Recuperamos hoy a un saxofonista que, a pesar de pasarse 50 años dando guerra, la mayoría de la gente no recuerda, o recuerda muy poco, Flip Phillips. El bueno de Flip, Joseph Edward Filipelli de nacimiento, trabajó en bandas como la de Benny Goodman, Red Norvo, o incluso con la de uno de los músicos de jazz más peculiares que en el mundo han sido, el trompetista Wingy Manone, al que faltaba el brazo derecho (llamándose Manone, parece cachondeo). El más importante de todos, sin embargo, fue su trabajo con Woody Hermann, donde formó parte del famoso First Herd, o “primera manada” del amigo Woody.
Flip fue un músico activisimo en el famoso “Jazz at the Philarmonic”, aquellos conciertos organizados por el empresario Norman Granz, que unían a músicos swing con músicos bop en una especie de grandes jam sessions. Aquí traemos uno de estos, el de septiembre del 47, en el Carnegie Hall de Nueva York. Siempre se asocia a Flip Phillips con este tema, “Perdido”, de Juan Tizol. A Flip le encantaban esas “batallas”, en las que los músicos se medían entre sí, y aquí está especialmente eléctrico, haciendo quizá la interpretación más recordada de toda su carrera. Os recordará un poco a su gran influencia, “Big” Ben Webster. Con 80 años, Flip todavía hacia estas cosas, pegándose con saxofonistas decadas más jóvenes.
Para que no os volváis tarumba, os dejo el orden de los solos: empieza Flip, como no podía ser menos; sigue la trompeta de Howard McGhee, el eslabón perdido entre Roy Eldridge y Fats Navarro, otro olvidado de campanillas; después, otro saxo feroz, el de Illinois Jacquet (y no es un apodo, se llamaba así), definidor de esa escuela “texas tenor”, y que más adelante se atrevió también con...¡el fagot!; solo de piano a cargo del gran Hank Jones, más información sobre este monstruo en el blog de nuestra amiga Esther; y cierra la cosa el trombón de Bill Harris, otro de los buenos del rebaño de Hermann. Aunque no tengan solo, no me olvido del bajista, Ray Brown, y el batería, Jo Jones. Casi nadie al aparato.
16 minutos de puro espectáculo. Escuchar a la gente dar gritos. Da gusto.
