domingo, 29 de junio de 2008

El Consejo de los Loros

Ojo, que esta es información clasificada, muy secreta y peligrosa.

El próximo fin de semana se celebrará en una suite privada del Hotel Ritz el Consejo de los Loros. Es una reunión ultrasecreta que se celebra anualmente, en la que los loros más poderosos del mundo deciden los destinos de la humanidad. Sí, sí, pasan de gobiernos y de todo, son los que cortan el bacalao. ¿Quién creíais que hace subir la gasolina? ¿O que perpetra las programaciones de televisión? Son los loros, que son el poder oculto que, desde la sombra, deciden nuestro futuro. Si os fijáis en lo absurdo que es el mundo, no tiene nada de extraño.

Este año estarán loros tan influyentes como Abu Ben Bokassa, Big Mouth Joe, Bocazinho Carioca o Bocon Kan. Por supuesto, también estará mi querido loro, Puto Bocazas. Creo que en el orden del día tienen el celebrar una Eurocopa cada quince días, para tener a la peña distraída mientras les roban la pasta. Los loros toman decisiones más disparatadas cada año, ya que les encanta vacilar al personal humano.

Si queréis pasaros por allí a espiar, allá vosotros. Quizá os enteréis de algo interesante. Estas reuniones suelen acabar entre grandes risotadas y canciones etílicas. Pero, como os pillen, nunca se volverá a saber de vosotros.

Otro día os contaré el terrible secreto del Botafumeiro Jilgachún.

sábado, 28 de junio de 2008

Poquito a poco

Buenas, sólo quería saludar. Dejarme que respire un poco antes de publicar historias, que entre el mes loco de curro y que tengo al loro de vacaciones, no doy abasto. Pero en fin, no ha ido mal la cosa, si me descuido facturo hasta lo de Navidades. Ahora, a tocarme las narices, que es lo que se me da bien de verdad.

Por cierto, ahora que estáis todos acoplados viendo la tele con la excusa del calor, he visto una iniciativa de Mogulus, donde te puedes hacer tu propio canal de televisión y emitir por la cara y por Internet. Así que si seguís alienados por los mismos medios de comunicación disparatados de siempre, es por vuestra culpa. Financiarme, y tendremos un canal del Director de Operaciones, donde saldrá el Puto Bocazas en lugar del plasta del Argiñano. Animarse.

Otra cosa. A mí me recomendaron, y recomiendo a mi vez el blog del amigo Cyrano D'Perrerac. A los que les guste la canción latinoamericana, especialmente la canción protesta y así, no veáis el tinglao que tiene montado el tío. A los que os gusta el jazz, fijaros qué cosas, encontré aquí algo que tenía interés en oír hace tiempo, que era el "jazz guachaca" de Roberto Parra. Esto es una especie de fusión indefinible, como si cruzas la guitarra de Django Reindhart con la de Atahualpa Yupanqui, le das de beber fox trot, y la crias en los garitos más canallas de Buenos Aires. En Perrerac, que lo tiene muy ordenadito por categorías, si buscáis a Roberto Parra encontraréis ese peculiarísimo e histórico disco llamado "Los tiempos de la negra Ester". A ver si a alguno le gusta.

Bueno, pues vamos a ver si recuperamos la regularidad blogera. A seguir bien.

miércoles, 4 de junio de 2008

Cuentos de los mandarines: los valores de la juventud

El mandarín Ku-Ñao observaba las tranquilas evoluciones de sus hermosos faisanes en su principesco jardín, mientras mentalmente se le hacía la boca agua pensando en papearse un par de docenas. En ese momento, rompiendo el sueño gastronómico del mandarín, apareció su discípulo, Par Di Yo:

- Maestro, perdonad si os importuno...
- Tú siempre me importunas, Par Di Yo, gorgojo del bambú. ¿Qué tripa se te ha roto esta vez?
- Maestro, eh...esto...el candidato que se iba a incorporar el lunes....
- ¿Sí? – preguntó suavemente Ku Ñao mientras se le empezaba a hinchar la vena de la frente.
- Pues...que ha dicho que no se incorpora, Maestro.

Par Di Yo se cubrió la cabeza con las manos, temiendo un ataque de ira furibunda de Ku-Ñao. Pero el mandarín le sorprendió demostrando una calma verdaderamente oriental.

- ¡Ay, Par Di Yo, hijo mío! ¿A dónde va este mundo? ¡Los valores transmitidos por los mandarines durante generaciones se derrumban! ¿Dónde vamos a llegar?
- Maestro, ¿os encontráis bien? ¿Qué os pasa? ¿Dónde está vuestra legendaria ira?
- Lo que pasa es que hoy me encuentro filosófico y meditativo, Par Di Yo, oveja del desierto. Aparte de que estoy un poco de bajón porque se me fue la mano con los Ku-Ba-Tá de después de comer. A ver si llega la hora de merendar y los bajo un poco con unos Ka-Li Mo-Xo. ¿Tú has visto, Par Di Yo, la falta de compromiso de la juventud actual?
- Maestro, me temo que, como casi siempre, no capto la esencia de vuestras palabras.
- Olvidaba que tu intelecto es comparable al de una grulla adicta al opio, Par Di Yo. Quiero decir que percibo cada vez menos interés por parte de los candidatos por el puesto de trabajo al que optan.
- ¿A qué os referís, Maestro?
- Pues, por ejemplo, a que en la primera entrevista ponen encima de la mesa sus exigencias de sueldos, horarios y demás mamarrachadas comunistas. ¡Esto en mis tiempos no pasaba!
- Maestro, ¿y por qué se trabajaba en los tiempos de vuestra mandarinez? ¿Por gusto?
- ¡Menos cachondeo, Par Di Yo, cabra subversiva! Lo que quiero decir es que lo primero es acceder a un trabajo, desarrollarte en él, y luego ya veremos.
- ¿Quiere esto decir, Maestro, que deben trabajar por las condiciones que les ofrezcamos, sean estas las que sean? ¿Y qué, si no es así, es que no se preocupan de su desarrollo?
- ¡Exacto, Par Di Yo! ¿Ves como cuando lo intentas no eres tan lerdo, hijo mío?
- Pero si yo lo decía con ironía, Maes...
- ¡Ay! Los que nos dedicamos a este sacrificado arte de la selección de personal estamos en horas bajas, Par Di Yo. Antes decíamos nosotros al candidato, “ya te llamaré”. Ahora es él el que nos dice, “ya les llamaré”. ¡Ca-Gón los peces de colores!

Aprovechando que veía a Ku-Ñao con la mente más enturbiada por el alcohol de lo normal, el taimado Par Di Yo se decidió a vacilarle un poco más. Como decía Confucio, la ocasión la pintan calva.

- ¡Ah, Maestro, cuanta razón tenéis! ¡El sacrificado arte de la selección, cuando podíamos tratar a los candidatos como a pordioseros que vinieran a pedir limosna, en vez de cómo a profesionales! ¡Tenerles una hora esperando en el vestíbulo, y luego decirles que no les podíamos recibir! ¡Cuando podíamos decir “ya te llamaré”, y no llamar a nadie nunca! ¡Qué tiempos aquellos, Maestro!
- ¡Calla, Par Di Yo, que se me saltan las lágrimas! Ya sabes lo sensible que soy.
- ¡Qué verdad, Maestro, el equilibrio del universo se ha trastocado! Ciertamente, es bueno que yo diga “ya te llamaré”, pero cuando me lo dicen a mí, ya no tiene gracia. ¡El caos se acerca, Maestro, cuando cualquier pelagatos puede saltarse la ley más suprema de los mandarines: la del Em-Bu-Do!
- ¡Cuanta inspiración hay en tus palabras, Par Di Yo! ¡Yo que había desistido ya de hacer de ti un mandarín de provecho, cordero mongol! – dijo Ku Ñao, mientras gruesos lagrimones corrían por sus amarillentas mejillas – Sí, Par Di Yo, los jóvenes ya no quieren trabajar, porque son unos inmaduros, o porque están sobreprotegidos por sus familias, que les idiotizan.
- ¡Qué gran verdad, Maestro! ¡En los tiempos de vuestra mandarinez sí que era dura la vida, y no ahora!
- ¡Ahí le has dao, Par Di Yo! ¡Qué yo me puse a currar a los 14 años, Ka-chis el dragón de jade!
- ¿No sería más bien a los 24, Maestro?
- ¿Eh? Bueno, eso da igual, Par Di Yo. ¡Pero yo empecé desde abajo, y con mi propio esfuerzo he llegado hasta aquí!
- ¡Sí, Maestro! ¡Que os colocara vuestro tío, el mandarín En-Chu-Fong, es lo de menos!
- ¡Eso, eso, Par Di Yo! ¡Si es que estos jóvenes están idiotizados cual lagarto borracho! ¡Nosotros si que lo tuvimos Chun-go!
- ¡Diga que sí, Maestro! ¿Qué más da que ahora la vivienda cueste el doble, o que los sueldos apenas hayan subido realmente? ¡Estos jóvenes son débiles cual papel de arroz caducado!

En este momento, el mandarín Ku-Ñao, que tenía una trompa espesa cual tinta china, pero que no era subnormal, entorno sus astutos ojillos, estuvo a punto de caerse, y habló así:

- Par Di Yo, ¿no me estarás vacilando, hijo del Celeste Imperio?
- ¡Maestro! ¡Nada más lejos de las intenciones de vuestro humilde discípulo!
- ¡Ca-Gón el loto blanco, Par Di Yo! ¡Vigila tus pasos, ciervo sindicalista, que como me vaciles te voy a poner a hacer zapatillas en una fabrica de Ni-Ke! ¡Traeme ahora mismo recado de escribir, burro salvaje, que me pide el cuerpo hacer un artículo sobre la falta de madurez y valores de la juventud actual! Y ándate con ojito, Par Di Yo, que te vigilo.
- Oigo y obedezco, Maestro.

Y así fue como el mandarín Ku-Ñao demostró que los jóvenes son siempre unos desagradecidos y unos inmaduros. Y esto se recogió en los versos de rigor:

Está bien cuando yo tengo
por el mango la sartén
pero, cuando no la tengo
y me dicen: “que te den”
a pesar de mi abolengo
pues eso no está tan bien.

PD: Yo conozco a un mandarín que escribió un artículo sobre la “juventud” más o menos en estos términos. Lo increíble es que él ¡lo decía en serio! Y es que la realidad supera siempre a la ficción.

domingo, 1 de junio de 2008

¡Dios mío!


- ¡Puto Bocazas, ya estoy en casa! – dije mientras trataba de localizar a mi degenerado loro, Puto Bocazas - ¿Dónde te has metido? ¡Ah, ahí estás! ¿Qué haces, por qué llevas un embudo en la cabeza?
- Esto no es un simple embudo, Troglo. Es mi último invento maléfico, y lo llamo el Embudiós.
- ¿Embudiós?
- Resulta que si conecto este embudo a un amplificador de potencias celestiales, como éste de aquí, puedo convertirme en Dios.
- ¿Cómo en Dios? ¿En qué Dios?
- En Dios-Dios, nada de dioses de segunda división, el pez gordo en persona.
- No sé yo si “en persona” está bien dicho. Será en deidad.
- Lo que sea. El caso es que ahora sí que voy a dominar el cotarro a mi antojo.
- ¿Y no se mosqueará Dios de que un loro trate de quitarle el puesto, Puto Bocazas?
- ¿De quitarle el puesto? ¿Es que hay que hacer una oposición para ser Dios, o qué?
- Hombre, digo yo que algo habrá que hacer, crear el universo o algo, tener un poco de currículum.
- Yo creo que con tener un morro ilimitado, vale. Además, como seré igual de superpoderoso que Él, que se rasque.
- Hablas de Dios como si fuera Spiderman, Puto Bocazas, A mí eso me suena a blasfemia.
- No te preocupes, a partir de ahora voy a ser yo quien decida lo que es blasfemia y lo que no. Y no me distraigas, que estoy ajustando los controles. A ver, nivel de omnipotencias, al máximo,...
- No sé yo si esto será buena idea, Puto Bocazas. A ver si cuando seas Dios te vas a olvidar de los amigos, que ya sabes que la fama y eso cambian a las personas, y a los loros.
- ¡No digas idioteces! Voy a ser Dios, no a presentarme a Gran Hermano. Además, ya te nombraré San Troglo, o algo. A ver, aparta, que lo voy a probar. Como esto me salga, va a ser la hostia.
- Nunca mejor dicho, Puto Bocazas.

Así que ahora enchufa el amplificador, y por el cable que va al embudo fluyen las potencias celestiales. De repente, hay un fogonazo de luz y ¡zas!, Puto Bocazas ha desaparecido.

- ¡Puto Bocazas! ¿Dónde estás?

Y en estas se abre el techo, suena una música celestial, aunque no es jazz, y veo al Puto Bocazas entre nubes y serafines, y todavía con el embudo en la cabeza.

- ¡Je, je, je! ¿Qué te dije, Troglo? ¡Ha funcionado! Ahora soy Dios, y he decidido manifestarme a ti, aunque seas un capullo.
- Vaya, Puto Bocazas. Un detalle por tu parte el venir a verme a mí antes de avisar al Papa ni nada. Lo tuyo sí que ha sido un carrerón. Espero que me busques un enchufillo en el Paraíso. ¿Qué te pasa? Tienes mala cara, estás más verde que de costumbre.
- ¡Uf, es que ahora soy omnipresente, estoy en todas partes a la vez, arriba, abajo, al Este y al Oeste, y me estoy pillando un mareo de la hostia!
- ¡Vaya, no habíamos contado con eso! ¿Y por qué oigo tu voz como en estéreo, y diciendo varias cosas distintas al mismo tiempo?
- ¡No es que la oigas en estéreo, borrico, es que ahora soy Uno y Trino! Tengo tres personalidades distintas que se unen en una sola, y además, hablan todas al mismo tiempo. ¡Me estoy volviendo tarumba!
- Sí, eso de ser una Santísima Trinidad debe ser incómodo. Bueno, por lo menos, ahora tocarás jazz como Dios, je, je, je.
- Pues tampoco, porque toco con perfección absoluta, y puedo imaginarme todas las variaciones posibles antes de tocarlas, así que ¿para qué voy a tocarlas? ¡Qué coñazo!
- Me da que eso de ser Dios es más aburrido de lo que tú creías.
- Además, como estoy en todas partes a la vez, veo todas las burradas que hacen los humanos, y estoy permanentemente de mala hostia. Y encima, toda la peña me da la brasa y me pide disparates.
- Hombre, a ti lo de la Ira de Dios se te tiene que dar bien, porque eres muy iracundo. ¿Por qué no les mandas un par de Diluvios, o cuarto y mitad de plagas de Egipto?
- ¿Qué te crees que estoy intentando? Pero lo más que he conseguido ha sido mandarle unas almorranas a Julio Iglesias. Resulta que, como soy infinitamente bueno, no puedo hacer maldades, ¡grrrrr!
- ¿No eras omnipotente?
- Sí, pero...
- Sí pero nada, Puto Bocazas. ¿Cómo vas a ser omnipotente y a la vez no poder hacer algo?
- ¡Troglo, no empieces con tus paradojas gilipollescas, que la vamos a liar!
- A ver, Puto Bocazas, es que no lo entiendo. Si eres omnipotente podrás hacer tanto infinito bien como infinito mal, ¿o no? ¿Resulta que Dios es limitado? Entonces,...
- ¡Qué te calles, coño, que me estoy empezando a notar raro...!

¡POF! Una especie de explosión, y el Puto Bocazas aparece de nuevo en casa, como un ángel caído con un embudo en la cabeza.

- ¡Grrrrr! ¿Es que siempre la tienes que joder, Troglo? Esa lógica tuya de chiflado ha hecho que el Embudiós se cortocircuitara al no poder asimilar las contradicciones. En fin, por lo menos he sido Dios cinco minutos.
- Me lo tenías que agradecer, Puto Bocazas, porque veo que era un coñazo.
- Pues sí, yo quería soltar Sodomas y Gomorras a tuti plen, y nada. ¡Y todo el mundo contándote sus penas, que si me pasa esto, que si Dios dame fuerzas, que dame no sé qué! ¡Y mogollón de parentela, de santos y demás! ¡Qué coñazo, tío! En fin, ya se me ocurrirá alguna otra cosa para hacerme el amo y señor de todo. Hay que reconocer que esto no ha sido buena idea.
- Hombre, si es que fíjate el stress de ser Director de Operaciones, imagínate siendo Dios. Ahora, que ganarías un pastón.
- ¡Qué va! Como no necesitas nada y eres dueño de todo, pues no te pagan. ¡Un cachondeo!
- Pues vaya. ¿Y cómo es que pudiste mandarle unas almorranas a Julio Iglesias?
- Se conoce que eso era una buena acción, ¡je, je, je! Bueno, agarra el saxo y vamos a tocar algo.
- Ya que estamos con el tema celestial, Puto Bocazas, mejor agarro el clarinete y nos vamos con “When the Saints Go Marchin` in”, ¡je,j e, je!
- ¡Jo, jo, jo! A por ello.

La verdad es que cada día estamos peor de la cabeza. Rezad un poquillo por nosotros.

viernes, 23 de mayo de 2008

Cita a ciegas

- Salud, Puto Bocazas – le dije a mi loro, Puto Bocazas, según entraba por la puerta de casa – Espero que no hayas hecho ningún disparate durante mi ausencia.
- Muy contento te veo, Troglo. ¿A qué se debe la sonrisa en tu mandarínica faz?
- Pues verás, Puto Bocazas, resulta que he estado tomando unas cañas con Esther.
- ¿Con Esther Cidoncha?
- La misma que viste y calza.
- ¡Serás cabrón! ¡Me dijiste que ibas a hacer la declaración de la renta!
- Era la única forma de darte esquinazo, Puto Bocazas.
- ¡Grrr! ¡Grrr! ¿Y cómo ha sido eso?
- Pues resulta que nos apetecía quedar, y hemos quedado. Como somos personas muy cultivadas, hemos quedado en la puerta de una librería.
- ¿Y cómo la has conocido?
- Fácil, Puto Bocazas. Primero, me dijo que iba vestida de negro. Esto no es tan fácil, ya que la calle estaba llena de ninjas, no sé por qué. Pero también me dijo que vendría en camello, y esto fue definitivo. Cuando he visto una mujer de negro montada en camello, me he dicho: es Esther.
- ¿En camello?
- Así es. A ella no le ha sido tan fácil reconocerme, porque como sabes yo tengo más pinta de descargador de muelles que de director de operaciones. Aparte de que no llevaba loro, je, je, je. Así que me ha preguntado: ¿Es usted el legendario Troglo Jones? Y yo he dicho: Oui, cest moi.
- ¿Y por qué venía montada en camello?
- ¡Qué plasta eres! Resulta que es hija de un jeque árabe, y está acostumbrada a ir en camello. Creo que tiene pozos petrolíferos, ya te dije que estaba forrada. Por cierto, Esther está en forma, ¡oh, la lá!, no como tú, Puto Bocazas, que estás rollizo de tantas patatas fritas.
- ¡Déjate de sandeces! ¿Y cómo es la misteriosa Esther?
- Pues la verdad es que es un encanto, Puto Bocazas. Es muy simpática, y tenemos un montón de cosas en común. Justo al revés que tú y yo. Te iba a contar que estuvimos tomando una caña, pero soy un caballero, así que me voy a callar.
- ¡Tú que vas a ser un caballero!
- Está bien, pues estuvimos tomando una caña, y charlando mucho, y mirando unos discos de jazz. La verdad que ha sido una tarde muy bien aprovechada, me he alegrado un montón de conocerla. ¡Vamos a tocar algo para celebrarlo!
- ¡No debería dirigirte la palabra, por no haberme llevado!
- No seas rencoroso, coño. Ya verás como quedamos más veces, y también te daré esquinazo.
- ¿Qué dices?
- Nada, nada. Hala, ponte al piano. Yo me cojo el saxo, y voy a tocar a la manera de Coleman Hawkins, como homenaje a nuestra amiga. ¿Qué te parece “Have you met miss Jones”?
- Muy propio. ¿No le vas a dedicar una de tus poesías?
- Hombre, así de repente...A ver:

El otro día vi a Esther
que iba montada en camello
Y me dijo: apártate,
que por poco te atropello.

¿Qué te parece, Puto Bocazas?
- Anda, mejor será que toquemos. Pero esta te la guardo. Un, dos,...

PD: Oye, estoy encantado de haber conocido a Esther, que es verdad que quedé con ella. En persona es todavía mejor que virtualmente, aunque parezca difícil. Una maravilla de mujer. Si os da envidia, pues os aguantáis.

lunes, 19 de mayo de 2008

¡Qué tiempos aquellos!, o el etilismo nostálgico

-¡Puto Bocazas! – le dije a mi loro, Puto Bocazas – Mira lo que dice el periódico. Parece que han encontrado un dromedario en el cerebro de Aznar.
- ¡Animalito!
- Por lo visto, el dromedario, que atiende por “el Jésus”, se encuentra bien de salud y agradeció mucho a los médicos su liberación.
- Natural. Por cierto, Troglo, ¿has visto cómo todo el mundo pide mi vuelta a las historias? Te advertí que esto sucedería.
- Es cierto, Puto Bocazas. ¿Cómo lo supiste?
- Elemental, querido Troglo. Invéntate un animal que habla, que además diga unas burradas de aquí te espero, y tienes el éxito asegurado. Y tú pasas a la categoría del ventrílocuo. La peña va a ver al muñeco, no al ventrílocuo.
- ¡Hay que joderse lo listo que eres, Puto Bocazas! ¿Pero y si, por ejemplo, te asesinara ahora mismo?
- ¿Tú a mí? ¡Te habrás traído la kriptonita! ¿A que te meto?
- ¿A mí? ¿Tú y qué bandada? No me llaman Troglo por casualidad. ¡Y no me pises el DVD, cojones, que lo tengo que devolver!
- ¿Pero qué DVD es éste? “Abril en Managua”. ¡La madre que te parió, eres un progre nostálgico! ¿Venía de regalo un mechón de la barba del Che, je, je, je?
- Me lo han dejao, gilipollas, y además es más pirata que el copón. Y lo de nostálgico, vale, pero lo de progre no te lo consiento, Puto Bocazas.
- ¿Te he contado alguna vez que yo tuve un primo con los sandinistas? Era el Comandante Coñazo Parlante.
- Nunca he oído cosa semejante.
- Porque eres muy ignorante. Tiene el record Guiness de priva de botellas de ron sin respirar, con 44.
- No sé si creérmelo. 43 puede ser, pero 44…¡Ay, Puto Bocazas, aquel día en Managua parecía que el mundo podía ser otro! ¿Tú crees que el mundo cambiará alguna vez?
- Sin duda. Cambiará a peor, a no ser que tomemos cartas en el asunto de una vez y lo conquistemos, así que a ver si nos ponemos, que ya estoy harto. Estoy perfeccionando un scanner de almas que será la monda.
- ¿Y eso para qué sirve?
- Mi plan es escanear las almas de una serie de chiflados sádicos, como Idi Amin, o Mussolini, o gente así, y luego soltarles a todos a la vez por el mundo. Imagina 900.000 Idi Amines. Armarán la de dios, y cuando acaben, borro el archivo, desaparecen, y ya está. Como lo habrán dejado todo hecho una pena, será fácil tomar el control.
- No sé. ¿Y si los contratan como seguratas en el Metro?
- ¿Tú crees? No se me había ocurrido esa eventualidad.
- No sé, Puto Bocazas. Hay que revisar un poco ese plan, pero de lo que no hay duda es que esto así no puede seguir, hay que tomar el mando. Mientras, vamos a escandalizar un poco a los vecinos. Abre todas las ventanas, así, y ahora vamos a cantar un poco. ¡A todo volumen, Puto Bocazas!
- ¡Je, je! ¡Qué te veo venir, Troglo! ¡Un, dos, tres!

¡COMO UN CHILOTITO TIERNOO
FULGURANTE BAJO EL SOOL
NACE EL FRENTE SANDINISTAA
MAZORCA Y ESPIGA DE LIBERACIOOÓN…

Me da que vamos a dormir en comisaría, pero ha merecido la pena. A alguno le ha dao un infarto, que se creía que llegaba la revolución y le iban a quitar la tele.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Perfiles lamentables del jazz: Kamasutro

Yogijindarna Kamasutro, más conocido como el maestro Kamasutro, nació en la región hindú de Milikilanka en el año sabediós, porque en esas épocas no se preocupaban mucho de la fecha, total, un año como otro cualquiera.

Kamasutro era el menor de 43 hermanos. Se cuenta que iba prácticamente en bolas, como los fakires, no porque fuera fakir, sino porque los hermanos, como en todas partes, heredaban la ropa unos de otros, así que imaginaros como estaba cuando llegaba a él. Así que se liaba un periódico a la cintura, y ya está.

Interesado por la música desde temprana edad, pronto llego a la conclusión de que a la música india le faltaba algo de dulzura, así que se puso a buscar incansablemente la forma de dársela. Hete aquí que en Milikilanka abundaban por aquel entonces los caparazones de tortuga gigante, y Kamasutro observó que, según donde golpearas el caparazón de la tortuga, el sonido que obtenías era diferente. Así que cogió dos cucharones de la comida, que en su casa no se usaban porque no comían, imaginar 43 hermanos y la hipoteca, la hostia. Pues eso, con los dos cucharones le arreaba al caparazón y hacía una dulce musiquilla. ¡Había inventado una rudimentaria marimba!

Pero las proezas de Kamasutro no acabaron aquí. Hemos dicho que se interesó por la música, pero era tan bruto, de hecho era el más bruto de los 43, que no había manera de que aprendiera, y confundía la parte fuerte del compás con la débil, fijaros si era bruto, y tocaba la nota cuando no debía y, de repente, por casualidad, tocando la nota en la parte débil, ¡inventó la síncopa! ¡Lo que es la vida! Y Kamasutro se dijo: “Anda, pues está bien”.

Y se puso a sincopar en sus caparazones de tortuga. Y así consiguió su más famosa composición, “Ipanemapiba” que, evidentemente, fue la base para la composición posterior de la hiperfamosa y sincoposa “Chica de Ipanema”. ¡El mundo es un pañuelo!

Un día, Kamasutro encontró un caparazón enorme de verdad. Entusiasmado con su descubrimiento y con las notas que podría sacar de allí, se sacó los cucharones de debajo del periódico y se puso a arrearle al caparazón. Pero Kamasutro no se dio cuenta de que aquel caparazón, precisamente aquel, estaba lleno de tortuga. Hay que decir que estas tortugas también se llaman “tortugas de pico de loro”, por el pico, evidentemente, y por sus reconocidas malas pulgas. Así que, al verse despertada por los cucharonazos, la tortuga asomó la cabeza. Kamasutro, que estaba extasiado sacando notas, ni se coscó. Y la tortuga le propinó en aquel momento un bocao de tercer grado en el muslo, cortándole el rollo a Kamasutro de una forma radical. La tortuga escapó lentamente, y Kamasutro no pudo seguirla para vengarse, como era su intención, porque tenía el muslo hecho migas.

Kamasutro se enfadó tanto por lo del muslo que, como los niños pequeños, se sentó en el suelo, se cruzó de brazos, y se negó a hablar con nadie. Y así se tiró 40 años. Y así la gente le empezó a llamar maestro Kamasutro, y a venerarle como si fuera un santo, y a traerle ofrendas. Pero de santo y de místico nada, lo que era un rencoroso y un chinao.

¡Ay! ¡Quién sabe qué maravillas hubiera dado a la música si se hubiera movido!