lunes, 5 de marzo de 2012

La malvada lluvia, o las hojas por el rábano


Estimados amigos, buenas noches. Soy el loro Puto Bocazas, y les doy la bienvenida una vez más a esta modesta columna que trata de analizar las burradas humanas desde una perspectiva loruna. El tema que me ocupa esta semana es la serie de mensajes repetitivos (hasta la naúsea, añadiría) y que vienen a decir algo así como:

“La falta de lluvia dispara los niveles de contaminación”.

El mensaje parece inocente a simple vista pero, a vista de loro, la cosa es abracadabrante. Porque parece que viene a decir que la culpable de que haya contaminación es la lluvia, que la muy asquerosa no ha hecho los deberes. Yo creo que un mensaje más coherente y constructivo sería algo así como:

“¡Dejen el coche en el garaje, hostias, que nos vamos a asfixiar!”

Por supuesto, esto es un imposible, porque supondría que entonces tenemos responsabilidad, y eso no mola. Por tanto, podemos seguir yendo solitos en un coche de cinco plazas, que se va más ancho, y poniendo las calefacciones a toda cera aunque haya veinte grados en la calle (a los loros nos encanta porque nos recuerda nuestras tropicales patrias). Así se aumenta el producto interior bruto.

Amigos, me despido por esta noche, porque llevo ya mucho rato sobrio. Relájense, fúmense un puro y enciendan la tele si quieren seguir recibiendo maravillosos y descerebrados mensajes.

sábado, 11 de febrero de 2012

Cuentos de los mandarines: la justicia inversa

Caminaba por los jardines de su mandarinato el mandarín Ku Ñao, solazando su espíritu con el canto de las oropéndolas, cuando apareció entre los arbustos su leal discípulo, el siempre reverente Par Di Yo:

- Saludos, Maestro, y que los dioses derramen sus bendiciones sobre vuestra mandarinez. Suerte que os encuentro, pues ya suponía que estabais vague…, digo, reflexionando profundamente sobre graves cuestiones. Me temo, Maestro, que tenemos un problema laboral.
- Par Di Yo, un día la impertinencia de tu atolondrada lengua te va a costar cara, ¡grrr! ¿Qué problema es ese, oriental Ce-Po-Rro?
- Maestro, parece que tenemos un problema de equidad interna. Algunos de los trabajadores del mandarinato tienen unas condiciones mejores que las de otros que realizan un trabajo similar, y estos últimos se quejan y apelan a vuestra infinita justicia.
- ¡Ah, la equidad y la justicia! ¡Los valores que equilibran la balanza de la vida! Tranquiliza a los Ku-Rri-Tos, Par Di Yo, que se hará justicia.
- ¡Sorprendido me hallo, Maestro! ¿Mejoraréis entonces las condiciones a los menos favorecidos?
- ¡Por supuesto que no, rufián comunista! Lo que haré será empeorar las condiciones de los más favorecidos, y todos contentos. Sobre todo yo, je, je, je.
- Maestro, mil perdones, pero esa justicia no acabo de verla muy clara.
- Par Di Yo, cenutrio de todas las Asias, ¿lo que demandan no es equidad e igualdad? Pues eso es lo que les doy, ya que hay dos formas de conseguir la igualdad: subiendo al de abajo o bajando al de arriba. ¿No es ésta una forma de acabar con las envidias? Ya no tienen que preocuparse de la inequidad, pues ahora el otro está igual de Jo-Di-Do que tú.
- Confieso, Maestro, que no había pensado en vuestro concepto de igualdad por debajo.
- Te falta imaginación maquiavélica, Par Di Yo. Si esto te sorprende, es que no te has leído la última reforma laboral del Emperador.
- ¡Prodigio de sabiduría, Maestro! El Emperador consigue convertir las paradojas en dogmas, lo absurdo en axioma. ¡Abaratar el despido fomenta la contratación! Entiendo pues, Maestro, que abaratar el divorcio debe fomentar el amor.
- Sin duda, Par Di Yo, al igual que abaratar las defunciones fomenta los nacimientos, porque la gente no tiene hijos pensando en lo caro que sale morirse. Así que ve a darles la buena nueva a los trabajadores, dragón escamoso, y recuérdales que ahora les puedo despedir objetivamente.
- ¿Y antes no, Maestro?
- No, Par Di Yo, antes sólo les podía despedir porque sí. Además ahora, como me sale tan barato, contrataré a mucha gente sólo para darme el gustazo de despedirles. ¡Vamos, vamos, circula, boniato de las nubes, que es mi hora de la siesta!
- Oigo y obedezco, Maestro.

Y así fue como Par Di Yo aprendió que las cosas siempre se pueden ver desde dos perspectivas, y que los mandarines siempre las ven desde la que les conviene. Y así recogieron los escribas esta sabiduría para que perdurara a través de los siglos:

No veo de justicia, amigo,
que tú estés bien y yo mal.
Más para arreglar mal tal
no me hacen indefinido,
te hacen a ti temporal.

miércoles, 25 de enero de 2012

Esto es Joligú (o Las Vegas)


- Puto Bocazas – le dije a mi loro, Puto Bocazas - ¿se puede saber dónde vas con mi smoking puesto? ¡Grrrr, vas arrastrando las mangas por el suelo, me lo vas a poner perdido! ¿No sabes que un ex-director tiene una reputación que mantener?
- Calma, Troglo, que es por una buena causa. Me he disfrazado de Frank Sinatra para ver si me contratan en esa sucursal de Las Vegas que dice tu presidenta que van a abrir por aquí.
- Cuidadito con eso de “mi presidenta”, Puto Bocazas. ¿Y también va a dirigir ese chiringuito la mafia de Chicago? ¡Qué glamour!
- Reconocerás que no es lo mismo el Bigotes que la mafia de Chicago, Troglo. Es un salto cualitativo.
- Y creo que el capitoste que lo quiere construir pretende que le regalen el suelo. A mí tampoco me vendrían mal unas hectáreas, para tumbarme un rato.
- Hombre, Troglo, es que va a crear 200.000 empleos, y ya se sabe. Eso lo justifica todo.
- Pero ese suelo es de todos.
- Que se chinchen, haber creado 200.000 empleos.
- Ya veo. ¿Lo de cambiar el modelo productivo basado en el ladrillo y en la especulación por otro más coherente era esto?
- Claro, dónde va a parar. Este modelo es mucho más sólido, ya que se basa en el juego, el alcohol y los burdeles, los tres pilares de una economía saneada.
- También creo que pide un 95% de reducción en el impuesto de transmisiones, que le autoricen licencias sin concurso y que le acorten los trámites que le molesten.
- 200.000 empleos es lo que tiene, Troglo. ¿A quién hay que matar?
- ¿Y por qué los demás tenemos que comprar el suelo y pagar los impuestos?
- Porque soís unos pringaos que no creáis 200.000 empleos.
- Eso de “empleos” es relativo, Puto Bocazas. El pájaro quiere exenciones a la Seguridad Social y hasta que le modifiquen la Ley de Extranjería, para poder traer curritos más baratos de otros países. Un chollo, vamos.
- Más vale ser esclavo que parado, Troglo. 200.000 son 200.000.
- También he leído que no piensa pagar el IBI, ni la tasa fiscal de juego, ni que los jugadores tributen por las ganancias que pillen en sus casinos. Está bien eso, porque así uno puede blanquear pasta sin problemas.
- Ya sabes, por 200.000 empleos, si blanquea un poco de pasta, pelillos a la mar, hombre. Yo creo que lo mejor es que pongan una frontera y hagan un estado paralelo, Espelandia, por ejemplo, y que el menda ponga sus propias reglas, como en el Far West. Así se agilizan mucho los trámites. Pero todo en aras del interés general y de acabar con el paro, ¿eh? Y si hay que modificar la Constitución para que pueda dar latigazos al personal, criar gorilas radiactivos o que use el museo del Prado de caballerizas, se modifica, qué coño.
- Tienes razón, Puto Bocazas, si se crea empleo eso es lo más importante. A mí siempre me pareció un error dejar de fabricar bombas de racimo, ¡con la de empleo que creaba eso! Fíjate, no sólo los que fabrican las bombas, también los hospitales, los fabricantes de prótesis, los enterradores, etc, etc. Es verdad que son un poco bestias, pero el empleo lo justifica.
- Pues claro, Troglo. No sólo no deberían prohibirse, las bombas de racimo deberían llevar desgravación en el IRPF. Y lo que habría que poner en marcha sería ponernos a fabricar bombas atómicas. ¡Eso sí que es crear empleo altamente cualificado! Además, con la cantidad de peña que matan cuando tiras una, fíjate la de empleo que se crea. Y de paso, reduces parados, que seguro que unos cuantos de los que te cargas lo son.
- Hay que apoyar estas iniciativas, porque gracias a estos preclaros gobernantes viviremos en el país de las maravillas, Puto Bocazas.
- Ya te digo. Y al que no le guste, que se pire a Cuba.

jueves, 5 de enero de 2012

Cuentos de los mandarines: la solidaridad de los ricos

Comenzaba el año de la cabra montesa, y el esclarecido mandarín Ku-Ñao, honra de su estirpe, meditaba sabiamente con la ayuda de una botella de O-Ru-Jo. Pero sus meditaciones quedaron interrumpidas cuando hizo acto de presencia en su soberbio despacho su discípulo, el poco sagaz Par-Di-Yo.

- Saludos, Maestro. Os deseo las mejores albricias para este nuevo año. Y, si se lo permitís a este ignorante patán, quería someter a vuestra consideración un hecho que me tiene sorprendido.
- Par-Di-Yo, choto de la estepa, ya te he dicho que cavilas demasiado. Pensar no es bueno para tu calenturienta cabeza. Un día se te puede ocurrir alguna idea. ¿Qué hecho es ese?
- Maestro, en estos tiempos de maligna crisis, resulta que hay algunos ricos que han asegurado que desean pagar más impuestos, para contribuir a la recuperación de todos. Confieso que esto me deja confuso.
- ¡Je, je, je! No es extraña tu confusión, Par-Di-Yo, grulla anestesiada. Desconfía siempre de la solidaridad de un rico. Porque, si fuera solidario, no sería rico, ¿no crees?
- Maestro, veo que el O-Ru-Jo presta una mayor agilidad a vuestra de por sí elocuente lengua. Ardo en deseos de saber.
- Escucha pues, lechuga de las cumbres, que como estoy algo Trom-Pa te contaré el secreto de la solidaridad de los ricos. Verás, el asunto tiene varias explicaciones. La primera es que en todas partes hay personas bienintencionadas, incluso entre los ricos y los obispos. Son los que no se merecen ser ricos. Pero son pocos, un porcentaje no significativo.
- ¿Cuál es la segunda explicación, Maestro?
- La segunda explicación, averroncho oriental, y la buena, es el Mar-Ke-Ting. Como la cosa está cruda y la gente lo pasa muy mal, los que somos ricos tenemos que hacernos un lavado de nuestra amarillenta Je-Ta. Así que lanzamos esa propuesta de pagar más para quedar bien.
- Pero tendrán que pagar más, Maestro, y los ricos como vuestra mandarinez son tremendamente taca…estooo, prudentes en sus inversiones.
- ¡Cuidado, Par-Di-Yo, víbora de las nieves! ¡Grrr! Atiende, caracol del opio. Que nos suban los impuestos a los ricos no significa que vayamos a pagar más.
- ¡Gran paradoja, Maestro!
- Nada de paradoja, hongo con patas. No vamos a pagar más porque conocemos mil formas de evadirlos. Si ya no los pagamos ahora, ¿por qué los vamos a pagar cuando los suban?
- ¡Ka-Ram-Ba, Maestro!
- Además, Par-Di-Yo, esto tiene un toque maquiavélico francamente oriental. Si suben los impuestos a los ricos y la subida tiene en la realidad un bajo efecto recaudatorio, ya que pasaremos de pagarlos, eso justificará la teoría de que, en realidad, subir los impuestos a los ricos es el chocolate del loro, que no soluciona nada y que retrae la inversión, y que a los que hay que meter mano es a los Prin-Ga-Os de siempre. ¿Pi-Yas, Par-Di-Yo?
- ¡Pi-Yo, Maestro, Pi-Yo! Sublime estratagema.
- Y además, flor del bambú, esto serviría para tener controladas a las masas plebeyas, que últimamente están demasiado soliviantadas, ¡Di-Ta sea su chinesca estampa! Aunque tuviéramos que pagar un poquillo más, puede ser necesario abrir la espita para que la O-Lla suelte presión. Al fin y al cabo, Par-Di-Yo, mejor es pagar más sobre unos beneficios bestiales que dejar de tener beneficios porque la Pe-Ña se harte de verdad. Si, total, ya lo recuperaremos más adelante. ¿Te ha quedado claro, molusco de río?
- Cristalino, Maestro, habéis iluminado mi tenebrosa mente con vuestra sabiduría.
- Puedes retirarte entonces, Par-Di-Yo, mendrugo asiático. Y, por cierto, ¿qué les vas a pedir a los Re-Yes?
- ¿Yo? Que abdiquen, Maestro.
- ¡Grrr! ¡Simio irreverente! ¡Desaparece de mi imperial visión, que voy a hacer rollitos de primavera contigo!

Y Par-Di-Yo salió velozmente, esquivando los jarrones Ming que le arrojaba con violencia el ínclito y sabio mandarín. Y así aprendió una nueva maldad, que fue recogida cabalmente en los libros de los escribas de esta guisa:

No te fíes del solidario
que tiene lleno el armario
y repleto el calcetín,
que es seguro, dromedario,
que estás ante un mandarín
o estás ante Urdangarín.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Post Navideño


- ¡TROGLOOOO! – berreó de forma atronadora mi malvado loro, Puto Bocazas.
- ¿Qué tripa se te ha roto ahora, Puto Bocazas? ¡Y deja ya de comer polvorones, que eso es malísimo!
- Estos no, tarugo, porque son de mi invención. Van rellenos de concentrado de güisqui de garrafa, una botella por polvorón. Alegría navideña a saco, je, je. Pero, a lo que iba, ¿has subido ya algún post navideño?
- Pues no. Pero subí el de los reyes. Luego lo repito el día de reyes, y listo.
- Troglo, eres más vago que la hostia, lo cual te convierte en un hombre sabio. Pero estamos en una época de tópicos, y hay que vivir en el tópico. Y el post navideño ya se ha convertido en tópico.
- ¿Cómo las cenas de empresa?
- Pues sí. Esas cenas a las que nadie quiere ir pero que tienes que ir por huevos y poner cara feliz mientras el retrasado de tu jefe cuenta chistes verdes, se rie con rebuznos de jumento y se cree un benefactor por invitarte a unos langostinos que deben llevar congelados desde el paleolítico.
- ¿Cómo la lotería?
- Como esa estafa organizada y descerebrante, que juega con las ilusiones de la gente y asocia pasta con felicidad, sí.
- ¿Cómo el turrón?
- Como el turrón, los mazapanes, las uvas, el anuncio de Coca-Cola, las siete mil versiones televisivas de “Canción de Navidad”, los villancicos, el belén y el espumillón.
- ¿Cómo la nieve?
- Exacto. Aunque no recuerdo haber visto nevar en Navidad, y dudo mucho que nevara en Belén, que debe hacer 20 grados, y más con el cambio climático. Pero sí, como la nieve.
- ¿Cómo Papa Noel y los regalos?
- También, también. Además, eso reactiva mucho la economía. Ya sabes, Troglo, consume hasta morir mierdas que no te hacen falta.
- ¿Cómo reunirse con la familia?
- ¡Ah, la calidez del hogar! Exacto, Troglo. Estar con la familia es la mayor felicidad. Sin embargo, supongo que si a cualquiera le preguntaran a quién quiere llevarse a una isla desierta pues diría a Scarlett Johansson, o a Angelina Jolie, o a Brad Pitt, o yo que sé. No creo que dijera “a mi hermana, mi cuñao y el abuelo Flatulio”. Pero es un tópico, y a los tópicos hay que respetarlos, que mueven el mundo y hacen ganar pasta a los de siempre.
- ¿Pues sabes qué, Puto Bocazas? Que visto el plan, paso de tópicos y no voy a subir ningún post navideño.
- Pues también es verdad. ¿Subimos uno de Semana Santa?
- Ya veremos, pero, de momento, dame polvorones.

Que ustedes lo pasen bien.

martes, 20 de diciembre de 2011

Un cuento de reyes

Érase una vez un día que se reunieron todos los reyes y reinas que en el mundo han sido. Estaban los Reyes Magos y los Reyes Godos, el Rey Lear y el Rey Midas, la Reina de Saba, la Reina Mora, la Reina de los Mares y Juanita Reina. En fin, toditos. Y fue que celebraron un banquete, como suelen hacer los reyes, y al final estaban bastante borrachos, lo cual también suele ser habitual. Y entonces, el Rey de Bastos dio un par de porrazos en la mesa, para llamar la atención de todos los presentes:

- ¡Majestades, por favor! ¡Un poco de atención! Estamos aquí para tratar un asunto urgente, y que puede ser muy perjudicial para nuestros intereses. Todos sabéis que me refiero a los tejemanejes del malvado infante consorte Unmalandrín, que han dejado la reputación de la familia real a la altura del betún.
- ¡Es que la familia no da más que disgustos! – dijo el Rey León, mientras bebía de la Copa del Rey y le tiraba los tejos a la Abeja Reina.
- Tengo yo una sota que me tiene frita – dijo la Reina de Tréboles – El otro día…
- ¡Grrr! ¡Ya basta! – dijo, muy enfadado, el Rey Que Rabió – Se ha hecho demasiada publicidad sobre nuestras reales personas, y eso no conviene en absoluto. ¡Hay que buscar una solución urgentemente!
- Cierto – intervino el Anciano Rey de los Vinos – Con tanto estar en candelero, la gente podría darse cuenta de que somos unos inútiles que llevamos siglos viviendo del cuento.
- Sobre todo, que no me toquen la pasta – dijo el rey de oros.
- Sí, que los plebeyos son muy brutos cuando se cabrean – terció el rey Arturo - ¿A alguien se le ocurre alguna idea?

Los reyes pensaban pero, como no estaban acostumbrados, pues no se les ocurría nada. Hasta que levantó la mano el Rey Salomón:

-Yo tengo una propuesta. Hagámonos transparentes.
- ¿Transparentes? – se sorprendió la Reina del Baile.
- Exacto. El populacho ama la transparencia. Creen, y con razón, que escondemos cosas y que tenemos negociejos ocultos. Así que hagámonos transparentes ante ellos, y así ganaremos su confianza.
- ¿Y eso cómo se hace? – preguntó el Rey del Sofá-Cama.
- Bueno – dijo el Rey Salomón – creo que hay que concentrarse y apretar fuerte, así. ¡Umrrgg! ¡Umrrgg! ¿Qué? ¿Se me ve más transparente?
- ¡Sí, sí! ¡Se te ve como más difuso! ¡Es una gran idea! ¡Vamos a hacernos todos transparentes!

Y allá que se pusieron todas las reinas y reyes a apretar, ¡umrrgg!, ¡umrrgg!, y se iban haciendo cada vez más transparentes. Pero resulta que siguieron y siguieron apretando, porque querían ser más y más transparentes. Y se hicieron tan transparentes, tan transparentes, que se difuminaron, se hicieron invisibles y desaparecieron de la faz de la tierra.

Y así fue como se extinguieron todos los reyes y reinas. Y por eso los demás fuimos felices y comimos perdices.

Amén.

martes, 6 de diciembre de 2011

Arriba y abajo


Gobierno de Chorrivía.
Secretaría General de Trapicheos Numéricos, Vaciladas Plausibles y Demagogía Social.

PARA GENERAL CONOCIMIENTO

El presente documento se publica con la intención de salir al paso de infundadas malinterpretaciones con respecto a los resultados de desarrollo económico obtenidos en los últimos años.

De desatinadas se han de tildar, especialmente, las interpretaciones que se han hecho con respecto al último informe publicado por la OCDE. Cierto que este informe concluye que ha habido un aumento de la desigualdad, esto es, que los ricos son cada vez más ricos y los pobres, cada vez más pobres. Según algunas fuentes, este resultado pone de manifiesto el gran fracaso de las medidas tomadas por los distintos gobiernos y la profunda injusticia social de las mismas. Nada más lejos de la realidad, sin embargo.

Podemos comparar esta interpretación con la de aquel niño que, yendo en un tren, piensa que los árboles y las casas se desplazan hacia atrás, cuando sucede exactamente lo contrario, es él el que se desplaza hacia delante.

Porque, aplicando los más simples mecanismos de inversión lógica propios de las ciencias econoflaúticas, planteemos el problema en sus justos términos. Por supuesto que una de las labores fundamentales de los gobiernos es la redistribución de la riqueza. Pero, al contrario de lo que piensa el desinformado votante, no se trata de una redistribución hacia abajo, sino hacia arriba.

La lógica de tal estrategia cae por su propio peso. Sabido es que los creadores de riqueza y empleo son los estratos ricos de la sociedad, que son los que tienen dinero para invertir. Por tanto, cuanto más capital acumulen estas rentas altas, más invertirán y más dinero habrá para todos. Desde esta perspectiva, y a la vista de los datos, debemos decir con orgullo que las acciones llevadas a cabo por los sucesivos gobiernos han sido un completo éxito.

De hecho, se debería profundizar en esta línea, hasta conseguir llegar al punto en que absolutamente toda la riqueza haya sido redistribuida hacia una sola persona. Así, este inversor tendrá tal capacidad de generar empleo y riqueza que, indudablemente, viviremos un periodo de bonanza desconocido hasta la fecha. O dicho en términos técnicos, la rehostia.

Y si no cuela, pues me puedo inventar otra cosa.

Chorrivía, a 6 de diciembre.
Falacio Patrañas, Secretario General del Asunto.