosss! je je Tu quieres la caja de whisky para ti.

Félix dijo...

Quizás sí, quizás se un descendiente del bardo de Astérix, ¿por qué no? El jazz es como una mafia que se extiende, una mano negra (nunca mejor dicho) que proviene de los albores del tiempo, cuando un troglodito le dijo a su trogloditito parapachín.

Que sí, que esto va para enciclopedia.

Troglo Jones dijo...

Salud, Félix:

¿Qué es esto del troglodito, la mano y no sé qué? ¿Me estás tirando los tejos? Soy un hombre casado con un loro, Félix.

Un abrazo.