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miércoles, 2 de enero de 2008

El trueno entre las hojas

Durante estos días navideños, además de disfrutar de un catarrazo récord con el que llevo ya doce días, he tenido la oportunidad de leer "El trueno entre las hojas", recopilación de cuentos del gran escritor paraguayo Augusto Roa Bastos. Nunca ha sido un autor fácil de leer, pero la recompensa merece el esfuerzo.

Me llama la atención el hecho de que un escritor que pasó la mayor parte de su vida en el exilio pueda ser tan representativo de su país como Roa Bastos. O quizá el haber pasado casi toda su vida en el exilio es la mejor razón. Sus libros son hijos de su tiempo, de la situación política de su país, de su terrible y torturada historia, de su gente, siempre llenos de giros guaraníes que te hacen detener la lectura a cada rato. Su sabor es inconfundible.

Sus libros me provocan el deseo de conocer ese país tan desconocido, Paraguay. Tan castigado por las guerras y tan hermoso para los que lo han conocido. Espero poder visitarlo alguna vez.

Por cierto, demostración de conocimientos friki: ¿sabía usted que Paraguay es el único país cuya bandera no es igual por los dos lados? Con esto se puede impresionar a cualquier camarera que no sea paraguaya. También es posible que os echen del bar.

Consérvate bueno.

viernes, 30 de noviembre de 2007

Soy leyenda

Queda poco para que se estrene una nueva versión peliculera del libro de Richard Matheson "Soy leyenda". Mucho me temo que, como en la versión anterior, la infumable "Omega Man" con el amigo Charlton Heston, la conviertan en un mero espectáculo de acción chorra y final feliz, con Will Smith volándoles la sesera a tutiplen a mogollón de vampiros y afines. Pero en fin, la esperanza es lo último que se pierde. Me gustaría que, por una vez en la vida, fueran fieles al libro de Matheson, a la desesperanza, la soledad y la tristeza que transmite. ¿Cómo puede alguien seguir viviendo en esa situación, por qué no pegarse un tiro y acabar de una vez?
Y sobre todo, que refleje ese puñetazo a todos los prejuicios de los "normales", ese final donde el título de "Soy leyenda" cobra todo el sentido que quiso darle Matheson.
Consérvate bueno.