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jueves, 18 de septiembre de 2008

De cómo el loro Puto Bocazas inventó la barriga

Se encontraba el famoso loro Puto Bocazas preparándose un cubata en casa de su mecenas, Troglo Jones, cuando de repente exclamó a grandes voces:

- ¡Eureka!
- ¿Qué pasa?- inquirió el citado Troglo Jones.
- Troglo, ven, corre, que te tengo que enseñar una cosa.

Así que Troglo Jones se acercó al locuaz volátil y observó que éste presentaba una protuberancia redondeada a la altura del vientre.

- ¿Qué es esto, Puto Bocazas?
- Es un invento mío – dijo el orgulloso loro – Lo llamo “barriga”.
- Caramba! ¿Y para qué sirve?
- En ella puedes almacenar todas las cervezas que te plimplas, además de las bolsas de patatas que te zampas. Cualquier elemento alimenticio puede almacenarse en la barriga.
- ¡Fíjate qué práctico!
- Efectivamente, Troglo. De esta manera esa energía no se pierde, sino que queda acumulada en la barriga a disposición del usuario. Además, es totalmente portátil, ¿ves? – dijo el loro mientras se contoneaba y paseaba su barriga por el salón.
- ¡Qué cosas! Y observo además con asombro que es acolchada, para que los niños no se hagan daño – dijo Troglo mientras presionaba suavemente con el dedo la barriga de Puto Bocazas.
- Ahí le has dao, Troglo – respondió el loro – La barriga cumple todas las normativas de prevención de riesgos. No tiene aristas, ni partes móviles, y está totalmente mullida.
- Si no lo veo, no lo creo.
- ¡Y aún no has visto nada! Observa – y, dicho esto, el loro comenzó a caminar en derechura hacia la pared.
- ¡Cuidado, Puto Bocazas! ¡No sigas avanzando, que te vas a dar de morros contra la pared! – pero, ante el asombro de Troglo Jones, el loro vio detenido su avance sin que sus morros rozaran siquiera la pared - ¿Eh? ¿Qué ha pasado?
- Fíjate, Troglo – dijo el loro – Este es uno de los usos más importantes de la barriga, como elemento de seguridad pasiva. Si la barriga es lo suficientemente protuberante, llega a cualquier obstáculo antes que el resto del cuerpo del usuario, a modo de parachoques, con lo cual salva sus valiosos morros de posibles contusiones – y, efectivamente, Troglo observó que la barriga del loro había topado contra la pared, salvando sus morros de un buen trompazo.
- ¡Madre mía, qué invento! ¿Estás seguro que esto no lo había inventado nadie? ¿No es parecido a un embarazo?
- Ni hablar, Troglo. Un embarazo se produce por indigestión de niño y, además, puede producirse por un mínimo desliz, mientras que la barriga hay que ganársela. Además, al contrario que el embarazo, que es sólo para mujeres, la barriga es totalmente democrática y políticamente correcta, ya que no hace discriminación sexual alguna. Es totalmente apta tanto para hombres como para mujeres.
- Eso es importante, sí., señor.
- Además, he llamado a la oficina de patentes y no estaba registrada. Así que me han dado la patente con referencia J-2563300-BARRIGA.
- ¡Qué mundo éste! – dijo Troglo Jones.
- Y observo, querido Troglo que, en tu propio cuerpo, estás haciendo uso de una respetable barriga sin pagar derechos de autor. Así que, o me apoquinas 10 eurazos, o te pones a regimen.

Así que ya sabéis, todos los que estéis en estos momentos haciendo uso de una barriga de cualesquiera dimensiones, tenéis que abonar los derechos. No admitimos cheques. ¿Que tenemos mucho morro? ¿Que no podemos hacerlo? Pero, criaturas, si ahora se patentan las hojas de los árboles, los granos de arroz y los bichos del campo. ¿Por qué no podemos nosotros patentar la barriga?

Y es que el mundo está loco.