Vale, el título me ha quedado bien. Eso sí, no tengo la más remota idea de qué escribir para rellenarlo.
Y es que, realmente, el mundo del marketing es así. Primero, se te ocurre un título o un nombre muy bueno como, yo qué sé, Renól Cinco, y luego te inventas el producto. Por ejemplo, para el nombre de Renól Cinco, Kinkón, el gorila llorón, pensó en una colonia, una cuchilla de afeitar, y también le gustó mucho para un grupo pop, aunque al final dijo, pues venga, un coche.
Y así fue como Kinkón, el gorila llorón, inventó el famoso Renól Cinco. Y me quedo tan ancho.
