domingo, 2 de noviembre de 2008

Cuentos de los mandarines: el oráculo Tru Kao

El mandarín Ku Ñao, astuto entre los astutos, repasaba sus largas y lustrosas uñas con una lija del siete cuando, cual insecto cauteloso, apareció en el umbral de la puerta su discípulo, Par Di Yo


- Maestro, ¿puede este humilde discípulo molestar a vuestra señorial mandarinez?

- Entra, Par Di Yo, ternero mío. ¿Qué te trae a mi augusta presencia?

- Maestro, tenemos que presentar la propuesta para Salsas Tau-Shil, S.A. El cliente la espera.

-¡Ah, sí! ¡Je, je, je, ya me relamo mis maquiavélicas fauces! Aquí vamos a rizar un poco el Ri-Zo de la coleta, Par Di Yo. En lugar de venderles las subnormalidades habituales, vamos a darles un buen Es-Ta-Ka-Zo vendiéndoles una formación “outdoor”, gran ungüento que cura todas las enfermedades, y que además permite después venderles otro Pu-Ñao de cosas.

-¿Formación “outdoor”, Maestro? Ardo en deseos de conocimiento.

- Par Di Yo, rana descerebrada, ¿debo entender que aún no sabes lo que es la formación “outdoor”? ¿Y así es como esperas estafar convenientemente a nuestros amados clientes? ¡Te voy a mandar a quitar los Gra-Fi-Ti de la Gran Muralla, pollino silvestre!

- ¡Maestro, tened piedad de vuestro ignorante siervo! – dijo, acongojado, Par Di Yo.

- Tienes suerte de mi legendaria paciencia, Par Di Yo. ¡Escucha y aprende, cucaracha de la soja! El “outdoor” consiste en sacar a los Ton-Tai-Nas de los empleados de su puesto de trabajo, llevarlos al campo y que realicen diferentes pruebas y actividades, generalmente en equipo, para que luego saquen conclusiones sobre su trabajo.

-¿Qué tipo de pruebas, Maestro?

- Bueno, puede ser atravesar de noche un bosque lleno de arenas movedizas y hormigas caníbales. También es muy eficaz trepar a un árbol enorme, lanzarse por un artilugio que se desliza por una cuerda y estamparse contra el siguiente árbol. O que construyan una balsa para cruzar una ciénaga apestosa. La variedad es amplia, Par Di Yo.

- Pero, Maestro, si esas pruebas no tienen que ver nada con el trabajo que hacen habitualmente...

-¡De eso se trata, melón amarillo! Hay que sacarles de contexto, para luego poder sacar conclusiones generales. Esta es la esencia del asunto, Par Di Yo. Una vez que los honorables trabajadores hayan sido mojados, humillados, mordidos por serpientes y arrastrados por el fango, se les cura de sus heridas y pasan a presencia del sagrado consultor, que analizará con ellos todas las estupideces que han hecho hoy, y les dirá cómo pueden ser igual de estúpidos en su quehacer diario.

- Entiendo, Maestro.

- Lo bueno, Par Di Yo, es que estas cosas pueden ser interpretadas de un millón de maneras diferentes. Y, si yo tengo un poco de labia, es bastante fácil interpretarla siempre de la manera que a mí me interesa. Para ponerte un ejemplo, es como interpretar un oráculo.

-¿Cómo el Libro de las Mutaciones?

- Exacto, Par Di Yo, ratón de los pergaminos. Si yo pregunto al Libro “¿Cuál es el futuro que me espera en mi empresa?”, el oráculo contestará algo como: “El árbol pierde sus hojas en otoño y las renueva en primavera”. De esta respuesta es evidente deducir que el oráculo me aconseja cambiar de trabajo. He llegado a un máximo en esta empresa, que ya empieza a perder sus hojas, y debo buscar un nuevo comienzo y una nueva primavera en otra empresa, más joven, más dinámica. Pero también puedo deducir exactamente lo contrario: aunque estoy pasando por una fase otoñal, mi empresa volverá a despegar, solo se está preparando para la nueva primavera, está pasando una fase para luego salir como una mariposa de su capullo. No hay duda de que debo quedarme.

- ¡Maestro, me dan escalofríos!

-¿Te das cuenta, Par Di Yo, lagarto acuático? El mecanismo es magnífico, cualquier interpretación es perfectamente correcta y, por supuesto, yo elegiré la interpretación que más convenga a mis intereses o a mis creencias. ¿Lo has Pi-LLa-O?

- Creo que sí, Maestro.

- Hum, voy a ponerte a prueba, Par Di Yo, porque tu necedad es inmensa como el desierto de Go-Bi. Escucha, bellota de monte. Imagina que un trabajador y el resto de tuercebotas de su equipo tardan 3 horas en construir una simple pasarela para cruzar un riachuelo y, además, esa pasarela se rompe y la mitad del equipo se ahoga. ¿Cuál sería la interpretación de un consultor?

- Bueno, Maestro, yo les diría: “usted y sus honorables compañeros no saben construir pasarelas. No deja de tener su lógica, porque ninguno tiene experiencia previa en hacerlo y, además, no tienen ningún interés en aprender. Son unos Ma-Na-Zas, lo que también es lógico puesto que lo más cerca que están de construir algo es cuando juegan al Te-Tris en horas de trabajo. Además... “


El rostro de Ku Ñao se tornó escarlata, y arrojó con ferocidad de leopardo de las nieves un ejemplar del Libro de las Mutaciones de trece ki-los a la sesera de Par Di Yo, que consiguió esquivarlo gracias a su agilidad de serpiente.


-¡Engendro de una camella y un asno! ¿Y eso te parece una interpretación? ¿Y tú quieres progresar en el mundo de los consultores? ¡Eres la vergüenza de nuestros antepasados, Par Di Yo!

- Pero...Maestro, eso sería lo que diría una persona honesta, yo...

-¿No te he dicho ya chingecientas veces, Par Di Yo, que te metas la honestidad donde amargan los pepinos imperiales? ¡Lo que cuenta es la Pas-Tá, Ka-Pu-Yo! Con una interpretación como esta, jamás nos haremos ricos. ¡Escucha bien, lagartija borracha! Se hace así: ejem, ejem,... “Su equipo ha tardado mucho tiempo en construir la pasarela. ¿No habrá existido una deficiente definición de los objetivos? Si no tenemos los objetivos y prioridades claramente definidos, nos perderemos en los detalles y desaprovecharemos tiempo y recursos”.

-¡Ka-Ram-Ba, Maestro!

- O puede ser que lo que haya fallado sea la comunicación dentro del grupo. O la falta de la aparición de un líder. O la no existencia de una estrategia adecuada de solución de problemas. O una mala organización del trabajo. O unos procedimientos de calidad deficientes.

-¿Y cuál es la respuesta, Maestro?

-¿Y qué más da, Pe-A-Zo Ka-Bes-Tro? ¿Aún no has captado la filosofía profunda del asunto? Puede ser cualquier cosa, en cualquier momento. O todas a la vez. La interpretación siempre depende de lo que yo quiera vender. ¿Qué quiero calzarles un sistema de calidad? Pues por ahí. ¿Qué creo que puedo endiñarles unos cursos de comunicación? Pues por ahí irá mi interpretación.

-¿Y no se darán cuenta de que les estoy colando una Mi-Lon-Ga, Maestro? Mi interpretación puede no tener sentido y....

-¿Cómo no va a tener sentido, escarabajo incrédulo? ¿Aún no ves la perfecta perversión que subyace? Mi interpretación es vaga, y se basa siempre en los errores más habituales que se cometen en las empresas: comunicación ineficiente, estrategias inadecuadas, etc. ¿No te das cuenta de que, aunque estuviera toda la vida entrenando a sus trabajadores, esos errores, aunque no tan graves como para hundirle, seguirían apareciendo? Con estas premisas, el consultor no puede equivocarse al interpretar, porque cualquier interpretación parece lógica. Este es el Meo-Llo. Como el oráculo.

- Maestro, creo que lo he Pi-Lla-Do. De las pruebas se puede sacar cualquier interpretación, depende de lo que me interese en el momento. Es como el Ho-Ros-Ko-Po.

- ¡Menos mal, Par Di Yo! A ver, borrego de la estepa, ¿qué les dirías si quisieras calzarles algo de comunicación?

- Maestro, algo así como: “lo importante en un equipo, y en una empresa, es la existencia de una comunicación fluida, que todos tengan información y conocimiento de lo que hacen los demás. Si no existe una buena comunicación entre los miembros, la tarea resultará un fracaso. Deben trabajar sus habilidades de comunicación”.

- Muy bien, Par Di Yo, zorro astuto. ¿Y si se tratara de venderles temas de organización?

- Diría: “lo importante en un equipo es una buena organización del trabajo. Que exista una correcta distribución de los distintos roles, y una labor de coordinación bien definida. Si no existe una buena organización del equipo, la tarea resultará un fracaso. Deben trabajar sus habilidades de organización”. ¿Qué tal, Maestro?

- Par Di Yo, eres más lento que una carrera de Ber-Be Re-Chos, pero debo reconocer que, cuando lo Pi-Llas, lo Pi-Llas. Entrena siempre sin descanso tus facultades para el Ti-Mo al honorable cliente. Ahora, trae un par de litros de licor de arroz, para que me ayude a coger el sueño, que es hora de la Si-Es-Ta.

- Oigo y obedezco, Maestro.


Y así fue como Par Di Yo aprendió una nueva maldad, que la interpretación depende de la intención. Y así fue recogido en los pergaminos:


Si eres consultor, hermano,

usa el truco Fu Manchú:

si sale cara, yo gano

si sale cruz, pierdes tú.

13 comentarios:

ESTHER dijo...

Vaya con el mandarín Ku Ñao y el oráculo Tru Kao, guauuuuuuuuuuuu! Es un pillo muy astuto, sí Se Ñol!

Troglo, no paras. Besos, abrazos y jazz!

Mr Blogger dijo...

Me encanta el truco de fu-man-chu. Es genial.

Mr Blogger dijo...

Rectifico, es genial cuando lo usa uno.

Troglo Jones dijo...

Hola, Esther. Aquí seguimos, el Ku Ñao no da descanso con sus tropelías, je, je, je.

Mr.Blogger, cuidado, que estas cosas las carga el diablo. No lo hagas en casa.

Abrazos a los dos.

millass dijo...

¿Qué decir de tan sabia fábula? ¿Qué moraleja sacar?

y de esta guisa sucede
que con ladinos mensajes
a hombres y mujeres,
formo pardiyos votantes.
Y... hoy trinco más que antes.

Troglo Jones dijo...

Salud, Millass:

Ja, ja, no des ideas, que Ku Ñao está pensando en dedicarse a la política, así puede mangar con más descaro.

Un abrazote.

Sebastián dijo...

Filosofía de empresa, psicología pura y dura más antigua que el Tao y perfectamente resumida en la copla final. ¡Cómo se nota que fuiste Director de Operaciones antes que monje!

Salud y un humilde abrazo.

Troglo Jones dijo...

Salud, Sebastián:

Eso de filosofía de empresa parece, ¿cómo se decía eso? un oxímoron, je, je.

En fin ¿quién no tiene algo oscuro en su pasado? Aunque, tan oscuro, tampoco es fácil.

Otro abrazo.

Ralph dijo...

Me tenías que haber advertido antes troglo, tengo un chispas que me está haciendo el truco del fumanchu al derecho y al revés.

Troglo Jones dijo...

Ralph, ¿a quien se le ocurre? Los chispas son todos mandarines disfrazaos. Tenías que haberme consultao. Preparate, que te va a desplumar.

Un abrazo.

Félix dijo...

¿Formación “outdoor”? Tus mandarines son tan actuales que hasta da miedo leerlo.

Me ha gustado lo de los caníbales. Ay, si los pusieran en los encuentros “outdoor” a los que nos obligan a ir en este siglo.

Por cierto, el mandarín sigue siendo un mago de los insultos, "¡Engendro de una camella y un asno!" "Borrego de la estepa". El capitán Haddock es tartamudo a su lado, ja ja.

Mamen dijo...

Yo amo a Ku-ñao, qué sabio, qué listo, qué detallista, qué prolijo, qué sagaz, qué audaz, qué suspicaz.

¿Sabes si tiene esposa?

Troglo Jones dijo...

Saludos:

Félix, es que estaban muy adelantados, ya sabes que tenían la polvora y eso un puñao de tiempo antes. Cuando llegó Marco Polo vio que ya hacian formación outdoor y la exportó. Paciencia.

Y un mandarín que se precie debe ser un virtuoso del improperio, además de del timo.

Mamen, ja, ja, ¿cómo se puede amar a Ku Ñao? Algo he hecho mal. Lo que tienen los mandarines son concubinas, que tienen morro hasta para eso. Puedes presentar el curriculum, si quieres, je, je.

Abrazos a los dos.