Pues esto eran el teniente Colombo y la señora Fletcher, que les había contratado la SGAE para investigar el gran robo de los derechos de autor. Pues iban por la calle y entraron en un bar:
- Buenas – dijo el teniente Colombo - ¿Este bar se llama “Don Quijote”?
- Pues sí – dijo el camarero.
- Pues por utilizar ese nombre tiene que pagar derechos de autor, listo – dijo la Fletcher.
- ¿Qué derechos ni qué gaitas? Si eso es más viejo que el anuncio de La Casera, está caducao.
- El de Cervantes sí, espabilao. Pero, ¿a que no sabe que hay una peli de Orson Welles que se llama “Don Quijote”? Je, je, le he pillao, a pagar – dijo el teniente Colombo.
- ¿Y que tiene en la pared? ¿Un calendario? – pregunto Jessica Fletcher.
- Pues claro.
- Pues hay que pagarle derechos de autor al Vaticano, que es un calendario gregoriano – dijo muy puesta la señora Fletcher.
- ¡Pero si el que lo inventó está muerto hace una porción de años! ¿También hay una película?
- A ver, hombre de dios – dijo con paciencia la Fletcher – El que lo inventó fue un Papa, ¿no? Un Papa tiene que ser santo obligatoriamente, ¿no? Eso significa que accede a la vida eterna. Si su vida es eterna, sus derechos de autor también. Asi que apoquina, so chorizo.
- ¡Jo, jo! Muy bueno, Jessica. Le has dejao planchao al pirata este– dijo Colombo.
- ¿Saben que les digo? – berreó el camarero - ¡A la mierda!
- Esa frase es de Fernando Fernán Gómez – dijo Colombo – Así que son 10.000 más.
- ¡Aaargh!
- ¡Y ese ataque con el cuchillo que está haciendo a mi compañero ahora mismo está claramente copiado de “Psicosis”! - dijo la astuta señora Fletcher -Así que todo suma...¡Ah, y pague el canon, por si se nos ha escapado algo!
