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martes, 19 de mayo de 2009

Portadas que me gustan


Cambiemos de registro, dando una oportunidad a ese soul que también me gusta tanto. Aquí está esta portada de Mary Wells, que acabó bastante mal con Motown, pero que en su día fue una cantante muy importante. ¿Qué me decís del logo de Motown, je, je? Bueno, eso que suena es “Two wrongs don’t make a right”, canción compuesta por Berry Gordy y Smokey Robinson, que tira de la raiz del blues.



sábado, 4 de abril de 2009

Recordando a Marvin


Bueno, esta portada también me gusta, pero no la pongo por eso. Diversos azares en estas fechas, entre otros una entrada del Dr.Krapp en su blog, me han traído a la cabeza una música, un sonido que fue, y sigue siendo uno de mis favoritos: el de la Motown. Y, acordándome de Motown, me doy cuenta de que se me han pasado dos efemérides de quien fue uno de sus más importantes representantes y una de las más grandes figuras de la música, aunque menos conocido de lo que merece: Marvin Gaye.


Porque Marvin hubiera cumplido 70 años el 2 de abril. Digo que los hubiera cumplido si no fuera porque el 1 de abril se cumplieron 25 años que el chiflado de su padre, un predicador fanático, disparase contra él, acabando con su vida la víspera de su cumpleaños. Digo yo que habrá ido al infierno, por lo menos.


Marvin fue un tipo de vida complicada. Marcado por semejante engendro de padre (tuvo incluso que dejar el atletismo por su culpa), fue indisciplinado, rebelde y caótico en muchos aspectos. Pero también fue un tipo de una humanidad inmensa, que amó la vida, y a las mujeres, con una intensidad furiosa.


Y ese amor y esa humanidad se reflejaron en su relación con la cantante Tammi Terrell, con la que grabó aquel “Ain’t no mountain high enough”, tema que recuperó la fama muchos años después, como tantos, a través de un anuncio publicitario. Curiosamente, el seductor Marvin Gaye no tuvo relación amorosa, sino sólo (no es poco) una profunda amistad con la gran promesa del soul. Un día, en el escenario, Tammi Terrell se desmayó en brazos de Marvin Gaye. Poco después, las pruebas le descubrieron un tumor cerebral. ¿Os imagináis? Tammi tenía 22 años. Su decisión y la valentía con la que llevó la enfermedad que la mataría asombraron a todo el que estuvo a su alrededor. Finalmente, murió tras tres años de sufrimiento y lucha, en 1970.


Aquella muerte tuvo un impacto terrible en Marvin. Porque se dio cuenta de algo. De que hoy eres la estrella más importante del firmamento, tienes el mundo a tus pies, y el futuro ante tus ojos. Y, de repente, ya no eres nada, ni tienes nada. Y aquello cambió a Marvin Gaye. Se encerró como un ermitaño y estuvo retirado de la música durante tres años. Cuando volvió, venía con una visión distinta de la vida y con un disco bajo el brazo, “What´s going on”. Como dirían los de la cerveza, posiblemente el mejor disco de la historia del soul.


Rematemos este post, un poco triste, con “Mercy mercy me”. Se puede bailar, pero despacito.