Buenas, soy Benny Goodman. Quería contaros una historia, una historia musical, porque hace 70 años que Gene Krupa me salvó el culo. Os recomiendo seguir la historia escuchando la música. Espero que os guste, porque no es tan fácil escaparse a contar una historia cuando uno lleva más de 20 años muerto, pero bueno, que me lío.
Pues la cosa fue así: el día que Gene Krupa me salvó el culo, mi orquesta iba a dar un concierto en Nueva York, nada menos que en el Carnegie Hall. ¿Entendéis lo que significaba esto, lameluzos? ¡El templo de la música y la cultura! Ninguna orquesta de jazz había puesto jamás sus pies allí. ¡Y nosotros íbamos a actuar, esa noche, 16 de enero del 38! Esto podía encumbrarnos definitivamente, o...mejor no pensarlo.
Así que, con los cojones de corbata (de lazo, que era la moda por entonces), salimos al escenario. Imaginaros todas las señoronas y señorones, abrigazos de visón, joyas,...la hostia en bote. Nunca nos habíamos sentido tan fuera de lugar.
En fin, allá vamos. Arrancamos con “Don’t be that way”. Desde las primeras notas ya noté que algo no funcionaba. Sonábamos como Glen Miller, como Paul Whiteman, pero mucho peor. Sonábamos como una “sweet band” de las malas.
A los 55 segundos, más o menos, empecé mi solo. Y ahí, Gene me da el primer aviso con la batería. Veréis, los músicos entendemos las notas como vosotros las palabras, para nosotros son lenguaje. Y aquel redoble de Gene significaba “¿qué coño pasa?”.
Bueno, allá que fui con mi solo, pero parecía que me habían almidonado el clarinete. Aquello sonaba insípido a más no poder. No tenía swing, no tenía ritmo. Veréis, el jazz es ritmo. Vale, es ritmo y melodía, pero sin ritmo, no es jazz. Y nosotros, aquella noche, no lo teníamos. Por suerte, teníamos a Gene Krupa.
En 1:41, harto, Gene pega otro leñazo, éste significa “¡Cabronazos!”. Los dos siguientes, os traduzco, quieren decir “¿Es que se os ha olvidado tocar swing?”. Y los golpes que da en 1:50 significan “¡Se hace así!”.
Y, a partir de aquí, ¿lo oís?, poquito a poco, empezamos a sonar de otra manera. Y, en 2:30, Gene se echa definitivamente la orquesta a la chepa. ¿Eh? ¡Escuchadnos ahora! ¡Eso es swing!
¡Tuvimos un éxito descomunal! Y ese fue el día en que Gene Krupa me salvó el culo. Si alguna vez os pasa lo mismo, pues ya sabéis lo que hay que hacer.
P.D.: Sí, ya sé que tuvimos algunos problemas de celillos pero, el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. ¡Es que encima era más guapo que yo, coño!
