Me pregunto, y (aún) no estoy trompa, ¿es la música de “Pippi Calzaslargas” jazz? Bueno, siempre y cuando entendamos el jazz como una forma de interpretar, pues es posible. Visto así, cualquier cosa puede ser convertida en jazz, sea la sintonía del telediario o el himno del Aleti. Realmente, el tema en cuestión no es más que una “excusa argumental” para hacer lo que le dé la gana al músico. Es como cuando yo cojo un tema y le doy vueltas hasta que se convierte en un completo absurdo.
Y es que muchos músicos del norte de Europa (el jazz nórdico es de lo más potente, para los despistados) usan melodías populares para “calentar” y “jammear”. Una que utilizan muy habitualmente es, ¡sorpresa!, “Pippi Calzaslargas”. Pero la convierten en jazz, claro.
Para que veáis que no os vacilo, aquí os dejo una interpretación del trío del pianista finlandés Lenni-Kalle Kaipalle. ¡Qué cosa es esta música, qué mezclas! Unos finlandeses tocan una canción sueca y se convierte en jazz con un ritmo inequívocamente...¡latino! En fin, escucharlo y me decís. El bajista, que hace un trabajo fino, se llama Timo Tuppurainen, y Sami Järvinen está a la batería.
¿Es jazz “Pippi Calzaslargas”, y ella con esos pelos?
P.D.: Por cierto, el compositor del tema “Pippi Calzaslargas” fue el sueco Jan Johansson, reputado músico de...¡jazz!, que llegó a tocar con Stan Getz. Y para los que os guste el metal, Jan era el padre de Anders Johansson, de Hammerfall, y de Jens Johansson, de Stratovarius. Las vueltas que da el mundo.
