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jueves, 27 de noviembre de 2008

Derecho al voto


- Oye, Troglo – me preguntó mi loro, Puto Bocazas - ¿Cuándo hay que votar?

- ¿Otra vez, Puto Bocazas? Si ya hubo votaciones hace nada. Y los americanos acaban de votar.

- ¿Y cómo dices que se llama tu presidente? ¿Calimero?

- Puto Bocazas, Calimero es el pollo ese que lleva medio huevo en la cabeza. Y será también “tu” presidente, ¿no?

- ¿Mío? Yo no le voté.

- Ni yo, no te jode.

- ¿Así que votaste al Rajoy, eh?

- ¡Yo qué coño voy a votar al Rajoy! Además, todo esto ya se lo explique una vez a Scott LaFaro. ¿Es que ni siquiera te molestas en leer los posts que publico?

- Ando un poco mal de tiempo, ya sabes.

- Si, es verdad, que los loros tenéis que dedicar 23 horas al día a trasegar whisky de garrafón.

- Sí, es nuestro metabolismo. Por cierto, me toca la dosis. Pero ¿qué whisky has comprao? “Gaitering Cogorzation”, ¡el más barato, como si lo viera! ¡Tio más rata!

- Pues pone que es de Escocia.

- Pone “Estonia”, listo. ¡Grrr! ¡Esto ni sale en la Whiskypedia!

- ¡Serás whiskypollas! ¡Si no te gusta, trae acá!

- ¡Suelta, coño, haré un esfuerzo! Bueno, a lo que ibamos. Entonces, ¿a quién votaste?

- ¡Joder, Puto Bocazas! ¿Es qué ya no te acuerdas que fuimos y le pegaste fuego a la mesa electoral?

- ¡Ah, sí! ¡Je, je, je, je, qué bueno!

- Sí, buenísimo, pero a mí me enchiqueraron quince días, y tú tan tranquilo.

- Hombre, es lo bueno de ser un loro, que eres inimputable, je, je. Oye, un momento. Ahora que lo pienso, ¿por qué yo no puedo votar?

- Eso es lo malo de ser un loro, Puto Bocazas, que eres irrepresentable, je, je. Los loros no tenéis derecho al voto.

- ¡No es justo! ¿Me marginan por ser un loro? ¡Se van a cagar!

- Puto Bocazas, ¿por qué das tanto el coñazo si, aunque tuvieras el derecho a votar, nunca votarías debido a tus anarcoides convicciones?

- ¡Porque no es justo! ¿Calimero, que es un pollo, puede ser presidente y yo no puedo votar? ¡Ni hablar!

- ¡Qué no es Calimero, cojones! Bueno, se acabó. Ya lo tienes, hala. Te cedo mi derecho al voto, para que dejes de dar la brasa.

- ¿Se puede hacer eso?

- Claro. ¿Lo quieres por escrito?

- Por favor.

- Trae acá ese papel. A ver. “Yo, Troglo Jones, con todas mis facultades mentales perturbadas, cedo mi derecho al voto al gilipollas de mi loro, Puto Bocazas”. Y la firmo, ¿ves?

- ¡Grrrr! ¿Tiene que aparecer eso de “gilipollas”?

- Es un requisito legal, Puto Bocazas, je, je. Ya puedes ir a votar, corre.

- ¿Votar yo? Ni loco, era por dar por culo un rato. Lo que voy a hacer es cargarme el sistema hasta no dejar piedra sobre piedra. ¿Te apuntas?

- Bueno, pero ponte otra rondita antes.

- Sí, que no está tan mal esto...