Fue Salchichónides de Halicarnaso quien inventó la democracia, en el siglo III antes de los dolores. En aquel entonces todavía no sabían muy bien cómo se utilizaba. Ahora se sabe que consiste en que puedas expresarte sin que nadie te escuche, porque no tienes periódicos y teles como Berlusconi, y en votar de vez en cuando para que siga mandando Berlusconi, que mandaría igual aunque no se votara. Así que Salchichónides sigue lamentándose en el Olimpo por haber cogido letras y no haber inventado la fabada, por ejemplo.
Se me acumulan las portadas últimamente. Esta es todo un clásico, fotaza del amigo William Claxton para Sonny Rollins y su “Way Out West”, con Ray Brown al bajo y Shelly Manne a la batería. Debo confesar que Sonny me ha gustado siempre bastante, aunque no todo lo que ha hecho es igual de bueno (me estoy acordando de un disco en solitario que habría que correr un tupido velo, pero hasta el mejor escribano echa un borrón).
Pues aquí cabalgan Sonny y sus colegas tocando ese “Way Out West”. Por cierto, Sonny tiene una característica física peculiar que siempre me ha llamado la atención, y no se nota tanto en esta portada. Y es que, siendo alto, no sé cómo lo hace, pero parece ser mucho más alto de lo que es. Es una cosa muy rara, pero parece que mide dos metros cuarenta. Si supiera cómo lo consigue y lo embotellara, me haría rico, je, je.
Hace muchos años que no fumo (sólo bebo, y estoy encantado) pero tengo que reconocer que el fumar tiene cierta fotogenia en algunas ocasiones. Me gusta esta portada del “Stone Flower” de Jobim, con ese aire jamesbondiano, años 70. No es uno de sus discos más conocidos, pero es un buen disco. El diseño de portada es de Tony Lane, y la foto de Pete Turner.
Acompañan a Jobim un montón de gente: Eumir Deodato, Hubert Laws, Urbie Green, Joe Farrell, Ron Carter, Airto y más. Aunque el repertorio del amigo es enorme y magnífico, esta vez me apetece escoger un tema que no es original de Jobim, el conocidísimo “Brasil” de Ary Barroso. Le tengo mucho cariño a esta canción. Jobim toca el piano eléctrico, y aporta una voz neblinosa y tabaquera. Qué poco nos queda para las vacaciones.
- Buenas. Pues sí, estaba buscando un alma nueva. Verá, yo quiero hacerme rico a costa de lo que sea, y el alma que tengo ahora me viene un poco estrecha. Cuando trato de hacer alguna jugarreta, me tira de la sisa, y me aprieta un poco el cuello.
- Si, estas almas de serie no suelen dar buen resultado. No se preocupe, ha venido al lugar indicado. Mire lo que tenemos aquí. Ahora que viene el calorcito sale muy bien el modelo de alma “alcalde de municipio playero”: ¿Qué le parece?
- ¡Buf! La veo un poco hortera, la verdad. No es mi estilo.
- Sí, estas almas, para que luzcan bien, hay que llevarlas con los pantalones por el sobaco. ¿Qué le parece este otro modelito? Lo llamamos “socialdemócrata espabilao”, y se está llevando muchísimo. Muy elegante, observe que el exterior es blanco, para dar el pego, pero el forro interior es negro como el carbón, je, je.
- ¡Je, je, je! ¡Hay que ver lo que inventan! A ver, déjeme que me la pruebe. ¡Um, me está un poco incómoda! Creo que me está un poco corta de morro.
- Sí, ya lo veo. Pero aquí tengo algo que creo que le puede caer perfecto. Es nuestro modelo “Berlusconi”.
- ¡Uy, yo creo que esa me va a estar grande!
- Bueno, yo creo que con probarla no perdemos nada. A ver, déjeme que le ayude, así.
- ¡Ah, pues no me está tan mal!
- Está hecha para usted, señor. En cuanto le he visto, he pensado “este caballero está hecho para lucir un alma Berlusconi”. El mejor género. Fíjese cómo le cae. Con unos arreglillos, le va a quedar como un guante, déjeme coger los alfileres. Así, le sacamos un poco el desprecio a la ley, bajamos un poco más los escrúpulos...¡Ya está! ¿Qué tal lo ve?
- Pues sí que me queda bien, sí. ¡Me la quedo!
- Estupenda decisión, señor. Ha hecho usted una gran compra. Pues en un par de días puede venir a recogerla, que se la tendremos preparada. Eso sí, tiene que abonarmela ahora, si es tan amable.
- ¡Sí, claro, claro! ¿Qué le debo?
- Oh, eso es lo mejor, tenemos una oferta insuperable. Con el plan renove, basta con que me deje aquí su alma de serie.
- ¿Sólo eso?
- Nada más, señor.
- ¡Vaya chollo, je, je! Pues nada, aquí se la dejo, que le aproveche. Dentro de un par de días, entonces, vendré a recoger la nueva. Buenas tardes, y....perdonepero, ese loro que tiene usted en aquella jaula, ¿se está riendo siniestramente?
- ¿El loro? No, no le haga caso. Es que tiene un tic nervioso. Buenas tardes, señor, y muchas gracias.
Esta portada, simple, con la foto de John Coltrane, transmite fuerza. Un tipo decidido, pero tranquilo. El disco lleva un título en la misma línea: “Coltrane”. Ni más ni menos. Afirmación total, portada y título. Y eso que sólo era su primer disco como líder, en 1957. Viéndole aquí, nadie podía figurarse que, diez años después, John Coltrane ya no existiría.
Ahí va una balada de las gordas, “Violets for your furs”. Acompañan el inconfundible Red Garland al piano y otro compa del grupo de Miles, Paul Chambers, al bajo. El batería es Albert Heath, el hermano de Percy y Jimmy.
Tanto la foto como el diseño son de Esmond Edwards.
Ludovís Campiano, que debido al gran número y las dimensiones de los dientes que poblaban su boca era conocido como “Cementerio de Mulas” entre sus compañeros de oficina, se preguntó una vez si Dios existiía y era Florentino Pérez. ¿Sería la segunda venida? ¿Pero Dios podía elegir para manifestarse un nombre tan prosaico como Florentino Pérez? Si parece un nombre de jefe de línea en una fábrica de bidés. No tiene comparación con Emanuel, Jehová, o algo así. Y además con gafas. Quizá era una prueba de fe. O no. Así que Ludovís se dejó de pensar idioteces y se metió en la cama, que ya eran las seis de la tarde.
Cuando le cuentas un cuento como éste a un loro, el loro se pone a darle vueltas, y vueltas, y más vueltas, tratando de encontrar su oculto significado, hasta que, agotado, se queda dormido. A lo mejor contigo también funciona.