Bueno, pues sí, esto es lo que estoy viendo ahora mismo. Cualquiera que tenga un poco de cultura general sabrá que eso de arriba es Lincoln, Nebraska, en 1942. ¿Que qué pinto en Lincoln, Nebraska en 1942? Bueno, alguno ya habrá sospechado que he sufrido un desplazamiento espaciotemporal. Ya sabéis que cuando te tomas entre 60 y 70 cubatas de garrafa, sufres un desplazamiento que puedes aparecer en cualquier lugar y en cualquier época. Pero ahora lo hemos perfeccionado.Veréis, mi loro, Puto Bocazas, ha inventado una máquina que ha bautizado como Garrafoneitor. Consiste en una especie de silla de peluquero, donde se coloca al garrafonauta, que en este caso soy yo. Se le aplica un tubo a la boca, que le dispara 60 cubatas de garrafón en 0,3 segundos, ni uno más ni uno menos, provocando el desplazamiento. Pero la cosa va más allá. Para fijar el lugar, Puto Bocazas ha descubierto que basta con escribir las coordenadas en un papel e introducírtelo por la oreja izquierda. Para fijar la fecha, resulta que basta con coger un calendario del año en cuestión, en este caso 1942, y metértelo por la oreja derecha. Es un poco incómodo, pero funciona.
¿Y por qué Lincoln, Nebraska, 1942? Bueno, ya sabéis que estamos buscando la manera de dominar el universo. Y hemos descubierto que los indios crow, que andaban por aquí, tenían una hierba alucinógena, que llamaban Peyote Bustamante, y que sólo crecía en el sobaco del coyote del jefe de la tribu. Lo que pasa es que, si te tomas esta hierba, te conviertes inmediatamente en una oveja. Bueno, no te conviertes de verdad, es una alucinación, pero a ti te lo parece, y los demás también te parecen ovejas. Así que planeamos echar esta hierba en los depósitos de agua, y cuando la gente se convierta en ovejas, tendrán que venir desesperados a que les demos el antídoto, porque ser una oveja es aburridísimo, por lo visto. El antídoto consiste en arrearles un cachiporrazo en plena cresta, pero tiene que ser con la fuerza justa, porque si no, se quedan oveja para siempre. Para esto, Puto Bocazas ha diseñado el Cachiporreitor, sistema que atiza cachiporrazos en la cresta con los kilopondios necesarios para sacarte del trance. Esto deja a la humanidad en nuestras manos, porque podemos convertiros en ovejas a voluntad, y sólo nosotros podemos desovejaros. Así que tendréis que ser nuestros esclavos y todo eso.
El plan no está mal, pero el Puto Bocazas todo lo ve muy fácil. “Pues cuando llegues a Linconln, Nebraska” – me dice – “buscas un hechicero crow jubilado y le sacas a leches el secreto del Peyote Bustamante”. ¡Nos ha jodido! Ahora ponte a buscar hechiceros crow. ¿Cómo lo haríais? Yo me he metido en un bar, he pedido las Páginas Amarilllas, y he buscado “Asociación de Jubilados y Pensionistas de los Hechiceros Crow”, he apuntado la dirección, y me voy para allá. ¿A qué nunca se os hubiera ocurrido? Por eso yo voy a dominar el universo, y vosotros no.
La Asociación es un lugar bastante deprimente, donde hay un montón de hechiceros crow viejísimos jugando al dominó. Y allí al fondo hay uno sentado en una mecedora, con pinta de tener 200 años y sonrisa de listillo. Sospechoso. Así que me acerco, y con la sutileza y poder de persuasión que me caracteriza le digo:
- ¡Dame ahora mismo el Peyote Bustamante, cabroncete! – y al tiempo le agarro salvajemente del pescuezo, estrangulándole un poco.
- ¡Arrrghhh! – dice él.
- ¡Que me lo des! – y aprieto más. Y, a resultas del apretón, expulsa a presión por la oreja un tubito de cristal que contiene unas hierbas. ¡Lo tengo! ¿Cuánto hará que lo tenía escondido ahí?
Así que agarro el tubito y salgo por pies. El problema es que parece que he causado cierto revuelo, y me van persiguiendo todos los hechiceros que, aunque son viejos, corren lo suyo. Mientras corro, me zampo el Pildorrafón, una pastilla que ha inventado Puto Bocazas de 60 cubatas de garrafa concentrados, y que te devuelve al punto espaciotemporal de partida. Y cuando me la acabo de tragar, uno de los vejetes me lanza un hacha de guerra, y si no me agacho, me cepilla. Lo malo que al agacharme se me cae el tubo y…
¡Flop! Estoy en casa. Y tengo al lado a Puto Bocazas, que todo ansioso me dice:
- ¿Lo tienes? ¿Lo tienes? ¿Lo tienes?
- Bueno, casi, lo tenía…
- ¡Joder, Troglo! ¡No me jodas! ¡No me digas que lo has perdido!
- Es que se me cayó en el último momento.
- ¡La hostia, qué oportunidad perdida! ¡Nunca serás nada en la vida, so patán, ya lo decía tu madre! ¡Ponte un momento en el Cachiporreitor, que quiero probar una cosa! ¡Grrrrr! ¡Grrrr!
- ¡Bueno, bueno, que no era tan fácil, coño! ¡A ti habría que haberte visto mientras me tiraban hachas de guerra cuando cruzaba el puente!
- ¿El puente? ¿Me estás diciendo que el Peyote Bustamante se te cayó al río?
- Pues creo que sí.
- ¡Ay, qué sospecha más mala tengo! ¡Lo mismo esa agua la usaron para beber! ¡Saca esos billetes de dólar que tienes guardados de recuerdo, corre!
- ¡Ya voy! ¿Pero qué te pasa? Aquí están. ¡Uy, coño! ¡Si en vez de la cara de Washington hay la de una oveja! ¡Y pone “One Ovejólar”!
- ¡La madre que te trajo, Troglo, eres un manazas! ¡Has cambiado la historia! Ahora seguro que ha desaparecido el jazz, porque las ovejas ya me dirás que jazz van a hacer.
- Bueno, Manolo Garcia…
- ¿Otra vez el chistecito de Manolo García? ¡Rayos! ¿Ves? ¡Están desapareciendo todos los discos!
- ¡Horror! ¿Y no tiene arreglo?
- Claro que tiene, porque tu imbecilidad es un factor que he calculado en mis ecuaciones. Sólo tengo que pulsar el “Reset” del Garrafoneitor, y ya está.
- ¿Con resetear el Garrafoneitor se deshace lo hecho? ¡Anda, es verdad, vuelve a salir George Washington! ¡Y los discos están volviendo! ¡Uf, qué alivio!
- ¡Grrr! ¡Otro plan a tomar por culo! A ver ahora que nos inventamos para conquistar el universo.
- Tranqui, Puto Bocazas, no pasa nada, ya inventaremos otra cosa. Venga, relájate.
- ¡Ya, ya, qué fácil es decirlo, con lo que he currado! ¿Pero qué…? ¡Ay, ja, ja, ja, no me hagas cosquillas!
- Vengaaaa. ¿Quieres que te cante “Night and day” suavecito, que sé que te gusta?
- ¡Je, je! ¡No, Troglo, que ya sabes lo tonto que me pongo con esa canción!
- ♪♪ Night and daayyyyy,…youu are the onnnee….♪♪
- ¡Prrrrrrrrrrrrtttttttttt! ¡Mmmmmmmmmm!
PD: Y es que, en el fondo, es un tierno. Por cierto, la foto es de John Vachon, está libre de restricciones de derechos de autor y, sí, es Lincoln, Nebraska, en 1942.
Feliz Semana Santa a everybody. Seguiremos perpetrando disparates.
