jueves, 20 de noviembre de 2008

El día que Gene Krupa me salvó el culo, por Benny Goodman


Buenas, soy Benny Goodman. Quería contaros una historia, una historia musical, porque hace 70 años que Gene Krupa me salvó el culo. Os recomiendo seguir la historia escuchando la música. Espero que os guste, porque no es tan fácil escaparse a contar una historia cuando uno lleva más de 20 años muerto, pero bueno, que me lío.


Pues la cosa fue así: el día que Gene Krupa me salvó el culo, mi orquesta iba a dar un concierto en Nueva York, nada menos que en el Carnegie Hall. ¿Entendéis lo que significaba esto, lameluzos? ¡El templo de la música y la cultura! Ninguna orquesta de jazz había puesto jamás sus pies allí. ¡Y nosotros íbamos a actuar, esa noche, 16 de enero del 38! Esto podía encumbrarnos definitivamente, o...mejor no pensarlo.


Así que, con los cojones de corbata (de lazo, que era la moda por entonces), salimos al escenario. Imaginaros todas las señoronas y señorones, abrigazos de visón, joyas,...la hostia en bote. Nunca nos habíamos sentido tan fuera de lugar.


En fin, allá vamos. Arrancamos con “Don’t be that way”. Desde las primeras notas ya noté que algo no funcionaba. Sonábamos como Glen Miller, como Paul Whiteman, pero mucho peor. Sonábamos como una “sweet band” de las malas.


A los 55 segundos, más o menos, empecé mi solo. Y ahí, Gene me da el primer aviso con la batería. Veréis, los músicos entendemos las notas como vosotros las palabras, para nosotros son lenguaje. Y aquel redoble de Gene significaba “¿qué coño pasa?”.


Bueno, allá que fui con mi solo, pero parecía que me habían almidonado el clarinete. Aquello sonaba insípido a más no poder. No tenía swing, no tenía ritmo. Veréis, el jazz es ritmo. Vale, es ritmo y melodía, pero sin ritmo, no es jazz. Y nosotros, aquella noche, no lo teníamos. Por suerte, teníamos a Gene Krupa.


En 1:41, harto, Gene pega otro leñazo, éste significa “¡Cabronazos!”. Los dos siguientes, os traduzco, quieren decir “¿Es que se os ha olvidado tocar swing?”. Y los golpes que da en 1:50 significan “¡Se hace así!”.


Y, a partir de aquí, ¿lo oís?, poquito a poco, empezamos a sonar de otra manera. Y, en 2:30, Gene se echa definitivamente la orquesta a la chepa. ¿Eh? ¡Escuchadnos ahora! ¡Eso es swing!


¡Tuvimos un éxito descomunal! Y ese fue el día en que Gene Krupa me salvó el culo. Si alguna vez os pasa lo mismo, pues ya sabéis lo que hay que hacer.


P.D.: Sí, ya sé que tuvimos algunos problemas de celillos pero, el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. ¡Es que encima era más guapo que yo, coño!



miércoles, 19 de noviembre de 2008

Cerrado por huelga



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domingo, 16 de noviembre de 2008

Jarry Potas y la estafa descomunal

¡Señoras y señores! Desde el Gran Teatro de Washington, el mago de magos, el único, el sensacional Jarry Potas, con el más increíble de sus trucos del almendruco: ¡la refundación del capitalismo! ¡Tachán, tatachán!


- ¡Uuaah! ¡Bravoo! ¡Plas, plas, plas!


Aplausos atronadores mientras sale a escena el gran Jarry Potas. Lleno hasta la bandera (de Estados Unidos). La reventa ha hecho su agosto. Algunos han tenido que llamar a su primo, el de Zumosol, para que les consiga una entrada. Pero, ¡silencio! El gran Jarry comienza su espectáculo del gran birlibirloque.


- ¡Gracias, señoras y señores, muchas gracias! Me embarga la alegría al compartir con ustedes este espectáculo, que debo decir, sin falsa modestia, es el culmen de mi carrera como mago. Esta noche verán ustedes cosas que nunca pudieron imaginar que podrían ocurrir. De esta crisis, con mi chistera mágica, saldrá el capitalismo ¡refundado!

- ¡Aah! ¡Aahh! ¡Bravo! ¡Queremos un hijo tuyo!

- Calma, señoras y señores. Ahora necesito un poco de silencio, que peligra la vida del artista. Pensarán ustedes que el capitalismo está hecho una puta mierda y hay que tirarlo. ¡Nada más lejos de la realidad! Eso sí, ya no valen las reparaciones de chapa y pintura habituales, estilo Pepe Gotera y Otilio. Ahora necesitamos ¡milagros! ¡Y para eso estoy yo aquí!

- ¡Aah! ¡Aahh! ¡Bravo! ¡Queremos milagros, sí, sí!

- Si, señoras y señores, conmigo, lo imposible se hace realidad. Ustedes, hasta ahora, se decían, ¿una intervención financiera a gran escala del estado? Ces’t ne pas posible! Pues, observen, nada por aquí, nada por allá, ¡alehop! ¡Los estados meten pasta por un tubo y se hacen accionistas!

- ¡Aah! ¡Aahh! ¡Bravo! ¡Plas, plas, plas! ¡Más, más!

- Y ustedes pensarán, señoras y señores: “desafía las leyes de la lógica, no puede ser, que a aquellos que ya se han pulido el manso, que siguen presentando beneficios récord y que han arruinado un montón de peña, se les dé encima más pasta”. Pero, señoras y caballeros, ¿qué puede hacer la lógica contra la magia? Un toque de mi varita y ¡voila! ¡miles de kilazos para los banqueros!

- ¡Aah! ¡Aahh! ¡Bravo! ¡Fenómeno! ¡Viva tu madre!

- Y es que llevábamos 50 años sin una crisis, señoras y caballeros. ¿Cómo? ¿Que algunos de ustedes se acuerdan de la del 93? ¿Y del ostión de los tigres asiáticos? ¿Y del corralito y la crisis argentina? Pues, ¡halehop! les sopló mis polvos de olvido y se acabó, a ser felices. ¡Fffflusss!

- ¡Aah! ¡Aahh! ¡Cojonudo! ¡Échanos más polvos del olvido!

- Y ustedes dirán, señoras y señores, “si no hay pasta para acabar con el hambre en el mundo, ni para terminar con enfermedades curables, ¿cómo van a encontrar la pasta para dársela a estos tíos?” ¡Ah, la magia, señoras y caballeros! Unos acordes de mi flauta mágica, y el dinero sale de sus bolsillos y va, dócilmente, al de los grandes señores de la pasta. ¡Tirulirutirori!

- ¡Aah! ¡Aahh! ¡Bravo! ¡Quítanos más! ¡Plas, plas, plas!

- Y ahora, ¡el más difícil todavía, damas y caballeros! Con un pase mágico, poniendo en contribución todas mis energías, voy a convertir a los mismos hijos de puta, cleptómanos y sinvergüenzas que nos han llevado a esta situación y que siempre juraron sobre la mano incorrupta del mercado...¡Atención! ¡Tarrantarrantantan (redoble de tambores)! ¡Los voy a convertir en nuestros salvadores y en adalides del control!

- ¡Oh! ¡Ah! ¡Uh! ¡No es posible!

- Todo es posible para mí, damas y caballeros. Sólo tengo que concentrarme, ¡mmmmmm! Y ahora la palabra mágica....¡COJONISZIÓN! ¡Y aquí los tienen, señoras y señores, hablando de la “moralización” y los “abusos”!

- ¡Aah! ¡Aahh! ¡Bravo! ¡Bravísimo! ¡La hostia! ¡Milagro, milagro!

- Muchísimas gracias, señoras y señores. Lo que han visto aquí esta noche ha sido magia. Porque la magia existe, siempre que haya gilipollas que se la crean. Gracias de nuevo, han sido un público magnífico. Y recuerden, váyanse a casa y no piensen, los magos tenemos la situación bajo control. Ahora, si me disculpan, voy a echar la pota, que la magia financiera tiene efectos secundarios.

- ¡Aah! ¡Aahh! ¡Bravo! ¡Plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas!


Telón.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Pee Wee Russell

Hoy, jazz. Ya que lo comenté con el amigo Sebastián hace unos días, hablemos del clarinetista Pee Wee Russell.


Y hasta viene a cuento en estas épocas de elecciones imperiales porque ¿sabéis cuál fue la última actuación de Pee Wee Russell? En el baile inaugural celebrado por el presidente electo de entonces, Richard Nixon, en enero del 69 (ojo a los chistecitos). No está probado que Nixon le echara el aliento, pero lo cierto es que murió menos de un mes después, el 15 de febrero. Esperemos que Obama cuente con Bustamante, o con Paulina Rubio.


Pee Wee Russell, el “payaso triste”, era un personaje de un estilo musical (y personal) indefinible: estrambótico, oblicuo, sorprendente, extravagante, impredecible, cubista, y demás cosas raras. Aún a día de hoy, hay personas que opinan que Pee Wee no es que tuviera un concepto del “swing” original...es que, simplemente, no sabía tocar el clarinete. Cuentan que al gran Coleman Hawkins, allá por los 60, le dijeron que Pee Wee estaba tocando “muy moderno”. “¿Moderno? ¡Si toca como siempre!” respondió Hawk. ¡Y lo increíble es que era cierto! El tipo tocaba con Eddie Condon (ojo a los chistecitos) o con Thelonius Monk, y encajaba igual de bien. Sólo un tío tan raro como Pee Wee, o alguien que no supiera tocar el clarinete, sería capaz de esto.


El gran problema de Pee Wee fue que no tenía freno dándole al frasco, carrasco. Esto le provocó serios problemas de curro y de salud, y a punto estuvo de palmar más de una vez. Su mujer, Mary, fue un tremendo apoyo para él, y siempre conseguía sacarle del hoyo. Hasta que murió, en 1967. Y su muerte destrozó definitivamente a Pee Wee Russell, que duró escasos dos años más.


Os toca juzgar si sabía tocar el clarinete. Aquí le tenéis con un super-standard, “Over the rainbow”, que os sonará a algunos de la película “El mago de Oz”. Quizá en un standard se puedan ver mejor sus extrañas ideas. Yo creo que la sección rítmica no sabe, en algunos momentos, si besarle o tirarle una banqueta a la cabeza. Por cierto, la banda está compuesta por Nat Pierce al piano, Steve Jordan, guitarra, George Wettling, batería, y Walter Page al contrabajo.


Pásenlo bien.



jueves, 6 de noviembre de 2008

Cómo crear el mundo según las normas ISO



Estimado Dios:


Tanto mi loro, Puto Bocazas, como yo mismo, agradecemos la confianza que ha depositado en nuestra consultora. Puede creer que hemos dedicado nuestros mejores esfuerzos a la labor de auditoria de la creación del mundo que nos encargó. Éste es el informe preliminar de nuestras conclusiones.


Es de destacar Su capacidad para terminar el proyecto dado lo ajustado de los plazos. Seis días para crear el mundo hay que reconocer que es la hostia (¡uy, perdón, que no me acordaba que son familia!). Sin embargo, creemos que hay unos detalles de diseño que podrían mejorarse.


Primero, ¿por qué no colocar todos los países en zonas templadas? Al estar distribuidos al tuntún, resulta que en unos hace un frío de la hostia (¡perdón, es la costumbre!) y en otros un calor de...de cojones. Se ahorraría gran cantidad de energía en aire acondicionado y calefacción colocando toda la tierra a la altura de Castellón de la Plana, por ejemplo.


Segundo, ¿para qué hostias (¡perdón, perdón!) tanta agua, que además ni se puede beber ni nada? Además, como tienen tanto espacio, los peces se van a tomar por culo, y es un coñazo ir a por ellos. Mucho más práctico sería hacer el mar del tamaño del estanque del Retiro, y todos los peces ahí, en capas, para tener fácil acceso. Y el resto del agua, en botellas de medio litro. Esta medida, además, generará un montón de espacio libre para nuevos campos de golf, que regaremos con el agua de las botellas.


Tercero, hay demasiadas especies animales, es un despilfarro. Es imposible estar tan al loro como para no extinguir a ninguna. ¡Si es que pegas un pisotón un poco fuerte y extingues una especie, hostias (¡perdón, perdón, perdón!)! ¡Llamas por el móvil, y otra especie a tomar por culo! Eso no puede ser. Además, son redundantes. ¿Qué más da un jilguero, que un petirrojo, que un vencejo, si es un pájaro, coño? ¿Para qué tantos? Creamos la función "pájaro" y listo, un ahorro del copón bendito(¡perdón!) en diseños. ¿Y por qué tiene que haber animales tan feos como el camello? Nada, hay que reducirlo a 100 especies o por ahí, y con eso seguro que conseguimos cubrir todas las funciones necesarias.


Cuarto, y esto es lo peor, hay demasiada gente. Debió prever la promiscuidad de Adán y Eva. Además, muchos son muy feos, y otros, imbéciles de la hostia (¡per..! bueno, ya da igual). Como estén hechos a Vuestra imagen y semejanza, madre mía.


Por todo lo anterior, creemos que la mejor opción sería formatear el mundo y empezar de cero la instalación. Nos permitimos recordarle que puede utilizar la funcionalidad “Iniciar Apocalipsis” (¡no se olvide de pulsar “Yes”!) en Su celestial programa.


Mientras el programa se ejecuta, mi loro y yo Le agradeceríamos que nos buscara un rinconcito en el limbo, desde donde podríamos ayudarle a definir las fases del nuevo proyecto.


Estamos seguros que estas conclusiones Le habrán sido de utilidad. Sin otro particular, y quedando a Su disposición, Le saludan atentamente, amén.


T.J. y P.B.

martes, 4 de noviembre de 2008

Oficios perdidos: guerrillero

- ¡Puto Bocazas! – le dije a mi loro, Puto Bocazas – Échale un ojo a las lentejas, que tengo que salir un momento. Voy a montar la revolución y derrocar al gobierno. A ver, dame la casete con la canción de “A las barricadas”.

- Llévate también “Hijos del pueblo”, por si acaso.

- Sí, es verdad. ¿Dónde está mi gorra “Durruti Style”? Perfecto. Y ahora...Y ahora...Puto Bocazas, ¿dónde cojones has puesto el kalashnikov, que no lo encuentro?

- ¡Joder, Troglo, está donde siempre, en el armario de las escobas! ¡Es que todos los días de revolución me preguntas lo mismo, coño!

- Aquí...¡jooder, pero esto está hecho una mierda! ¡Aaagh, qué duro está, esto no hay quien lo amartille!

- Nos ha jodido, si es que os creéis que se puede dejar eso ahí y luego va a estar como nuevo. Ya te he dicho que esto de la revolución hay que hacerlo con regularidad, es como ir al gimnasio, que si no, pasa lo que pasa. Pero no, el señor tenía que ser consultor, en vez de seguir el honrado oficio de guerrillero. Pero, en fin, ¡me voy a callar, me voy a callar!

- Pues a ver si es verdad que te callas, Puto Bocazas. ¿Y dónde están las balas, si puede saberse?

- He usado el metal para falsificar monedas de 10 céntimos.

- Puto Bocazas, no tengo nada contra el noble arte de la falsificación de moneda, pero ¿eres idiota o qué te pasa? Esas balas valen más de 10 céntimos cada una. ¿No ves que ya no se fabrican?

- Ya, pero las balas las pagas tú.

- ¡Grrr, encima, eso! Nada, si el gatillo también está jodido. Con este cacharro se debió echar al monte el bisabuelo de Camilo Cienfuegos. ¡Yo con esto no puedo salir, se van a descojonar de mí! Bueno, me voy a acercar un momento al Carreful, que creo que tienen 2x1 en kalashnikoves.

- Compra bastantes, que eso siempre hace falta. Y tráeme una bomba de neutrones, que a mí ya sabes que me gusta hacer las cosas a lo grande. Además, ahora las tienen tiradas, a 1,15 el megatón.

- De eso nada, Puto Bocazas. Esto hay que hacerlo como se ha hecho siempre, respetando el método artesanal: tu barba, tu pantalón de camuflaje, tu barricadita, tu kalashnikov, y un coctelcito molotov de vez en cuando.

- Pues así no vamos a acabar nunca. Compra por lo menos balas de las gordas, de las que atraviesan la pared, para que no haya que apuntar tanto. ¡Tacaño!

domingo, 2 de noviembre de 2008

Cuentos de los mandarines: el oráculo Tru Kao

El mandarín Ku Ñao, astuto entre los astutos, repasaba sus largas y lustrosas uñas con una lija del siete cuando, cual insecto cauteloso, apareció en el umbral de la puerta su discípulo, Par Di Yo


- Maestro, ¿puede este humilde discípulo molestar a vuestra señorial mandarinez?

- Entra, Par Di Yo, ternero mío. ¿Qué te trae a mi augusta presencia?

- Maestro, tenemos que presentar la propuesta para Salsas Tau-Shil, S.A. El cliente la espera.

-¡Ah, sí! ¡Je, je, je, ya me relamo mis maquiavélicas fauces! Aquí vamos a rizar un poco el Ri-Zo de la coleta, Par Di Yo. En lugar de venderles las subnormalidades habituales, vamos a darles un buen Es-Ta-Ka-Zo vendiéndoles una formación “outdoor”, gran ungüento que cura todas las enfermedades, y que además permite después venderles otro Pu-Ñao de cosas.

-¿Formación “outdoor”, Maestro? Ardo en deseos de conocimiento.

- Par Di Yo, rana descerebrada, ¿debo entender que aún no sabes lo que es la formación “outdoor”? ¿Y así es como esperas estafar convenientemente a nuestros amados clientes? ¡Te voy a mandar a quitar los Gra-Fi-Ti de la Gran Muralla, pollino silvestre!

- ¡Maestro, tened piedad de vuestro ignorante siervo! – dijo, acongojado, Par Di Yo.

- Tienes suerte de mi legendaria paciencia, Par Di Yo. ¡Escucha y aprende, cucaracha de la soja! El “outdoor” consiste en sacar a los Ton-Tai-Nas de los empleados de su puesto de trabajo, llevarlos al campo y que realicen diferentes pruebas y actividades, generalmente en equipo, para que luego saquen conclusiones sobre su trabajo.

-¿Qué tipo de pruebas, Maestro?

- Bueno, puede ser atravesar de noche un bosque lleno de arenas movedizas y hormigas caníbales. También es muy eficaz trepar a un árbol enorme, lanzarse por un artilugio que se desliza por una cuerda y estamparse contra el siguiente árbol. O que construyan una balsa para cruzar una ciénaga apestosa. La variedad es amplia, Par Di Yo.

- Pero, Maestro, si esas pruebas no tienen que ver nada con el trabajo que hacen habitualmente...

-¡De eso se trata, melón amarillo! Hay que sacarles de contexto, para luego poder sacar conclusiones generales. Esta es la esencia del asunto, Par Di Yo. Una vez que los honorables trabajadores hayan sido mojados, humillados, mordidos por serpientes y arrastrados por el fango, se les cura de sus heridas y pasan a presencia del sagrado consultor, que analizará con ellos todas las estupideces que han hecho hoy, y les dirá cómo pueden ser igual de estúpidos en su quehacer diario.

- Entiendo, Maestro.

- Lo bueno, Par Di Yo, es que estas cosas pueden ser interpretadas de un millón de maneras diferentes. Y, si yo tengo un poco de labia, es bastante fácil interpretarla siempre de la manera que a mí me interesa. Para ponerte un ejemplo, es como interpretar un oráculo.

-¿Cómo el Libro de las Mutaciones?

- Exacto, Par Di Yo, ratón de los pergaminos. Si yo pregunto al Libro “¿Cuál es el futuro que me espera en mi empresa?”, el oráculo contestará algo como: “El árbol pierde sus hojas en otoño y las renueva en primavera”. De esta respuesta es evidente deducir que el oráculo me aconseja cambiar de trabajo. He llegado a un máximo en esta empresa, que ya empieza a perder sus hojas, y debo buscar un nuevo comienzo y una nueva primavera en otra empresa, más joven, más dinámica. Pero también puedo deducir exactamente lo contrario: aunque estoy pasando por una fase otoñal, mi empresa volverá a despegar, solo se está preparando para la nueva primavera, está pasando una fase para luego salir como una mariposa de su capullo. No hay duda de que debo quedarme.

- ¡Maestro, me dan escalofríos!

-¿Te das cuenta, Par Di Yo, lagarto acuático? El mecanismo es magnífico, cualquier interpretación es perfectamente correcta y, por supuesto, yo elegiré la interpretación que más convenga a mis intereses o a mis creencias. ¿Lo has Pi-LLa-O?

- Creo que sí, Maestro.

- Hum, voy a ponerte a prueba, Par Di Yo, porque tu necedad es inmensa como el desierto de Go-Bi. Escucha, bellota de monte. Imagina que un trabajador y el resto de tuercebotas de su equipo tardan 3 horas en construir una simple pasarela para cruzar un riachuelo y, además, esa pasarela se rompe y la mitad del equipo se ahoga. ¿Cuál sería la interpretación de un consultor?

- Bueno, Maestro, yo les diría: “usted y sus honorables compañeros no saben construir pasarelas. No deja de tener su lógica, porque ninguno tiene experiencia previa en hacerlo y, además, no tienen ningún interés en aprender. Son unos Ma-Na-Zas, lo que también es lógico puesto que lo más cerca que están de construir algo es cuando juegan al Te-Tris en horas de trabajo. Además... “


El rostro de Ku Ñao se tornó escarlata, y arrojó con ferocidad de leopardo de las nieves un ejemplar del Libro de las Mutaciones de trece ki-los a la sesera de Par Di Yo, que consiguió esquivarlo gracias a su agilidad de serpiente.


-¡Engendro de una camella y un asno! ¿Y eso te parece una interpretación? ¿Y tú quieres progresar en el mundo de los consultores? ¡Eres la vergüenza de nuestros antepasados, Par Di Yo!

- Pero...Maestro, eso sería lo que diría una persona honesta, yo...

-¿No te he dicho ya chingecientas veces, Par Di Yo, que te metas la honestidad donde amargan los pepinos imperiales? ¡Lo que cuenta es la Pas-Tá, Ka-Pu-Yo! Con una interpretación como esta, jamás nos haremos ricos. ¡Escucha bien, lagartija borracha! Se hace así: ejem, ejem,... “Su equipo ha tardado mucho tiempo en construir la pasarela. ¿No habrá existido una deficiente definición de los objetivos? Si no tenemos los objetivos y prioridades claramente definidos, nos perderemos en los detalles y desaprovecharemos tiempo y recursos”.

-¡Ka-Ram-Ba, Maestro!

- O puede ser que lo que haya fallado sea la comunicación dentro del grupo. O la falta de la aparición de un líder. O la no existencia de una estrategia adecuada de solución de problemas. O una mala organización del trabajo. O unos procedimientos de calidad deficientes.

-¿Y cuál es la respuesta, Maestro?

-¿Y qué más da, Pe-A-Zo Ka-Bes-Tro? ¿Aún no has captado la filosofía profunda del asunto? Puede ser cualquier cosa, en cualquier momento. O todas a la vez. La interpretación siempre depende de lo que yo quiera vender. ¿Qué quiero calzarles un sistema de calidad? Pues por ahí. ¿Qué creo que puedo endiñarles unos cursos de comunicación? Pues por ahí irá mi interpretación.

-¿Y no se darán cuenta de que les estoy colando una Mi-Lon-Ga, Maestro? Mi interpretación puede no tener sentido y....

-¿Cómo no va a tener sentido, escarabajo incrédulo? ¿Aún no ves la perfecta perversión que subyace? Mi interpretación es vaga, y se basa siempre en los errores más habituales que se cometen en las empresas: comunicación ineficiente, estrategias inadecuadas, etc. ¿No te das cuenta de que, aunque estuviera toda la vida entrenando a sus trabajadores, esos errores, aunque no tan graves como para hundirle, seguirían apareciendo? Con estas premisas, el consultor no puede equivocarse al interpretar, porque cualquier interpretación parece lógica. Este es el Meo-Llo. Como el oráculo.

- Maestro, creo que lo he Pi-Lla-Do. De las pruebas se puede sacar cualquier interpretación, depende de lo que me interese en el momento. Es como el Ho-Ros-Ko-Po.

- ¡Menos mal, Par Di Yo! A ver, borrego de la estepa, ¿qué les dirías si quisieras calzarles algo de comunicación?

- Maestro, algo así como: “lo importante en un equipo, y en una empresa, es la existencia de una comunicación fluida, que todos tengan información y conocimiento de lo que hacen los demás. Si no existe una buena comunicación entre los miembros, la tarea resultará un fracaso. Deben trabajar sus habilidades de comunicación”.

- Muy bien, Par Di Yo, zorro astuto. ¿Y si se tratara de venderles temas de organización?

- Diría: “lo importante en un equipo es una buena organización del trabajo. Que exista una correcta distribución de los distintos roles, y una labor de coordinación bien definida. Si no existe una buena organización del equipo, la tarea resultará un fracaso. Deben trabajar sus habilidades de organización”. ¿Qué tal, Maestro?

- Par Di Yo, eres más lento que una carrera de Ber-Be Re-Chos, pero debo reconocer que, cuando lo Pi-Llas, lo Pi-Llas. Entrena siempre sin descanso tus facultades para el Ti-Mo al honorable cliente. Ahora, trae un par de litros de licor de arroz, para que me ayude a coger el sueño, que es hora de la Si-Es-Ta.

- Oigo y obedezco, Maestro.


Y así fue como Par Di Yo aprendió una nueva maldad, que la interpretación depende de la intención. Y así fue recogido en los pergaminos:


Si eres consultor, hermano,

usa el truco Fu Manchú:

si sale cara, yo gano

si sale cruz, pierdes tú.