Hemos de reconocer que, tras años y años de mal uso, el aire que respirábamos estaba hecho unos zorros. Industrias, calefacciones, tubos de escape y mierdas varias habían polucionado el asunto de mala manera. El motivo de este desastre era muy sencillo: el aire no se cuidaba porque, como era de todos, pues ancha es Castilla, todo el mundo pasaba y hacía lo que le daba la gana. Ya se sabe, lo público nadie lo cuida. Así que se decidió privatizar el aire, que es como las cosas funcionan. El mercado lo arregla todo.Ahora, las distintas empresas te ofrecen su aire, que te llevan a casa en cómodas bombonas. Puedes elegir entre diferentes modelos: si tienes pasta, “Aire de los Alpes”, “Abril en los Pirineos”, o mi favorito, “Triple Aire”, con 3 veces más oxígeno que cualquier otro aire. El aire que respiras habla de ti, y éste es un aire con glamour. Si estos modelos no están a tu alcance en el momento actual, no te preocupes, hay ofertas para todos los bolsillos. Tienes el modelo “Metro”, “Atasco en Tokio”, el “Ciudad de Méjico”, y, para los que de verdad quieren ahorrar, el “Pozo Minero”. Si tu poder adquisitivo tampoco llega para los formatos económicos, el mercado sigue teniendo soluciones, con el circuito de aires de segunda mano y seminuevos, donde puedes encontrar gangas apenas respiradas.
En el caso de que estés tan pillado que tampoco puedas acceder al aire de segunda mano, no te preocupes. Corporación Mierdoestética te implanta unas branquias y te las financia a 4 generaciones. ¿No es éste un mundo feliz?






