- Puto Bocazas – le dije a mi loro, Puto Bocazas - ¿sabes qué plan se me ha ocurrido para conquistar el mundo? ¿Te lo cuento?- Cuenta.
- Hay que aprovechar la oportunidad, Puto Bocazas. Lo primero, hay que hundir el sistema financiero. Para eso, nos vamos tú y yo a la Bolsa. Tú te pones en la puerta y empiezas a gritar como un desesperado: “¡DIOS MÍO, DIOS MÍO, ES LA RUINA! ¡ESTO SE HUNDE!”, y pones los ojos en blanco, y sueltas espuma por el pico. Esto, además de acojonar lo suyo, servirá de distracción para que yo me cuele, convenientemente ataviado con el sombrero de copa para parecerme al tío del Monopoly y, una vez dentro, me pongo a berrear como un histérico: ¡VENDO, VENDO, VENDO! y a llorar y a tirarme de los pelos. Entre lo tuyo y lo mío, a todo el mundo se le pondrán los cojones de corbata, empezarán a vender como locos y será el descalabro. Luego, eso se contagiará a Wall Street y a las bolsas asiáticas. Más que un crack, va a ser un hostión del quince.
- No está mal la idea. ¿Y luego?
- Luego, nos vamos a ver al Gobierno, cuando estén todos acojonados y no se atrevan ni a salir del palacio, y les decimos que tenemos un plan infalible para salvar el tema, pero que nos tienen que dar el mando del cotarro mundial, con plenos poderes.
- ¿Y nos lo darán?
- Puto Bocazas, con la movida que habrá montada, ¿quién iba a querer estar al frente del cotarro? Claro que nos lo darán. Y entonces daremos nuestro golpe maestro para acabar con el caos.
- ¿Y será...?
- Cerrar la Bolsa.
- ¿Cerrar la Bolsa?
- Pues claro, Puto Bocazas. ¿Tú has visto alguna vez que baje la Bolsa un domingo, o el día de Navidad? Pues no, porque está cerrada. Así que cerraremos todas las Bolsas hasta nueva orden. Así no podrán subir ni bajar, la gente no podrá fijarse en la puta Bolsa, dejará de preocuparse y seguirá con lo suyo. Y se acabó la crisis.
- Nunca hubiera imaginado un plan tan lógico viniendo de ti, Troglo.
- ¿A que sí? La gente nos aclamará como a héroes. Entonces, dejaremos que se confíen un poco más y luego, ¡zas!, implantaremos nuestra dictadura, y le haremos una lobotomía frontal a toda la banda, para que no den por culo.
- Ejem, Troglo, yo no sé si eso último es para publicarlo en el blog.
- Tranquilo, hombre, si aquí hay confianza.
- ¿Sí? Entonces, vale. ¡Me pido lobotomizar a Jiménez Losantos!
- ¡Qué cabrón! Bueno, pero Esperanza Aguirre para mí, ¿eh?
- Pues yo me pido...
