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sábado, 5 de noviembre de 2011

Que no me representen, oiga

- Puto Bocazas – le dije a mi loro, Puto Bocazas – prepárate, que otra vez nos toca ejercer nuestros derechos democráticos.
- ¡Ah, la democracia, Troglo, esa superstición tan extendida! ¿Ya toca votar otra vez? ¡Cómo pasa el tiempo!
- Pues sí. Enorgullecete, que ya sabes que votar es la máxima, por no decir la única, manera que tiene la peña de hacer política. No te quejes, que otros no pueden votar.
- Eso es cierto, nosotros por lo menos podemos votar antes de obedecer. Otros obedecen directamente.
- Je, je, cierto. Yo, cada vez que voto, me siento participante en la política de mi país. ¿Qué digo participante? ¡Protagonista! ¡Actor principal! Cada vez que meto un papelajo en una urna, me siento un Kennedy.
- Digo yo que por qué no establecen un turno rotatorio de gobierno y se dejan de rollos.
- ¡Uy, no sería democrático! Además, nos perderíamos buena parte de la sociedad del espectáculo.
- Eso sí. Por cierto, tengo aquí un montón de panfletos y estaba pensando en votar a Marqués del Chori, del Partido Butanerista.
- ¿Estás mal de la cabeza, Puto Bocazas? ¿Un anarquista como tú, votando? Además, ese partido no va a salir ni de coña.
- Por eso mismo, Troglo. Si hubiera la más mínima posibilidad de que saliera, no le votaría. Es más, yo votaré al candidato que me garantice que no va a obtener representación parlamentaria.
- Explícate, Puto Bocazas.
- En los partidos políticos está la salvación, Troglo. Necesitamos mogollón de partidos políticos, cuantos más, mejor.
- ¿Qué disparates dices?
- Imagina que todos hacemos lo mismo, Troglo. Conseguimos que se presenten miles, o millones de partidos, y toda la peña distribuye su voto, de forma que ningún partido obtenga el suficiente porcentaje de votos para obtener representación. ¿Te imaginas? De este modo, las elecciones quedarían desiertas, y yo reinaría supremo.
- Querrás decir “reinaríamos”.
- Claro, qué despiste, je, je.
- Puto Bocazas, es una burrada de aquí te espero. Claro que, comparado con lo de Grecia, es hasta coherente.
- Pues claro, Troglo. Lo dicho, hay que votar al candidato que no te pueda representar, al que te garantice que tu voto será inútil.
- ¿No sería más fácil abstenerse?
- Pero entonces mi voto no es inútil, simplemente se lo pasan por el forro. Yo quiero un voto que paralice el sistema al no obtener nadie la representación necesaria.
- Puede ser, puede ser, pero yo creo que algo se les ocurriría. En la duda, yo creo que hay que volver a los clásicos políticos, Puto Bocazas: tres litros de cubata y kalashnikov en ristre.
- ¡Ah, “Los hermanos Kalashnikov”, qué buen libro! Y hablando de cubatas, ponme quince.

miércoles, 5 de octubre de 2011

El cuento de las elecciones (y va con segundas)


Érase una vez que se celebraron elecciones a la presidencia de Chorrivía. La gente estaba muy ilusionada, porque era la primera vez, y ya se sabe. Así que se preparó una gran campaña electoral, los partidos salieron a la calle a dar cientos de mítines, se tiró confeti, y el presidente en funciones dio un emotivo discurso:

- ¡Chorrivianos! ¡Este es un momento histórico en la historia de nuestra patria! ¡Por primera vez tenemos el derecho y el privilegio de elegir a nuestros representantes! ¡Somos totalmente libres para decidir quién guiará los destinos de nuestro país! ¡Os pido que ejerzamos este derecho con responsabilidad!

Y llegó el día de las elecciones, y los chorrivianos fueron en masa a votar. Cuando se cerraron las votaciones, y como era un momento histórico, el presidente en funciones hizo acto de presencia en un céntrico colegio electoral.

- ¡Chorrivianos! ¡En este momento histórico y solemne, vamos a proceder a la apertura de la primera urna y al recuento de los primeros votos de la historia de nuestra joven democracia!

La sala estaba abarrotada. Prensa, televisión, ciudadanía, de todo. El presidente en funciones dijo:

- ¡Procédase a la apertura de la urna!

Así se hizo, y el presidente en funciones introdujo su mano en la misma, y dijo:

- ¡Aquí extraigo el primer voto! ¡Quede para la posteridad este momento! Veamos, el voto es para…¿eh? ¿qué pone aquí?, “mi hermano Paquito, que hizo Ciencias Econoflaúticas y es buena persona”. ¿Pero qué es esto? Bueno, señores, no pasa nada, sacaré otro y esto será mera anécdota, je, je. A ver, éste…¡será posible! “A doña Conchádula, la del estanco, que es muy responsable”. ¿Qué está pasando aquí?

Presa de los nervios, el presidente en funciones empezó a sacar votos a toda velocidad.

- “A Serafín Cascarilla, que le conozco hace muchos años y es de fiar” ¡Grrr! “A Centrudis Tabernas, que tiene mucha paciencia” ¡GRRR! “A mi perro, que ese siempre te será fiel”. ¡Pero qué burrada de elecciones son estas! ¡Esto es un sabotaje democrático!
- Pero, señor presidente en funciones, - dijo un ciudadano presente en la sala - ¿Qué le pasa? ¿No teníamos libertad para votar a quién quisiéramos?
- ¡A los que quisieran entre los candidatos que presentan los partidos, ceporro, no al vecino del quinto!
- Pero es que los candidatos de los partidos no nos gustan – dijo otro ciudadano.
- Son muy feos – añadió una señora.
- ¿Es que no entienden que son libres de elegir, pero entre los candidatos de los partidos, merluzos? ¡Esto es una democracia representativa!
- Pero, señor presidente en funciones, entonces no seríamos libres de elegir, como usted nos prometió – dijeron los ciudadanos - ¿Elegir a un candidato que otros eligieron antes por mí, por una razón u otra, es ser libre para decidir quién quiero que me gobierne? ¿Por qué tengo que votar a un candidato que fue elegido por otra persona? ¿Cómo sé quién es ese señor o por qué razón está ahí? Nos dijo que podríamos votar a quien nos diera la gana, y es lo que hemos hecho.
- ¡Será posible! – dijo el presidente en funciones - ¡Ustedes han estado leyendo! ¡Ya sabía yo que ese vicio traería malas consecuencias! Venga, hombre, no sean así, que los partidos han elegido sus candidatos con mucho cariño, no les den este disgusto.
- De eso, nada – dijeron los ciudadanos – Nos dijo que votáramos con responsabilidad, y es lo que hemos hecho. Así que, hale, a contar.

Y es por esto que Chorrivía no sale en los mapas.

domingo, 20 de marzo de 2011

Discurso de un loro ante la asamblea de la ONU


Excelencias, vuecencias, excrecencias, truculencias, incontinencias y flatulencias varias:

Son momentos duros. Llegó el momento de las grandes decisiones y de las grandes palabras. Hablemos claro. A todos nosotros nos importa un huevo de loro el bienestar del pueblo libio. O de cualquier otro pueblo, para el caso. Lo que nos importa es el poder y la pasta, como es natural. Así que ha llegado el momento, una vez más, de meter mano a saco. Esta vez en Libia.

Habrá que gritar mucho que queremos evitar sufrimiento. Por supuesto, ninguna intervención nuestra ahorra sufrimiento a nadie, más bien al contrario. Ahí tenemos Afganistán o Iraq. Evitar sufrimiento no es el negocio. El negocio es la guerra interminable. Y el negocio es el negocio, no jodamos. Aunque la gente no aprecie nuestros esfuerzos, aunque las decisiones sean duras, debemos perseverar. Unos cuantos miles de amistosos misiles con el logo de Hello Kitty, y todos los libios serán felices y tendrán derecho a dos teléfonos móviles.

Sí, es lamentable que nos hayamos caído del guindo ahora, y nos demos cuenta de repente de que Gadaffi era un malandrín, cuando lleva dando por culo desde una fecha tan erótica como el 69. Pero hombre, un despiste lo tiene cualquiera. También pensábamos que Mubarak era un tío muy majete, en fin, qué decepción más grande, je, je. Cuando nos pregunten, nosotros diremos que no los conocíamos, y haremos un exorcismo gritando seiscientas sesenta y seis veces la palabra “dictador”. Esto nunca falla.

La intervención se hace necesaria, amigos. Además, imaginaros que quitan a Gadaffi y ponen a alguien que no nos gusta. Quita, quita. Hay que garantizar el proceso democrático. El proceso democrático que yo diga, quiero decir. Disculpen un momento, que beba un poco. ¡Glú, glú! Lo siento, es que me ha dado una arcada, es un efecto secundario de los discursos, ya saben. Aprovecho para decirles que lo mejor para las arcadas es una operación de extirpación de conciencia, por si alguno todavía tiene, je, je. Disculpen la broma sus prepotencias, que ya sé que no tienen esas mariconadas.

Voy concluyendo, porque tengo ganas de emborracharme. Por supuesto, ni puto caso a lo que hagan en Arabia Saudí, o Bahrein, que eso es otra cosa. Y que ningún demagogo me mencione a Israel, eh, que me cabreo. Así que, hala, a preparar los pepinos que sólo matan gadaffianos, y aquí paz, y después pasta.

Por cierto, si alg
uien ha visto a Bin Laden, que llame al 091, porfa.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Güisquileaks

Mi loro, Puto Bocazas, ha conseguido echarle mano a una documentación confidencial y secreta. La colgamos aquí hasta que se den cuenta y nos cierren el chiringo:

EL CONCEPTO DE EMPLEO DE MIERDA Y SU IMPORTANCIA EN EL DESARROLLO ECONÓMICO DE LA SOCIEDAD

Madrid, 4 de diciembre de 2010

Dirección General de Empleo de Mierda.

El objetivo de éste informe es definir claramente el concepto económico del empleo de mierda y las estrategias que, a juicio de esta Dirección General, deberían llevarse a cabo para su fomento.

Por empleo de mierda nos referimos en el contexto de este informe a los puestos de trabajo mal pagados, sin seguridad alguna, y donde no son necesarios conocimientos o habilidades complejas para su desempeño.

Es clara la importancia creciente que el empleo de mierda ha tomado en una sociedad globalizada. El número y la variedad de empleos de mierda ha crecido de forma exponencial durante las últimas decadas, y es esta una tendencia que tiene todos los visos de continuar. El empleo de mierda se hará cada vez más necesario y más diversificado. Así, estimamos necesario que desde las instituciones se facilite su desarrollo a través de varias vías de acción:

1. El incremento del conformismo en la sociedad: para una correcta evolución de las tasas de empleo de mierda, se hace necesario que la sociedad no tenga los suficientes redaños para quejarse de nada. Aunque más adelante se analizarán en mayor detalle, las tácticas concretas para conseguir este objetivo, se resumirán en: más fútbol, más televisión, aumento de las tasas de acojonamiento con el programa “No te quejes o será peor” (Anexo 1.b), reducción y/o eliminación de cualquier forma de actividad sindical honesta, subvención y/o promoción de cualquier forma de actividad sindical corrupta, y erradicación de cualquier forma de asociacionismo civil no controlado.

2. La reforma del mercado de trabajo: Básicamente, las medidas a tomar en esta área consisten en reducir y eliminar progresivamente todos los derechos laborales existentes hasta ahora. Para la realización del punto 2 es necesario haber desarrollado en buena medida las acciones propuestas en el punto 1. Se apelará, además, a la necesidad de “apretarse el cinturón” en tiempos de crisis. Al ser una medida sensible, se deberá repetir una y otra vez, como un mantra, la necesidad de llevarla a cabo y las consecuencias apocalípticas de no hacerlo, hasta que la sociedad perciba su realización como inevitable.

3. Reducción de la inversión en educación y formación: Al ser el empleo de mierda por definición un tipo de trabajo de baja cualificación, no se necesitará una cantidad elevada de mano de obra cualificada. Esto permitirá reducir el defícit público, por medio del recorte de las inversiones en educación. Resumiendo la situación, no se necesitan grandes conocimientos para un empleo de mierda, por lo que se puede destinar parte de esta partida presupuestaria a otros menesteres como…

Y aquí se acaba bruscamente el informe, porque el resto del papel lo usó Puto Bocazas para envolver un bocadillo de güisqui, que se iba de excursión. Ahora que me fijo bien, tampoco es tan secreta la información.

viernes, 16 de octubre de 2009

Patrimoniadas

- ¡Puto Bocazas! –le dije a mi loro, Puto Bocazas - ¿De qué cuernos vas disfrazado?

- Voy vestido de Abraham Lorincoln.

- ¿A santo de qué?

- Es la moda, Troglo. Además, hoy es el gromecientosavo aniversario de las cejas de Lincoln.

- ¡Vaya! Se me había pasado. Felicítalas de mi parte. ¿Tú tienes patrimonio, Puto Bocazas?

- Yo tengo patrimonio, matrimonio y antimonio.

- Pues creía que los políticos erais indigentes. O eso dicen los de aquí.

- Más bien estupefacientes. Yo soy ricacho porque descubrí pozos de tinta de impresora en la estepa gamusiana. A unos 4.000 euros el litro, me da para unos cubatillas.

- ¿Tú tienes 60.000 euros?

- No, no llevo suelto.

- Aquí hay un político que lleva en el sillón desde que Viriato era concejal, y dice que tiene un patrimonio de 60.000 euros.

- Ya veo. ¿Lo ha dicho bajo los efectos de las drogas?

- Probablemente, pero ha salido en el BOE.

- ¿En la Bacilada Oficial del Estado? ¡Oh, el culmen de la literatura humorística! A ver, déjamelo. ¡Je, je, je, es que esto no tiene precio! ¡”Democracia”, dice aquí, je, je, qué bueno! ¿Dónde está eso que dices? ¡Ah, ya lo veo! ¡Je, je, je! ¡Y hay otra que dice que tiene 30 y debe 100! ¡Jo, jo, jo! ¡Quiebra técnica, Troglo! ¿Quién le habrá prestado los 100, je, je, qué pringao? ¿Y en qué se los habrá gastado? ¿En güisqui? No, porque entonces tendría un patrimonio cogorzoso de 100. Claro que eso no es descartable, je, je, je. ¡Ay, si no fuera por estos raticos de risa que nos da el BOE!

- Cuidado, Puto Bocazas, hay gente que no sabe que es una obra de ficción.

- Hombre, tanto como de ficción, un respeto, Troglo, que es una publicación oficial. Tú puedes decir una gilipollez, pero no es una gilipollez oficial hasta que sale en el BOE.

- Deberíamos felicitar a estos grandes artistas de la parodia, Puto Bocazas. ¿No te parece que es el momento de ir sacando el kalashnikov?

- Pues casi sí, Troglo. Espera, que me voy a cambiar y me pongo el traje de Emiloriano Zapata.

lunes, 14 de abril de 2008

Cuentos de los mandarines: la democracia de Ku Ñao

El mandarín Ku Ñao repasaba con avidez las cifras de ventas de su mandarinato, cuando unos datos llamaron la atención de sus escrutadores y oblicuos ojillos. Inmediatamente, llamó a su pupilo, Par Di Yo.

- ¡Par Di Yo! ¡Preséntate raudo ante mi mandarinez1
- Oigo y obedezco, Maestro – dijo Par Di Yo, apareciendo veloz cual flecha centelleante.
- Par Di Yo, ¿qué es esto? ¡Estamos perdiendo audiencia! ¿Qué pasa aquí?
- Es ese vago de Troglo Jones, Maestro, que no escribe un cuento de los mandarines desde que la Gran Muralla era un bordillo.
- Ya me imaginaba yo algo así. ¡Qué le den una ración de latigazos mediana, y que se ponga a escribir ahora mismo! Y ya que estás aquí, Par Di Yo, toma, lleva este artículo al departamento de Mar-Ke-Ting, que lo publiquen en pueblos y aldeas. En él manifiesto mi hondo pesar y el de nuestro mandarinato por la falta de democracia en la región submongólica. ¡Free Submongolia!
- Eh, Maestro, perdonad mi torpeza pero, ¿qué tiene que ver esto con nuestro negocio?
- ¡Pero que burro de las praderas eres, Par Di Yo! No entiendes nada de Mar-Ke-Ting. Aunque eso no tenga nada que ver con nuestro negocio, un mandarín de los negocios, un prohombre como yo, tiene que estar atento a los acontecimientos, y escribir algún artículo de opinión, siempre adhiriéndome a la opinión que más calienta, claro está. Así, doy la impresión de que nuestra empresa es buena y se preocupa por el bienestar de los demás. Además, la defensa de la democracia es una buena causa, ¿o tienes algo que objetar, Par Di Yo?
- No, Maestro, porque realmente no tengo muy claro qué es la democracia.
- La democracia, Par Di Yo, es el gobierno de todos. Consiste en que todo el mundo pueda opinar y decidir como se gobierna un territorio. Es uno de los más altos ideales humanos, Par Di Yo, loada en poemas por los grandes sabios de la antigüedad – y, al decir esto, el mandarín Ku Ñao se enjugo una lágrima furtiva, debido a la emoción que le producía la palabra “democracia” – Nosotros, gracias a los dioses, a diferencia de los pobre submongólicos, vivimos en una democracia, aunque tengamos Emperador.
- ¡Um! Entonces, Maestro, si un territorio es democrático, ¿no deberían ser democráticas todas sus instituciones?
- Par Di Yo, que te veo venir.
- ¿Es esta compañía democrática, Maestro?
- ¿Cómo me preguntas eso, simio revolucionario? ¡Pues claro que es democrática! ¿No se consulta la opinión de todos cuándo se va a hacer algún cambio relevante? ¡Y muchos ni siquiera aportan nada, les trae al Fres-Ko!
- Pues sí, Maestro, se les pregunta, pero…no se les hace ni Pu-To caso. La decisión final siempre la toma vuestra mandarinez, haya sido la que haya sido la opinión de la plebe. Así es normal que llegue un momento que los trabajadores dejen de opinar. ¿Para qué, si nunca se les hace caso?
- Bueno, yo lo que hago es integrar la información, y luego…¡Bueno, qué Ko-Ño! ¿No se les dio carta blanca para redecorar la oficina a su gusto, por ejemplo?
- Pues sí, Maestro. Pero cuando terminaron retirasteis el felpudo y la mitad de los cuadros que pusieron, porque no os gustaban. Así que se sintieron peor que si no se les hubiera preguntado nada. ¿Existe la democracia cuando hay un derecho de veto?
- ¡Eh! ¡Uh! ¿Qué estás leyendo últimamente, Par Di Yo? Me parece que no le está sentando bien a tu reblandecido cerebro. Además, ellos pueden dar su opinión, pero tampoco tienen la capacidad y la experiencia que tengo yo, como mandarín, para tomar una decisión.
- Bueno, Maestro, lo que yo creo que les puede faltar es la información. Con ella, podrían tomar una decisión igual de acertada, o más. Si en la democracia la decisión es de todos, ¿por qué no se les da a todos la misma información? ¿No deberíamos dar a los honorables funcionarios información sobre balances y cuentas anuales y todo eso?

Al oír estas palabras, el mandarín Ku Ñao estuvo a punto de tragarse la pipa de opio que estaba encendiendo

- ¡Aaarghhh! ¡Coof! ¡Cof, cof! ¡Aaarghh!
- ¡Maestro! ¿Os encontráis bien?
- ¡Aaargh! ¡Par Di Yo, asesino traidor! ¿Es que te has vuelto completamente loco, gusano de seda? ¿Quieres que se enteren de lo que gano? ¡Ya me tienes harto! ¡Eres molesto cual oso panda con gases! ¡Te voy a demostrar ahora mismo que en esta empresa hay democracia! ¡Pe Lo Ta! ¡PE LO TAAAA!

Y el aceitoso funcionario Pe Lo Ta entró reptando a gran velocidad en el magnífico despacho del mandarín Ku Ñao.

- ¡Oigo y obedezco, Maestro! ¡Larga vida y todas las bendiciones para el mandarín Ku Ñao y sus hijos, y los hijos de sus hijos, y los hijos…!
- ¡Vale ya, Pe Lo Ta, la moderación es la virtud del sabio! Par Di Yo, ya conoces al funcionario Pe Lo Ta, que ocupa el puesto de La-Me-Ku-Lo. Pe Lo Ta, tenemos que ilustrar al atolondrado Par Di Yo sobre las raíces de la democracia. ¿Crees que esta empresa es democrática?
- Por supuesto, Maestro, sabio entre los sabios, esta empresa es democrática.
- ¿Y le puedes explicar a Par Di Yo por qué es democrática esta empresa, Pe Lo Ta?
- Pues porque lo dice vuestra mandarinez.
- Excelente, Pe Lo Ta. Puedes reptar hasta tu puesto.
- Beso los pies de vuestra magnánima excelencia.

Y se fue reptando del despacho. Así que el mandarín Ku Ñao dio una larga chupada a su pipa, y habló de este modo:

- ¿Has entendido ya el Meo-Yo del asunto, Par Di Yo? Esto es una democracia…¡porque lo digo yo y porque me sale de los Ko-Jo-Nes! ¿Queda claro, So Pa-Tán?
- Cristalino, Maestro.
- Así me gusta. Pues arrea, Par Di Yo, y dile a los honorables funcionarios que vayan eligiendo los días de vacaciones que quieren disfrutar, que luego yo les daré los que me dé la gana.
- Oigo y obedezco, Maestro.

Y así, Par Di Yo aprendió que, aunque vivas en una democracia, hay instituciones en las que la democracia se tiene que quedar en la puerta, y ya está. Y los pergaminos resumieron esta historia de forma poética:

Me preocupa mucho el pueblo,
el triste y el oprimido.
Pero en esta empresa, nene
si la democracia viene
le dices que estoy reunido