Al día siguiente, no murió nadie.
Así comenzaba “Las intermitencias de la muerte”, de José Saramago. Hoy, sin embargo, la muerte sigue con su trabajo y se ha llevado a mucha gente, entre otros, a José Saramago. Alguien que estoy seguro que no pretende ser un muerto más importante que ningún otro muerto. Como no quiso ser más importante que otros vivos.
Alguien me dijo una vez que Saramago siempre escribía el mismo libro. ¿Y qué otro libro se puede escribir? ¿Se puede hablar de otra cosa que no sea la dignidad, la justicia, el dolor? ¿Se puede hablar de algo que no sea el hombre? ¿Se puede hacer algo más necesario que intentar hacer ver a los ciegos?
