viernes, 22 de julio de 2011

El misterio de la bestia nocturna


Era un día típico inglés, gris y desapacible. Cerca de los muelles, en la calleja llamada Gazuzing Street, había una actividad inusual. La policia había cortado la calle, y concentraba sus efectivos investigadores en “Cogorhouse”, un tabernucho de mala muerte que parecía haber sido atacado por un tornado la noche anterior. Fue entonces cuando, con la parsimonia en él habitual y dando furiosas chupadas a su pipa, llegó al escenario del crimen el famoso detective Troglo Jones, acompañado de su inseparable ayudante, el loro Putobocatson.

- Saludos, inspector Despistrade – saludó Jones – Parece que nuestro visitante nocturno ha vuelto a atacar.
- Pues sí, Jones – dijo el inspector, mirando con cierta desconfianza al famoso dúo – Parece que ha cogido carrerilla.
- ¿Qué ha ocurrido esta vez?
- A medianoche, asaltó y destruyó un bar en Very Eggs Square. Posteriormente, atacó al banquero Sir Emil Littleboot cuando éste llegaba a su domicilio.
- ¿Cómo se encuentra Sir Littleboot?
- Grave. Por lo visto, le propinó una colleja de tal categoría que le incrustó la calva en la barbilla. No sé si saldrá de esta. Después, tomó por asalto esta taberna. Y aquí le perdemos la pista.
- ¿Algún testigo?
- Varios, pero las mismas descripciones vagas e increíbles de siempre. Mirada terrible, voz aterrorizante, aspecto terrorífico,...Todos los que hemos interrogado concuerdan en que no es un ser humano, sino algún tipo de bestia salvaje, o un monstruo, con aspecto espantoso y feroz.
- Y una enorme facilidad para escabullirse, Despistrade.
- Cierto, Jones, cierto. En cuanto se da la alarma y nos ponemos en marcha, parece que se lo hubiera tragado la tierra.
- O el aire.
- ¿Qué quiere decir, Jones?
- Nada, inspector, nada. Cosas mías. Le quedo muy reconocido por la información, buenos días.

La singular pareja se alejó del lugar de los hechos, dejando al inspector con sus pesquisas. Ante el semblante caviloso de Jones, Putobocatson preguntó:

- ¿En qué piensa, Jones?
- En nuestro nocturno amigo, Putobocatson.
- ¿Cree que hay algo de cierto en eso de que es una bestia, un ser inhumano?
- Aunque parezca increíble, los indicios apuntan a ello, Putobocatson. Recuerde cuando atacó y desvalijó las destilerías. Aquellas marcas en la puerta...ninguna mano humana ni ningún instrumento deja esa marca. Era una marca de garra.
- ¿Garras, eh?
- Elemental, Putobocatson. ¿Y recuerda cuando descalabró al gobernador Cramps?
- ¿El hombre de los mil trajes? Sí, claro.
- Le atizó en la cabeza con algo duro, contundente y afilado. De nuevo, la marca no cuadra con ningún tipo de cuchillo o de instrumento que yo conozca. Creo que ese ser le mordió, o algo parecido.
- A ver si va a ser un unicornio, Jones, je, je.
- Dejesé de burradas, Putobocatson. No, nada de unicornios, mis conjeturas van por otro lado. Nuestro nocturno personaje debe tener una boca muy particular...
- Jones, a todo esto, ¿por qué seguimos dando vueltas por estos callejones?
- Porque seguimos pistas, Putobocatson. ¿O es que no ha visto en el suelo aquella botella que acabamos de pasar?
- ¿Una botella en el suelo? ¿Y qué? Estas calles están llenas de basura.
- Esa botella es de güisqui de garrafa “Livercracker”. Sólo en un tascucio como el asaltado “Cogorhouse” sirven ese güisqui infecto. Estoy seguro que nuestro amigo afanó esa botella, se la bebió y luego la tiró. Así que pasó por aquí.
- ¡Vaya!

De repente, Jones se paró en seco. Dio un par de chupadas a la pipa, y se agachó.

- Fíjese, Putobocatson, mire esto.
- ¿Qué es? ¿Una huella?
- Nuestro monstruo debió de pisar ese charco, y ha ido dejando algunas huellas.
- ¿Qué clase de huella es esa?
- Elemental, Putobocatson. La de una garra.

Jones siguió caminando, hasta que la calle llegó a un punto en el que no había salida. Desembocaba directamente al borde del río.

- Parece que aquí acabó su viaje, Putobocatson. Ya no hay por donde seguir. A menos que...
- Jones, creo que deberíamos irnos ya. Está anocheciendo muy deprisa.
- Ya lo veo, Putobocatson. No se preocupe, sólo será un momento más. Dejeme ver...

Y entonces, ocurrió. A la vista de la luna, Troglo Jones empezó a temblar de pies a cabeza. Sus pies se transformaron en garras, su cara se estiró, convirtiéndose en un afilado pico, su cuerpo se cubrió de plumas y, con un esfuerzo supremo, sus brazos se transformaron en alas. La espeluznante transformación había terminado. La bestia estaba suelta de nuevo.

- ¡Putobocatson, me he convertido en un loro enorme!
- Elemental, Troglo. Te pasa todas las noches. ¡Eres un hombre-loro!
- ¿Qué me dices?
- La maldición del hombre loro empieza cuando un loro te arrea un picotazo en un martes y trece. A partir de entonces, cada noche te conviertes en loro y la armas, liándola pardísima en todos los garitos y atacando a prohombres y promujeres.
- ¿Y tú lo sabías?
- ¡Pues claro, si voy contigo cada noche, je, je!
- ¿Y la maldición incluye que cuando vuelvo a convertirme en humano por las mañanas pierda la memoria de mis andanzas?
- ¡Qué maldición ni niño muerto! Lo que pasa que te agarras unas tajás tan descomunales que luego no te acuerdas de nada.
- ¡Vaya! Sorprendente desarrollo de acontecimientos. Pero en fin, si estoy maldito y soy un hombre-loro habrá que tomárselo con flema británica y aprovecharlo, Putobocatson, así que vamos a liarla, je, je. Hoy me beberé hasta los floreros y luego pienso arrearle un picotazo de primera división a la presidenta Hope Aguirre.
- Je, je, me pido la coronilla.

domingo, 10 de julio de 2011

Facundo Cabral


Me entero de la extraña muerte de Facundo Cabral, o de su asesinato, debería decir, en Guatemala. He leído varias cosas contradictorias, aunque me inclino a pensar que, como ha dicho algún medio (de los que me fío, que son pocos) la víctima señalada no fuera él, sino quien le acompañaba. Bueno, imagino que las cosas se irán aclarando. O no.

Uf, a mí, Facundo Cabral me lleva a otro tiempo, a ese tiempo de cantautores sudamericanos, de un Zitarrosa, un Viglietti, Guarany, Yupanqui, Cortez a ratos. Qué tiempos aquellos, como diría aquel. Tiempos de cambio, de revoluciones. ¿Volverán? Quizá. Mientras esperamos, ahí va un recuerdo a Facundo. Supongo que su canción más conocida es aquella de “No soy de aquí, ni soy de allá”, pero creo que le define mejor este “Soy lo que soy”, con ese recitado al principio, antes de empezar a cantar, tan propio suyo. Pues así era Facundo, hombre de infancia durísima y que tuvo que vivir exiliado, como no. Que descanse.



Por cierto, el amigo Perrerac tiene más cosas sobre Facundo.

sábado, 2 de julio de 2011

Portadas que me gustan


Muy buenas. Ahora que no anda el loro cerca y Teddy Bautista está incapacitado para pedirme pasta, aprovecho para subir una portada de las mías. Esta es de “Cookin’”, del 56, el primero de aquellos cuatro albumes donde el quinteto de Miles de la época recogió todo su saber hacer. El diseño de portada es del amigo Reid Miles, veréis su firma, muy pequeñita, al lado de la del ilustrador Phil Hays, toda una leyenda a su vez.

Ese quinteto en plena forma ya sabemos de quién se componía: Miles a la trompeta, John Coltrane al saxo, Red Garland al piano, Paul Chambers al bajo y Philly Joe Jones a la batería. Dieron mucha guerra y de la buena. Aquí va “Tune-Up / When Lights Are Low”. A ver si nos refresca un poco. Y el enlace, que no se me olvide.

jueves, 23 de junio de 2011

Pestilencia

- ¡Troglo! – me dijo mi loro, el avieso Puto Bocazas - ¿A ti no te huele mal en esta casa?
- Sí que huele raro, sí. ¿Será el desagüe? A ver...¿Eh? ¡Con razón huele mal, Puto Bocazas! ¿No ves que te has dejado encendida la tele? ¡Y en el telenoticias, nada menos!
- ¡Yo no he sido!
- ¡Ya! ¿Y todos esos periódicos del revistero? Llevas semanas sin sacar la basura mediática, y así apesta. ¡Joder, si yo creo que se mueven!
- ¡Cuidado, que ahí va un editorial de Cesar Vidal, písalo, corre!
- ¿Eh? ¡Toma, bicho! ¡Uf, qué pestazo!
- ¡Ven, Troglo, que en la tele te están llamando perroflauta!
- ¿Ah, sí? Pues este perroflauta también financia esa mierda de cadena. Me temo que hay que llamar al exterminador, Puto Bocazas. Al Ángel Extermnador. Así que traeme las gafas de sol, el chaleco del coronel tapioca, el armamento pesado y 10 cubatas, y pon algo de música relajante.
- A mí me inspira mucho aquella de “Kalashnikov”, je, je.
- Je, je, es que hay música que te emociona.


P:D: El tema es del gran Goran Bregovic, y lo interpretan Antonio Serrano a las armónicas y Federico Lechner al piano. Y sí, se titula “Kalashnikov”. Por si acaso, el enlace.

sábado, 4 de junio de 2011

Portadas que le gustan al loro


- ¡Puto Bocazas! – dije, llamando a mi malvado loro, Puto Bocazas - ¿Has sido tú el culpable de subir este disparate de portada?
- Troglo, siempre me sorprende tu agudeza mental. ¿Cómo lo has podido averiguar? ¿Te ha dado la pista lo de “Portadas que le gustan al loro”?
- ¡Menos guasa, listo! ¿No sabes que en este blog sólo se suben portadas de arte y ensayo? ¿Cómo se te ocurre subir ésta?
- Para evitar la catástrofe, Troglo. Eres tan vago que llevas un siglo sin publicar nada, por lo que las audiencias caen en picado, así que era urgentísimo poner un post, el que fuera, para volver a primera línea. ¿Así me lo agradeces?
- ¿No sabes que estoy muy ocupado haciendo la revolución? Mira, pedimos que se cambie la ley electoral.
- ¿Cambiar la ley electoral es hacer la revolución? ¡Ni me acerques ese papel, so reformista!
- ¡Je, je, je, ya sabía yo que te ibas a cabrear! Pero no me cambies de tema, Puto Bocazas. ¿Cómo se te ha ocurrido subir esa alucinógena portada de Rogerio Duprat y su banda tropicalista? ¡Mira el careto de Rogerio, con ese pedazo de gafas, mirando con codicia a la muchachota de arriba! ¡Qué cosa!
- Porque los loros somos tropicales, Troglo, así que nos gusta lo tropicalista. Y, además, me sirve para rendir homenaje a mi pariente Rogerio.
- ¿Qué pariente ni qué niño muerto?
- Troglo, eres un ignorante. Rogerio Duprat era un loro.
- ¿Qué era un loro? Puto Bocazas, ya te he dicho que no te bebas el limpiacristales cuando se acaba el güisqui, que no te sienta bien.
- ¿No me crees, Troglo? Pues mira esta foto de la contraportada y alucina.



- ¡Por las barbas de Esperanza Aguirre! Subido a una mesa, con esa postura chulesca, pecho henchido, mirada aviesa y alucinada, ...
- Y mira esos brazos en forma de alas.
- Sí, sí. Brazos en forma de alas, paticorto,...¡Increible, pero cierto, era un loro!
- ¿Qué es eso de paticorto? ¡Grrr! Pues claro que era un loro, pero de incógnito.
- ¡Un momento, aquí algo no cuadra! Bien sabido es que los loros no pueden sobrevivir en un ambiente privado de güisqui de garrafa, y no veo garrafa alguna al alcance de las zarpas de Rogerio. ¿Cómo se explica eso?
- No seas cándido, Troglo. ¿No te llama la atención ese extraño extintor sesentero? Servían para llevar güisqui de garrafa a alta presión sin que cantara mucho.
- Ya veo. Por eso lo mira medio de reojillo, deseando insuflárselo en cuanto se vaya el de la foto. Está bien, Puto Bocazas, me has convencido, era un loro, pero este post no deja de ser una burrada. Encima, no te habrás privado de subir una cancioncita, claro.
- Como debe ser, Troglo, he subido la canción más estupefaciente del disco, un mix de “Cançao para inglês ver / Chiquita Bacana” en colaboración con Os Mutantes.
- ¡Tú sí que eres un mutante, Puto Bocazas!
- Adefesio, Os Mutantes eran aquel grupo de los hermanos Dias Baptista donde cantaba la amiga del compadre Armando, Rita Lee. Allá vamos...
- ¿No pensarás darle al play?
- Ya te digo y, si no funciona, al enlace. Y, además, me voy a poner a bailar. Yo con esto, tomo la Bastilla.
- ¡San Revolucio nos asista!

lunes, 16 de mayo de 2011

Portadas que me gustan

Buenas. Ya me tocaba poner alguna un poco peculiar, je, je. Aquí, Reid Miles, autor de foto y diseño, disfraza al bueno de Grant Green de...bueno, no sabría decir de qué. Es una especie de mezcla de gaucho con canotier de ala ancha y pañuelo pamplonica. Aunque el sombrero, yo creo haberlos visto parecidos en Chile, seguro que alguno lo sabéis mejor que yo. Pero la cosa tiene su encanto.

A Green parece que la crítica musical no le tuvo demasiado aprecio, es uno de esos músicos que casi aparecen por casualidad en las enciclopedias: que si no tenía una técnica depuradísima, que si no sé qué. Yo creo que tenía grandes cualidades, y que con el tiempo se le van reconociendo. Grant, el hombre aferrado al blues, al R&B, o incluso al soul, entra aquí en el toque latin-jazz. Veis que lleva unos acompañantes de postín, buenos conocedores del asunto latino, con el toque exótico del chekere de Garvin Masseaux. El disco no está mal, y no creáis que se hizo aprovechando la moda del jazz-bossa o similares, que este disco se grabó incluso antes que el “Jazz Samba” de Stan Getz and company. En fin, ahí va todo un clásico en las zarpas de Grant Green, “Tico Tico”, je, je. Veréis como se la acaba llevando a su terreno

Y el enlace, que no se me olvide.



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domingo, 8 de mayo de 2011

Portadas que me gustan


Una portada con un aire un poco tal que así. Foto de Jane Grauer con ese signo de admiración aprovechando la boca del trombón. Es un poco extraña, pero me gusta. El diseño es de Paul Bacon, por cierto. El disco es del 56 y lo firma el trombonífero Mathew Gee, el único disco que grabó como líder. Uno de esos músicos ocupados al principio de su carrera y que luego van desapareciendo. Tocó en bastantes ocasiones con la orquesta de Ellington, lo podéis oir, por ejemplo, en el “Back to Back”, que también puse por aquí hace un tiempo.

Realmente, en este disco hay dos sesiones, una con quinteto, con Ernie Henry al alto, Joe Knight al piano, Wilbur Ware al bajo y Art Taylor a la batería (sale en la foto de portada, ya le véis), y otra con septeto donde repiten Knight y Taylor y entran Kenny Dorham a la trompeta, Frank Foster al tenor, Cecil Payne con el saxo barítono y John Simmons al bajo. Con esta formación subo “Kingston Lounge”, original del tío Mathew y donde le pegan con bastante swing. Pues eso, un disco un poco olvidado de un músico bastante olvidado.

P.D: Está vez pongo reproductor y enlace, por si acaso.


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