domingo, 17 de octubre de 2010

Fútbol espectáculo

Es claro que el fútbol es, cada vez más, un espectáculo en vez de un deporte. Con el fin de fomentar esa espectacularidad y esa venta de camisetas a 60 euritos la pieza, proponemos la siguiente estrategia: fichar como jugadores a famosos actores y actrices, que aseguraran el taquillazo en cada partido. ¿Imagina a Antonio Banderas de capitán de su equipo? ¿A los de la saga “Crepúsculo” en la defensa? ¿A Angelina Jolie en la delantera? Taquicardias me dan. Así, los actores se harían las fotos, comenzaría el partido y, en el momento en que le llegue el balón al actor y haya que correr la banda, el árbitro dice “¡Corten!”, y el actor es sustituido por un especialista, convenientemente disfrazado. El árbitro gritará de nuevo “¡Acción!” y el partido continuará, con el especialista corriendo como un pringao. Si el especialista recibe una alevosa patada, de nuevo “¡Corten!” y el actor vuelve a salir al campo para interpretar una agonía de dolor digna de Óscar. Cuando la jugada fructifique y el balón esté ya sobre la línea de gol, también el árbitro cortará la acción e ingresará en el campo la estrella (de cine), que sólo empujará el balón e interpretará una celebración que haga reventar los corazones. Lo bueno es que, además, en caso de fallo lamentable, se puede repetir la toma.

Y aún hay más. Ya que estamos, no se puede dejar que los partidos se desarrollen por si solos, porque muchos de ellos son un coñazo. Así que hay que escribir un emocionante guión, de forma que cada partido sea como un capítulo de “Pasión de Gavilanes”. Y publicitarlo, claro. Imaginad, al anunciar el partido, además de todo ese rollo de partido del siglo y demás, meterle un resumen del guión: “Braulio José, el aguerrido 9 del Comemulas, ha descubierto que su hermana está embarazada del botijo de Chalekesian, el malvado defensa del Tuercebotas, y planea vengarse por la banda izquierda. Además, el portero Bulisón, 20 veces internacional con las Islas de Barlovento, está decidido a declararle por fin su pasión al banderín de corner”. ¿Eh? ¿Quién puede perderse algo así?

Y de árbitro, Mercedes Milá.

jueves, 14 de octubre de 2010

Portadas que me gustan


Pues “una más” con Francis Wolff en las fotos y Reid Miles en el diseño, esta vez para el gran Kenny Dorham, el rey sin corona. El año es 1963 y el grupo es de campanillas, porque Kenny tenía muy buen ojo para los músicos. Este disco es de lo mejor suyo, si no lo mejor. Y el tema que da título al disco, original de Kenny, es de los que no quieres que acaben. Venga, sólo una vez más.

martes, 12 de octubre de 2010

Propiedad intelectual

El señor Plastasio Partos me ha preguntado hoy, por vigésima vez:

- ¿Has leído MI artículo?

Porque el señor Plastasio Partos pronuncia MI con mayúscula, con acento, con inflexión. Por lo visto, es un letrateniente, un propietario de bienes raíces del pensamiento. Muestra su artículo con el orgullo del que enseña un purasangre, y como si lo hubiera engendrado él mismo. Disculpadme que tome aire, porque me estoy imaginando al señor Plastasio Partos en el momento y acción de engendrar un purasangre con “Hechicera”, campeona del derby de Ascot, y me ha dado como un vahído.

Ya. Prosigo. Sin embargo, encontrar traza del señor Plastasio Partos en ese artículo es como intentar sacar peras de un botijo. En casi todas las obras, es cierto, hay más de cosecha ajena que de propia. Pero, en este artículo, son copiadas las ideas, copiados los estilos, copiados los ejemplos, copiadas las conclusiones y hasta copiado el título. Eso sí, copiado de varios, que es lo que llaman investigación. ¿TU artículo? Será NUESTRO artículo. Lo que tú has aportado es la firma.

Así que le he respondido lo que me decía a mí el profesor de dibujo cuando le presentaba alguna de mis obras en perspectiva caballera:

- Chaval, dile a tu hermana que se compre un compás.

domingo, 10 de octubre de 2010

Portadas que me gustan


Ya sabéis que no puedo evitar poner una estrafalaria de vez en cuando. Pues estrafalarias, de esas que me gustan, portada y contraportada de John Frigo, violinista y bajista. O más bien bajista y violinista, porque trabajó mucho más lo primero que lo segundo. En esta ocasión, le da al violín en este peculiar (y buen) disco de 1957, donde se ve al tímido John azorado por las efusiones de la tremenda muchacha, con foto de Wesley Bowman como testigo. Yo creo que, en la contraportada, John sueña con la portada.


En fin, nuestro violinista, que cambia mucho de grupo en este disco, elige para acompañarle en esta miniatura llamada “Big Me-Little Me” al pianista Dick Marx, que aquí toca la celesta, y al batería Norm Jeffries. Como tenéis un tremendo oído notaréis que también hay un bajo. Es el mismo John, que en este tema toca los dos instrumentos, violín y bajo, de ahí lo de “Big Me-Little Me”, ¿lo pilláis?


viernes, 8 de octubre de 2010

Kafka revisitado

Vulgario Señor falleció un día mientras jugaba al pádel. A pesar de que el pádel es un juego mortalmente aburrido de por sí, las circunstancias de la muerte obligaban a realizar una autopsia para encontrar la causa de la misma. Esta resultó ser un vulgar ataque al corazón.

Valga decir que Vulgario era un hombre bastante convencional. Tenía un trabajo en el que “progresaba” adecuadamente, estaba casado, tenía 1,8 hijos a los que quería (aunque más al entero), hacía todo lo que le decía la tele, y tenía una gran confianza en la economía de mercado y en la democracia, siendo de tendencias políticas moderadas, sea aquello lo que fuere. Le gustaba todo aquello que les gusta a las personas normales, y se sentía incómodo ante todo aquello que se salía de lo normal.

Lo curioso fue lo que los médicos encontraron en el interior de la cabeza de Vulgario, durante la autopsia. Resulta que, en lugar de cerebro, había un tetra brik. Sí, sí. Un objeto cuadrado, perfectamente cerrado, limpio, pulcro, aséptico y que no dejaba pasar la luz. O quizá no sea tan curioso, no sé.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Portadas que me gustan


Escultórica portada, con críptico careto de George Russell fisgando por el agujero, para un disco de los buenos, grabado en 1961. La foto es de Donald Silverstein (lleva la firma, a ver si la veis), pero no me consta quien diseñó la portada. Experimentador y empollón del jazz de los gordos, siempre buscando y encontrando, el amigo George y su piano se rodean en este disco de otros de su cuerda: Don Ellis a la trompeta, Eric Dolphy al saxo (dobla en clarinete bajo en algún tema), Dave Baker al trombón (otro empollón cuántico), Steve Swallow al bajo y Joe Hunt a la batería. Y esto es “Ezz-thetic”, original de Don George. Pues nada más.

domingo, 3 de octubre de 2010

Cuentos de los mandarines: lo pequeño es hermoso

El mandarin Ku Ñao, orgullo de Oriente, señor de la astucia, paseaba por los hermosos jardines de su mandarinato, acompañado por su discípulo Par Di Yo. Reflexionaba Ku Ñao sobre la brevedad de la existencia y la hermosura del oro, cuando su discípulo habló:

- Maestro, disculpad que este siervo interrumpa vuestras meditaciones, pero hay veces que la filosofía mandarínica me parece contradictoria.
- Par Di Yo, boniato pekinés, ya te he dicho varias veces que la contradicción es la esencia del mandarín. ¿Qué atormenta ahora tu floja sesera?
- Veréis, Maestro, antes de trabajar con vuestra mandarinez, trabajé un tiempo para el mandarín Fal-Só.
- El mandarinato Fal-Só es insignificante cual pulga en un panda, Par Di Yo.
- Lo sé, Maestro. Pero el mandarín Fal-Só siempre tuvo en su cabeza el hacer crecer al mandarinato. Sin embargo, sus acciones creo yo que eran erróneas. Lo que hacía no hacía crecer a esa compañía, antes al contrario. He aquí una contradicción, Maestro. Las acciones de Fal-Só iban en contra de sus propios intereses. ¿Era el mandarín un incompetente, Maestro?
- ¡Je, je, je! – rió Ku Ñao mientras se atusaba sus largos bigotes – Eres un Can-Di-Do, Par Di Yo. Conociendo a Fal-Só, por supuesto que era un incompetente, a qué negarlo. Pero el ser incompetente no está reñido con ser mandarín.
- De hecho, más parece una condición para serlo, Maestro.
- ¿Cómo dices, alcachofa cejijunta?
- Nada, Maestro, nada.
- Escucha y aprende, Par Di Yo. Tienes que ver más allá de lo evidente para ser un mandarín. Yerras cuando dices que las acciones de Fal-Só iban en contra de sus propios intereses. Iban en contra de los que decía que eran sus intereses, que no es lo mismo. ¿Lo Pi-Yas?
- Confieso que no, Maestro.
- Atiende, grulla ignorante. Ya hemos definido que una de las características de Fal-Só es ser incompetente. Pero, ¿qué aprecian los mandarines por encima de todo, Par Di Yo?
- ¿La Pas-Tá, Maestro?
- No, mula retardada. El poder. Eso es lo más importante. ¿Crees realmente que Fal-Só quería un mandarinato grande, con gente competente, con grandes profesionales? Tenía que decir que quería una empresa grande, profesional, blablabla, porque es lo que queda bien, pero ¿qué pasaba cada vez que teníais que cubrir una vacante, Par Di Yo?
- Maestro, yo buscaba profesionales de experiencia y enjundia.
- Pero, casualmente, Fal-Só siempre les encontraba alguna pega, ¿cierto? Y acababa entrando alguien con poca experiencia y más bien Flo-Jó, ¿a que sí?
- Me dejáis de jade, Maestro. Así era. ¿Cómo lo sabéis?
- El poder, oruga de la miel, el poder. ¿No te das cuenta de que si la compañía crece y entran buenos profesionales, el mandarín tendría que ceder poder? ¿No te das cuenta además que, al lado de buenos profesionales, la incompetencia del mandarín quedaría en evidencia? Ni hablar, Par Di Yo, el mandarín tipo Fal-Só no quiere una empresa grande, lo que quiere es su Cor-Ti-Jo, donde es cabeza de ratón y puede controlarlo todo, nadie le tose y hace lo que le da la gana. Incluso, si se le cuela alguien competente y profesional, hará todo lo posible para cargárselo.
- Así era, Maestro. Pero sigo creyendo que actuaba contra sus intereses. Una empresa mayor hubiera dado más dinero.
- ¡Bu-Rra-Das, Par Di Yo! El poder importa más que el oro, ya te lo dije. El mandarín irá contra los intereses de su propia empresa con tal de no cederlo. Y a más incompetente, más. Te daré otro ejemplo. ¿Llegasteis a tener un equipo fuerte y cohesionado?
- Alguna vez estuve a punto de conseguirlo, Maestro. Pero el mandarín Fal-Só ponía en marcha algún tipo de política que conseguía dividir a todo el mundo y que algunos dejaran la compañía. Yo lo achacaba a incompetencia o equivocación.
- ¿Equivocación? Un mandarín no se equivoca, Par Di Yo, lo hizo con toda intención. Con toda mala intención, debería decir. ¿No te das cuenta que un equipo fuerte y bien cohesionado es un contrapoder? No me interesa. Debo tener a la gente tan dividida como sea posible, y un equipo mediocre. Eso me permite seguir siendo el amo.
- Pero, Maestro, esa es una filosofía de miserables.
- ¿Cómo dices, mono de las nieves? ¿Te atreves a denostar la filosofía que ha hecho grandes a los mandarines durante siglos? Fal-Só será un inútil y su mandarinato una birria, pero no se le puede negar el alma de mandarín, infausto patán. ¡Te voy a poner a limpiarles los dientes a los dragones!
- ¡Maestro, perdonadme!
- Te libras porque estoy cansado, Par Di Yo, que es la hora de mi tercera siesta. Prepárame unos Ku-Ba-Tás para ir cogiendo el sueño.
- Oigo y obedezco, Maestro.

Y así fue como Par Di Yo comprendió que las contradicciones son aparentes, y que la miseria se puede elevar a la categoría de gestión empresarial. Y así se recoge en el libro de los escribas:

Quien es en alma pequeño
dice que tiene un gran sueño
de visiones de grandeza
más sus actos, con certeza,
nos dicen que su ambición
se resume con llaneza:
ser cabeza de ratón.