
Vale, el título me ha quedado bien. Eso sí, no tengo la más remota idea de qué escribir para rellenarlo.
Y es que, realmente, el mundo del marketing es así. Primero, se te ocurre un título o un nombre muy bueno como, yo qué sé, Renól Cinco, y luego te inventas el producto. Por ejemplo, para el nombre de Renól Cinco, Kinkón, el gorila llorón, pensó en una colonia, una cuchilla de afeitar, y también le gustó mucho para un grupo pop, aunque al final dijo, pues venga, un coche.
Y así fue como Kinkón, el gorila llorón, inventó el famoso Renól Cinco. Y me quedo tan ancho.
8 comentarios:
Con la cara que tiene seguro que es un trepa, ni lo invento ni ná, le pegó una llorada en el hombro a un amigo y después le metió una puñalada trapera registrando a su nombre la patente del producto.
Ralph, ¿no te fias de los gorilas llorones? Haces bien, seguro que son lágrimas de cocodrilo, o de gorila, je, je, y en cuanto pueden te la lian.
Un abrazo.
La foto del gorila llorón es muy graciosa. Realmente es un gorila llorando! je je je
Muy bonito post. Besitos.
Hola, Esther:
Sí, je, je. este gorila llorón es para hacerle fijo en plantilla, es puro disparate hecho realidad.
Gracias por la visita. Un beso.
Coñe! Si se parece a mi jefe cuando grita y da golpes en la mesa!
Ahora entiendo lo de que el hombre desciende el mono.
¿Desciende quiere decir que está más abajo en el nivel evolutivo, Mamen? Algunos sí, je, je.
Abrazos.
a qué gorila se le ocurriría llamar a un lamborghinni "reventón"...
Ah, Mr.Blogger, ¿no sabías tú de la utilización masiva de gorilas en el marketing? Son responsables de todas las grandes campañas, desde el hombre de la tónica hasta el calvo de la loteria, aunque es uno de los secretos mejor guardados de occidente. No es que los gorilas se esten extinguiendo, es que se los han llevado todos a las agencias.
Salud.
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