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domingo, 23 de noviembre de 2008

Ródenas X.


- El señor Ródenas X., por favor.

- Sí, enfermera, soy yo.

- ¡Señor Ródenas X., por favor!

- Sí, sí, soy yo.

- ¡¡Ródenas X.!!

- ¡Qué estoy aquí, enfermera!

- ¡Ah! ¿Es usted el señor X.? No le había visto. Pase por aquí, haga el favor.


Las palabras de la enfermera angustiaron aún más al ya angustiado Ródenas X. La enfermera le introdujo en el despacho del psiquiatra.


- Buenas tardes, doctor.


El psiquiatra no levantó la vista de sus papeles.


- ¡¡Buenas tardes!! – dijo, elevando la voz, Ródenas X. El médico dio un respingo en su silla.

- ¡Oh, perdone! No le había visto, disculpe. Siéntese, por favor. ¿Su nombre es...?

- Me llamo Ródenas X. Vera, doctor, estoy muy preocupado. Últimamente tengo una sensación rarísima, como...como si no exisitiera. Es una locura, ¿verdad?

- Calma, señor X. Relájese, vamos más despacio, le veo nervioso.

- Tiene usted razón, doctor.

- Eso está mejor, señor X. Bueno, hábleme primero un poco de usted, ¿a qué se dedica?

- Verá, soy ingeniero informático.

- ¿Cómo dice?

- Que soy ingeniero informático.

- No le entiendo, señor X.

- ¡Ingeniero informático!

- ¿Qué es eso? ¿Eso existe?

- ¡Claro que...! Bueno, la verdad es que el ministerio no define nuestras competencias. ¡Pero existe!

- ¿No tiene usted competencias?

- Pues....no.

- Entonces, usted no existe, señor X.

- ¡Claro que existo!

- ¿Sí? ¿Qué puede usted hacer? ¿Qué proyectos puede firmar?

- Yo, esto, ...verá...¡Pero estudié cinco años de carrera!

- ¿Puede demostrarlo?

- ¡Claro que puedo! Aquí tengo el título, ¿ve?

- Yo no veo nada.

- ¡Pero si se lo estoy poniendo delante de las narices!

- No se excite, señor X. ¿Dice usted que posee un título que no le otorga ninguna competencia? ¡Qué título más raro! Me temo que todo es producto de su imaginación.

- ¿De mi imaginación? ¿Cinco años de carrera?

- ¿Qué tiene usted de esos cinco años? ¿Un título que no existe y que no le faculta para hacer nada? Un guardia civil, o un churrero, podrían hacer el mismo trabajo que usted, por esa regla de tres, ¿no?

- ¡No! Bueno...legalmente, sí, ¡pero eso es culpa del gobierno!

- Vaya, vaya, interesante, señor X. ¿Manía persecutoria, eh? ¡Qué malo es el gobierno! No, señor X., utilice la lógica. Si su supuesto título no le otorga competencias, usted no tiene título. ¿Ve ese título que hay en la pared? Yo soy médico psiquiatra, porque mi título me otorga competencias. Puedo decir si la gente está loca o cuerda.

- Pero...mis cinco años...

- Ilusión, señor X. Un sueño, una alucinación, no sé. Afróntelo. Esos cinco años nunca existieron. Su título no existe. Usted no existe. Nuestro rol nos define en la vida. Si no tenemos rol, ¿qué somos? Humo. Nada.


La silla donde un segundo antes estaba Ródenas X. estaba vacia. ¿Había estado ocupada alguna vez? ¿Existió alguna vez el señor X.? El médico pulsó el botón del interfono.


- Enfermera, ¿va a hacer pasar al siguiente paciente o qué? Llevo cuarto de hora aquí sólo.


P.D.: Esta kafkiana historia va dedicada a Drenas y Mr.Blogger, para que peleen por existir. ¿Hay cosa más kafkiana que la realidad? Pero se puede cambiar.