Ku Ñao, mandarín entre los mandarines, repasaba con avidez las cuentas mensuales de su mandarinato, relamiéndose sus crueles labios mientras cavilaba acerca de si se compraba un yate o dos. De repente, sus ojos, ágiles como los de un halcón, descubrieron una partida en las cuentas que le hizo dar un bote en su trono de jade y terciopelo:- ¿Eh? ¿Qué es esto? Ying por Xiao son ocho, y me llevo tres…¡Me-Ka-Chis el Celeste Imperio! ¡Par Di Yo! ¡PAR DI YOOOO!
Y el asustado acólito Par Di Yo apareció a toda velocidad en el despacho de Ku Ñao, consternado por los berridos de su Maestro:
- ¡Maestro! ¿Os ocurre algo grave?
- ¿Grave, pekinés alcohólico? ¡Mucho peor! ¿Qué significa esta partida de gastos, Par Di Yo?
- ¿Esa? Son gastos asociados a proyectos, Maestro. Concretamente, desplazamientos y…
- ¡Eso ya lo sé, Ga-Ñán! ¿Y no te parece a ti que esta partida es alta cual pagoda, Par Di Yo de mis desdichas?
- No sé, Maestro. Estará en relación con los proyectos…
- ¡Trae a toda velocidad las facturas de…por ejemplo, el proyecto Chop Suey! ¡Pero corre, Par Di Yo!
- Oigo y obedezco, Maestro.
Y Par Di Yo salió y volvió a escape con las facturas del proyecto mencionado:
- ¡Trae acá, Par Di Yo, déjamelas! A ver…¡Ajá! Ya decía yo. Estos hijos de una urraca ladrona van a todos lados en Ta-Xi, Par Di Yo, ¡mira que chorro de facturas, se podría empapelar la Ciudad Prohibida con ellas!
- Maestro, ¿y cómo deben ir entonces?
- ¿Tú qué crees, rata orejuda? A partir de ahora mismo, todos los funcionarios deben desplazarse en Bu-Se-To, o en su defecto en Me-Tru-Ki. ¡Hacen más kilómetros en Ta-Xi que Marco Polo! Hay que acabar con este despilfarro, Par Di Yo.
- Pero Maestro,…
- ¿Pero qué Par Di Yo? ¿No sabes que el sabio ha de ser modesto? ¿Qué es esto de ir a todos lados en Ta-Xi? ¿Tú me ves a mí ir en Ta-Xi, Par Di Yo?
- Pero Maestro, vuestra mandarinez tiene un coche de empresa…
- ¡Este es un detalle sin importancia, Par Di Yo! Esta gente se cree que el mandarinato puede derrochar las monedas de oro a manos llenas, no tienen ningún tipo de responsabilidad. ¿Es que no tienen recato ni humildad alguna? ¿Qué se han creído? Deberían aprender de mi modestia.
- ¿De vuestra qué, Maestro?
- ¿Haciéndote el Lis-Ti-Yo encima? Sal de aquí volando, ganso salvaje, y comunica las nuevas normas a todos los funcionarios del mandarinato. ¡La próxima vez que vea una factura de Ta-Xi, no les salva ni Kung-Fu!
- Pero Maestro, yo creo que…
- ¿Sigues aquí, Par Di Yo? ¡O sales disparado ahora mismo y te aseguras de que nadie vuelva coger un Ta-Xi o te destino a barrer la Gran Muralla, dromedario de la estepa!
- Oigo y obedezco, Maestro.
Y así fueron publicadas en el mandarinato las nuevas normas de transporte. Al poco tiempo, el mandarín Ku Ñao revisaba de nuevo las cuentas, a ver si esta vez podía comprarse de una vez una peineta de oro y brillantes para la coleta.
- ¡Je, je, je! Ni una factura de Ta-Xi a la vista. De esta, me compro el Palacio de Verano. ¿Eh? ¿Qué es esto? Ming menos Chan son nueve, y me llevo dos…¡Ka-go en el Khan! ¿Será posible? ¡Par Di Yo! ¡PAR DI YOOOOO!
Y Par Di Yo apareció presuroso:
- ¿Llamabais, Maestro?
- ¡Par Di Yo! ¿Cómo ha ocurrido esto, mono de las nieves? No hay facturas de Ta-Xi, pero la rentabilidad es más baja que el mes pasado. ¿Cómo es posible? ¿Qué has hecho?
- Nada, Maestro. Supongo que es debido a la imputación de horas.
- ¿Qué dices, Par Di Yo? ¡Habla en chino, que no te entiendo!
- Maestro, la cosa es clara. Al desplazarse en Bu-Se-To, los funcionarios tardan mucho más en cualquier desplazamiento que sea medianamente complicado. Por ejemplo, un desplazamiento que en Ta-Xi vendría a costarles una hora, en Bu-Se-To les cuesta casi tres.
- ¿Qué tiene que ver esto, Par Di Yo? El Bu-Se-To sigue siendo mucho más barato. ¡Explícate, rana de los pantanos!
- Como decía, Maestro, si un desplazamiento lleva una hora en Ta-Xi, pongamos que cuesta 30 monedas. Y digamos que ese mismo desplazamiento en Bu-Se-To son 3 monedas. Pero resulta que el funcionario cobra por sus horas, pongamos 25 monedas. Así que, yendo en Ta-Xi, el coste total es de 25 más 30, 55 monedas. Como en el segundo caso tarda, siendo generosos, dos horas y media, el coste total es de 62,5 más 3, esto es, 65,5 monedas.
- ¡Eh! ¡Uh! ¡Ah!
- Sí, Maestro, teniendo en cuenta el tiempo, es más caro en muchos casos el Bu-Se-To. Por eso este mes hemos ganado menos. Además, como tenemos más horas improductivas en desplazamientos, será todavía peor, porque…
- ¡Calla! ¿No has dicho ya bastante, Par Di Yo? ¡Ay, qué disgusto, esto no se me quita ni con tres horas de Tai Chi! ¿Qué esperas para salir corriendo y revocar la orden anterior, Par Di Yo? ¡Date prisa, brote de soja con patas! ¡No quiero ni pensar la Pas-Ta que estaré perdiendo!
- Oigo y obedezco, Maestro.
Y Par Di Yo, con una extraña sonrisilla en su amarillento ka-re-to revoco la orden, y los funcionarios pudieron volver a tomar Ta-Xi. Y Ku Ñao aprendió esta vez, por la vía dura, que los costes no siempre son lo que parecen. Y los pergaminos preservaron para la historia estos hechos en los versos de rigor:
Recuerda, mandarinete
que por una perra ahorrar
de pronto y sin avisar
te desaparecen siete.
PD: Es un cuento de los mandarines un poco chorra, pero me apetecía poner esta historia porque, además de ser rigurosamente verídica, como todas las de los mandarines, me la he vuelto a encontrar hace muy poco. Aunque os parezca increíble que un mandarín tenga una cortedad de vista tal, ojalá me dieran diez euros por cada vez que he visto esta manera de gestionar. La absoluta miopía, el cortoplacismo y el recorte de gastos, sin coscarse de que si reduces en algún sitio, alguna consecuencia tendrá que tener. Luego no saben que ha pasado con el dinero. ¡Ay, señor!
