Acaeció una vez que estando el conde Lucasnorr tomando el su cubata, fabló a Patronio, su consejero, en esta guisa:
- Patronio, acércate, ome, que hemos de fablar.
- Senior conde, que me place, pues e quería io, en aqueste momento, servir a los vuestros entendimientos con un enxiemplo que...
- Patronio, a aquesto iba. Eres asaz coñazo, Patronio. Hasta el mi culo estoy de que desme la brasa con tus enxiemplos. Asín que despídote. ¡Hala, hállale moraleja a aqueste asunto!
- Cagüen las mis muelas.
P.D.: Es que le cogí manía cuando lo tuve que leer en el cole.
