- Puto Bocazas – le dije a mi loro, conocido por Puto Bocazas entre amigos y familiares – Nos han desafiado a hacer un perfil de músico de jazz sin inventarnos nada. ¿Crees que seremos capaces?- ¿De hacerlo en serio? Lo dudo mucho – me respondió cauteloso.
- En serio, tampoco. Con sentido del humor – le dije.
- ¿Con qué? Yo no tengo sentido del humor, soy un loro.
- Vale ya de chorradas, Puto Bocazas, Intentémoslo, por lo menos, a ver que sale.
- Yo no me hago responsable, pero bueno.
- Bien, pues vamos allá. Tú, que eres un ejemplar procedente del mundo viejuno, Puto Bocazas, seguro que puedes contarnos la azarosa historia de Willie “The Lion” Smith.
- ¡Hombreee! ¡Si parece que le estoy viendo!
- Claro que le estás viendo, si estás mirando la foto que hemos puesto. ¡Al grano!
- Ejem, pues sabrás que William Henry Joseph Bonaparte Bertholoff Smith nació el veintitantos de noviembre del viejuno año de 1897.
- ¿No te he dicho que sin burradas?
- ¡De burrradas nada, se llamaba así de verdad! Y es cierto que no se sabe que día exacto nació. Y a él le daba igual. Willie fue uno de los grandes del piano “stride”, que lo sepas.
- A ver ahora como te las apañas para explicar qué es el piano “stride”.
- Fácil para un loro de mi vasta cultura. Pues,...con la mano izquierda se van dando como saltos y marcando una línea de bajo, mientras que con la derecha se improvisan melodías, y...
- Vamos, que por fin teníamos pianistas que sabían tocar de verdad con las dos manos.
- Hombre, Troglo, yo no lo hubiera explicado mejor.
- ¡Cómo que lo has explicado fatal! Por cierto, que fue amiguete de los otros dos grandes del “stride”, James P. Johnson, y el inimitable Fats Waller.
- ¡Grrr! Con tu permiso, era yo el que lo contaba. A ver, listo, ¿tú sabes cuál fue la primera grabación de la historia del blues?
- ¡Claro! El “Crazy Blues”, de Mammie Smith, en 1920.
- Pues en ese disco ya aparece el amigo Willie.
- ¡No jodas! Claro, le enchufó su madre.
- ¿Qué madre ni qué gaitas?
- Mammie Smith.
- ¿Qué dices, papanatas? ¡No tenían ninguna relación! ¡Grrr, esta historia es un desastre!
- Bueno, Puto Bocazas, no te sulfures. ¿Es cierto que le llamaban “The Lion” por su frondosa melena?
- Pues no, badulaque. Hay dos versiones, una que se ganó el apodo por su valor en el frente, durante la Primera Guerra Mundial, cuando tomó prisioneras a las gafas del Kaiser Guillermo, y otra que le llamaban el “León de Judea”, porque estaba muy interesado en el judaísmo y quería ser rabino.
- ¡Te lo estás inventando, Puto Bocazas, loro fraudulento!
- ¡Todo es cierto, aunque parezca un disparate! Bueno, menos lo de las gafas del Kaiser, pero lo de la guerra y lo del rabino sí. La realidad supera a la ficción, Troglo. Que sepas también que Duke Ellington le dedicó un tema, “Portrait of the Lion”, y que escribió un libro de memorias, “Music on my mind”.
- ¡Toma esa! Y, aunque parezca un macarra, era un pianista de gusto exquisito y deditos ligeros. Vamos a oír su deliciosa interpretación de todo un standard, “All of me”. Oiréis tararear por detrás a Puto Bocazas.
- De eso nada, era el propio Willie, que se acompaña a si mismo. ¡A disfrutar!
