
¡Cómo me gusta esta portada! ¿Por qué seré tan politicón? Aquí tenéis un disco mitológico en la historia del jazz, y un disco muy de su época. Cuando mezclas la música con la política te puede salir un truño o te puede salir una joya. En 1960, con el tema de los derechos civiles y demás en plena efervescencia, Max Roach se lanzó a hacer un disco políticamente comprometido. Lo cierto es que Sonny Rollins ya lo había intentado un poco antes, pero su discográfica no le había dejado. Roach se salió con la suya y, en colaboración con Oscar Brown, sacó adelante esta suite de la libertad. Los que le acompañaron en aquel viaje fueron el trompetista Booker Little, prematuramente fallecido, el trombón Julian Priester (de quien creo recordar que colgué una portada), los saxofonistas Walter Benton (que fue saxofonista de Pérez Prado) y el gran Coleman Hawkins (ex-jefe de Max, y que a su edad y con su carrera ya podía hacer lo que le diera la gana sin temar consecuencias), el poco habitual bajista James Schenk y los percusionistas Michael Olatunji, Ray Mantilla y Tomás DuVall. Y, por supuesto, la cantante Abbey Lincoln, mega-activista que sacrificó parte de su carrera musical por dedicarse a aquello en lo que creía.
Y ahí tenéis la portada. Tres negros, desafiantes, sentados en un bar, mientras un camarero blanco les mira suspicazmente. Puede parecer una chorrada, pero la foto era un puñetazo para la época, por el hecho de que hubiera un blanco sirviendo a negros, y porque se habían producido hacía poco conflictos cuyo desencadenante fue que unas personas negras se habían negado a abandonar un bar para blancos. La protesta y el desafio hechos portada. Lo malo es que no sé nada de ella. Ni de quién es la foto, ni el diseño, ni nada.
En cuanto a la música es, en muchos momentos, una oleada de rabia y mala leche. Y a veces no sé si es jazz, pero me da lo mismo. El tema central del disco es el famoso “Tríptico”, con sólo la batería de Roach y la voz de Abbey. Tiene tres partes, “Prayer”, “Protest”, “Peace”, que distinguiréis fácilmente, y que me siguen poniendo los pelos de punta.
Y ahí tenéis la portada. Tres negros, desafiantes, sentados en un bar, mientras un camarero blanco les mira suspicazmente. Puede parecer una chorrada, pero la foto era un puñetazo para la época, por el hecho de que hubiera un blanco sirviendo a negros, y porque se habían producido hacía poco conflictos cuyo desencadenante fue que unas personas negras se habían negado a abandonar un bar para blancos. La protesta y el desafio hechos portada. Lo malo es que no sé nada de ella. Ni de quién es la foto, ni el diseño, ni nada.
En cuanto a la música es, en muchos momentos, una oleada de rabia y mala leche. Y a veces no sé si es jazz, pero me da lo mismo. El tema central del disco es el famoso “Tríptico”, con sólo la batería de Roach y la voz de Abbey. Tiene tres partes, “Prayer”, “Protest”, “Peace”, que distinguiréis fácilmente, y que me siguen poniendo los pelos de punta.






