Bueno, es posible que no sepáis, y es que vais por el mundo como maletas, coño, que el premio Nobel de Física de este año ha sido para el ilustre inventor británico sir Very Idiot.
Sir Very y su equipo (compuesto por él mismo y su perro “Eggs”) estaban trabajando en el desarrollo de un ventilador de los de toda la vida. Una vez terminado el prototipo, sir Very lo puso en marcha y observó que, en lugar de dar fresquito, hacia cada vez más calor. Sorprendido, sir Very Idiot desarmó el cacharro, y allí estaba el problema. Había conectado los electrodos al revés. De este modo, las aspas del ventilador giraban en sentido contrario al que giran todos los ventiladores del universo. Esto provocaba el inesperado efecto de que, en lugar de dar fresquito, el ventilador absorbía el fresquito y provocaba un calor del copón.
“¡The holy form in a can!”, exclamó sir Very, expresión científica que puede traducirse como “¡la hostia en bote!”. En un arranque de ira iba a estampar el ventilador contra el suelo, pero hete aquí que “Eggs” se dio cuenta de las posibilidades del invento y, para evitar el estampamiento inminente, mordió con ferocidad la pantorrilla derecha de sir Very Idiot. Este, enajenado, intentaba estrangular al chucho cuando se dio cuenta de que el traicionero bocao era un aviso. Entonces, se hizo la luz en su mente, por lo general poco iluminada. La había cagado con el ventilador, pero ¡había inventado un calefactor económico, rápido y poco contaminante!
El jurado del Nobel declaró que “este es uno de los inventos descubiertos de un modo más gilipollas, así que, sin duda, merece el Nobel de Física. Y le hubiéramos dado también el de la Paz si no llega a pelearse con el perro”.
Pero no todo son buenas noticias en la vida de sir Very Idiot en estos momentos. De hecho, ha emprendido un montón de demandas judiciales por derechos de autor y competencia desleal, ya que mucha gente, conocedora de la ley física que hace funcionar su invento, se limita a coger un abanico y mover la muñeca en sentido inverso a como uno la mueve habitualmente para darse fresquito. Así consiguen calorcito sin necesidad de comprar los ventiladores-calefactores de sir Very.
Y es que la ciencia no para, no para.
