Bix. Palabra corta, contundente, que suena a jazz. Como Monk. Como Bud. Como Bird. No hace falta añadir más.
Una palabra que llega desde la noche de los tiempos. Bix. El fantasma de un cornetista muerto hace más de tres cuartos de siglo. Recuerdo algunas entrevistas, conversaciones con músicos de jazz en las que, de repente, alguno, muy mayor ya, decía:
- Yo llegué a tocar una vez con Bix Beiderbecke.
Y lo decían con un tono como de estar en misa, casi de susto, como si dijeran:
- Un respeto, que yo he comido con la reina de Inglaterra.
¿Qué tenía este hombre, que pasó como un meteoro por el mundo del jazz, para que se le siga recordando con ese respeto? Bix, la gran esperanza blanca. Como tantos otros, una personalidad compleja con una amiga peligrosa: la botella. Los locos años veinte. La Ley Seca. Y Bix bebía, bebía y bebía. No sólo fue un músico legendario. Fue un bebedor legendario.
Bix. Siempre me gusta recordar esta anécdota. Cuentan que, en una de sus “malas rachas”, sin un duro, acosado por la depresión, se refugió en casa de un amigo. Cuando este amigo regresó a su casa después de un corto viaje, se encontró a un vecino en el portal. Éste le dijo: “Su amigo lleva varios días tocando hasta las cinco de la mañana”. El amigo de Bix, horrorizado, contestó: “¡No sabe cuánto lo siento! Está pasando un momento difícil, pero ahora mismo voy a hablar con él seriamente, no volverá a ocurrir, se lo aseguro”. El vecino, sorprendido, exclamó: “¡No, no, no me ha entendido! Por favor, no le diga nada. Deje que siga tocando”.
Y es que, fijaros, Bix era tan bueno que los vecinos preferían oirle tocar en vez de dormir. El flautista de Hamelin del Chicago, años 20. ¿Será verdad esta hermosísima leyenda urbana? Ojalá. Ojalá lo sea.
1927 fue el gran año de Bix. Aquí os lo dejamos, con el grupo de su amigo Frankie Trumbauer. La banda es buena, aunque me parece que Bix, aún contenido, va por delante años. Decadas. Siglos. O así me lo parece a mí. Esto es “I’m coming Virginia”, y el breve toque mágico de Bix comienza en 1:28, más o menos.
Leon Bismarck “Bix” Beiderbecke murió en agosto de 1931. La causa oficial de la muerte fue neumonía y edema cerebral. Lo que le mató fue la bebida, especialmente el alcohol ilegal trasegado durante la Prohibición. Tenía 28 años.
