Un estilo diferente de portada, que le va mucho a la música de RH Factor, el grupo del trompetista Roy Hargrove. El título del disco, “Hard Groove”, juega con su apellido, y da una idea de lo que vamos a oir. Mezcla de jazz, soul, funk, r&b y demás familia, el resultado es interesante de escuchar, y diferente a otros discos del amigo Roy. En cuanto a la portada, el diseño es de Hollis King y Sachico Asano. La ilustración es de Rudy Gutierrez y la foto, de Hans Nelemann.
Para que oigáis a qué suena, aquí va “Pastor T”, con Keith Anderson a los saxofones.
A mí me sorprendía que mi estrafalario loro, Puto Bocazas, siempre pareciera estar forrado de pasta. Ibamos al bar, y el tío sacaba billetes de debajo del ala que daba gusto. Así que un día, esperándome lo peor, le pregunté:
- Puto Bocazas, ¿de dónde sacas tú tanta pasta, si no has dado golpe en tu vida?
- ¡Jo, jo! ¡Qué ingenuo eres, Troglo! Trabajar, dice. Pues claro que no. Yo, cada vez que necesito pasta, voy a por ella y la cojo.
- ¿De dónde? A mí no me la robas, porque la tengo hipervigilada.
- Nada de eso, tontaina. Es muy sencillo conseguIrla, pero hay que tener una máquina del tiempo. Y nosotros tenemos la máquina del tiempo Garrafoneitor.
(Como ya he explicado en otros posts el funcionamiento de la máquina del tiempo Garrafoneitor, podéis repasar los capítulos antiguos, je, je).
- ¿Y eso cómo se hace, Puto Bocazas?
- Facilísimo. Tú reunes, pongamos, mil euros. Entonces te montas en la máquina del tiempo y te vas un par de horas para atrás, al pasado, y dejas esos mil euros en un cajón, ¿me sigues?
- Sí.
- Luego, vuelves al futuro de donde vienes. Entonces, cuando necesites pasta, te vas al pasado donde los guardaste y coges los mil euros del cajón. Y vuelves al futuro de donde vienes, y te los fundes en güiski de garrafa.
- Vale, pero cuando se acaben los mil euros, estás como al principio.
- ¡No seas burro, Troglo! Cuando se me acaban, vuelvo al pasado y los vuelvo a coger del cajón. Y vuelvo al futuro.
- Pero ya no están en el cajón, porque tú te los llevaste.
- No, porque vuelvo a un punto temporal en que todavía no me los he llevado.
- Pero, cuando vuelvas al futuro, no tendrás los mil euros porque ya te los gastaste en el primer futuro.
- No, porque ese primer futuro me lo salto. Yo vuelvo al pasado, y luego al segundo futuro, dejando el otro en medio, así que no me afecta.
- ¡Hum! Interesante desarrollo de acontecimientos paradójicos. Ni el sueldo para toda la vida del Nescafé.
- Sí, je, je, je. ¡He inventado el cuerno de la abundancia! Por cierto, que ando un poco corto de pasta, así que me voy al pasado a por mil euritos.
El problema es que cuando Puto Bocazas llegó al pasado, se encontró a sí mismo llevándose los mil euros. Y, cuando se peleaba consigo mismo, llegó un tercer Puto Bocazas del futuro a por los mil euros, y se unió a la gresca. Y luego llegó un cuarto, y ya ardió Troya. Así que se le acabó el chollo. Y es que la única manera honrada de ganar dinero es robarlo, como algunos que yo me sé.
Pues me gusta esta portada tan simple. En un disco dedicado a Miles Davis, sin palabras, no hacen falta, Cassandra Wilson recrea una de las fotos más conocidas del mito, que también podéis ver en este post. El disco se llama “Traveling Miles”, aunque me temo que no pasará a la historia. La foto de Cassandra es de Joanne Savio, y la de Miles me lo tendrá que decir Esther, porque no lo sé seguro.
Dedicada al Príncipe de las Tinieblas, Cassandra Wilson canta “Some Day My Prince Will Come”.
- ¡Ah, señor Peluche! Pase, pase. Siéntese, por favor.
- Bueno, doctor, supongo que tiene ya los resultados de mis análisis.
- Pues sí,señor Peluche. Lo lamento, pero creo que no tengo muy buenas noticias. Voy a tener que darle la baja.
- ¿Y eso, doctor?
- Verá, los resultados muestran la presencia de un alto nivel de gilipollez en su organismo. Gilipollez de tercer grado, para ser exactos.
- ¿Me está diciendo que soy gilipollas?
- Me temo que sí, señor Peluche. Es usted lo que llamamos un “gilipollas severo”.
- ¿Pero qué dice?
- Tranquilo, señor Peluche, no es para tanto. La gilipollez es una enfermedad muy extendida en estos tiempos, y rara vez es mortal, aunque es muy molesta, sobre todo para los demás. Por eso tengo que darle la baja, no puedo dejarle andar suelto por la oficina, podría ser peligroso. Además, la gilipollez es bastante contagiosa.
- ¡Esto no puede ser cierto! ¡Tiene que haber alguna solución!
- Bueno, señor Peluche, me temo que la gilipollez, en la mayoría de los casos, es una enfermedad crónica. Sólo se cura con un cambio de actitud o, en ocasiones, con una sarta de hostias, pero pocas veces es eficaz el remedio.
- ¡Esto es una pesadilla!
- No exagere, señor Peluche. La enfermedad es mucho peor para los que le rodean que para usted. Además, se puede llevar una vida normal siendo gilipollas. Sólo hay que reconducir la gilipollez para que no sea excesivamente peligrosa.
- ¿Usted cree, doctor Yolando?
- Pues claro que sí, hombre. Pero hay que actuar rápidamente. De momento, le voy a recetar un par de hostias, que le administraré aquí mismo.
¡ZAS! ¡ZAS!
- ¡Aayy! ¡Joder, qué daño!
- Vamos, señor Peluche, no sea chiquillo, si eso no es nada. Llévese esta receta, tiene que recibir un par de hostias antes de las comidas. ¿Entendido?
- Sí, doctor.
- Pues, hala. Mucho reposo en casa, procure leer algo y no se acerque a niños ni a mujeres embarazadas. Ánimo, hombre.
- Está bien, doctor Yolando. Gracias.
- Adios, señor Peluche. Y no se olvide de las hostias.
Pues esa noche, viendo la tele, el señor Peluche se enteró de que habían detenido al doctor Yolando. Resulta que el desalmado pretendía dar la baja a todos los gilipollas que encontrara en las empresas. Imagina, se quedarían semidesiertas. Además, esto se podría calificar de gilifobia, algo inaceptable. Así que, desde entonces, se practica la discriminación positiva con los gilipollas, procurando que ocupen puestos de responsabilidad. ¿A que lo de la crisis ya se entiende mejor?
P.D: No sé si se nota mucho que hoy he tenido una reunión de las gordas con mandarines empresariales.
Esta portada es puro jazz. Ahora que la veo, me recuerda a una que puse hace poco de los neozelandeses de Twinset. En ese paisaje nevado están Ornette Coleman con gabardina, el bajista David Izenzon, el blanco, y el batería Charles Moffett, que tuvo cuatro o cinco hijos músicos, por cierto. The Ornette Coleman Trio, en directo en el “Golden Circle”, o “Gyllene Cirkeln” de Estocolmo.
Con Ornette siempre hay muchas discusiones. Mucha gente no soporta gran parte de su música. Incluso yo no la soporto a veces. Es angulosa, difícil, estrafalaria,...pero era capaz de hacer música hermosísima. Sí, hermosa es la palabra, aunque suene extraño. Y tiene algo más. En un momento dado, se atrevió. Osó. Se la jugó. Hizo lo que nadie hacía. Y te puede salir mejor o peor, pero sólo el atraverse, para mí, es muy importante. Es la esencia de ser artista.
Y, volviendo a la portada, ¿adivináis de quién es la foto? Pues sí, Francis Wolff, qué raro. ¿Y el diseño de la portada? Reid Miles, ¡qué sorpresa!, je, je.
El gran mandarín Ku Ñao, vestido con lujosas sedas bordadas, adornadas sus manos con artísticos anillos, y con sus cuidadas uñas de diez centímetros, repasaba los proyectos de su mandarinato con su fiel discípulo, Par Di Yo:
-Veamos, Par Di Yo, marmota de las nieves, ¿qué nos han pedido nuestros honorables clientes últimamente?
- Maestro, la Compañía Nacional de Palanquines nos ha solicitado formación para su personal en Gestión de Cobros.
- ¡Ah, la formación! ¡El bálsamo de las consultoras! Y además, subvencionada, je, je. Si no fuera por ella, nos costaría pasar estas grandes crisis, y a lo mejor tenía que dejar de almidonarme los bigotes con oro.
- Maestro, nosotros no somos expertos en el tema de la Gestión de Cobros, así que no vamos a poder aportar nada al cliente, así que será mejor decirle que no...
- ¿Decirle que no? ¿Estás en tus cabales, simio demenciado? ¡Aquí no se dice que no a nada! ¡Lo que sea, se Pi-Ya, y luego, ya veremos! ¿No ves que no hay nada peor que decirle que no a un cliente, Par Di Yo, lechuguino agridulce?
- Ejem, Maestro, yo creo que hay una cosa peor. Decirle que sí...y hacerlo mal.
- ¡No digas más Bu-Rra-Das, Par Di Yo! ¿Has estado leyendo otra vez a esos Ma-Ri-Ki-Tas de filósofos? ¡Eres contumaz en tu desobediencia! ¡Te voy a mandar a plantar arroz al Mar de la China!
- ¡Maestro, imploro vuestro perdón!
- ¡Escúchame bien, Bo-Rri-Ko a la soja! Durante todos estos años yo he representado el papel de experto en áreas como Contabilidad, Ventas, Gestión de Franquicias, Cría del Oso Panda, Motivación, Prevención de Riesgos, Trabajo en Equipo, Caza de Dragones, y mil cosas más. ¿Es posible que yo pueda ser un experto en todos estos temas, Par Di Yo?
- Er...pues, creo que no, Maestro.
- ¡Por supuesto que no, Ma-Me-Lu-Ko! Así que sólo hay dos posibles explicaciones para que yo haya podido dar cursos o conferencias sobre todos esos temas sin acabar en las cárceles del Emperador.
- ¿Y cuáles son esas explicaciones, Maestro? Ardo en deseos de sabiduría.
- La primera, Par Di Yo, es que los que me escuchan saben menos que yo, así que no son capaces de discernir si sé algo o no. Sobre todo si tengo una cara de Ce-Men-To y me paseo por allí como si fuera el inventor de la salsa agridulce. Pero hay una segunda explicación más importante.
- ¿Cuál, Maestro, cuál?
- La segunda explicación es que doy cursos muy parecidos, con algunas variaciones. Si uno tiene la labia suficiente, Par Di Yo, una argumentación puede llevarte a cualquier sitio.
- No lo entiendo, Maestro. ¿Cómo pueden ser parecidos? ¿Qué tiene que ver la Caza de Dragones con las Ventas?
- Escucha, asno impaciente. Imagina que yo sólo se hacer un ejercicio didáctico, que sea, por ejemplo de comunicación, y del que se saquen dos o tres conclusiones. ¿Me sigues?
- Sí, Maestro.
- Pues lo que hago es colar ese ejercicio en todos los cursos. ¿Cómo? Chu-Pa-Do, Par Di Yo, observa que “comunicación” es un concepto tan genérico que puedo acoplarlo casi a cualquier cosa. Piensa en Ventas, Marketing, Atención al Cliente, Negociación, Motivación, …en todos estos la relación con la “comunicación” es clara y fácil de obtener, y es fácil colarlo. Pero también es fácil de colar en Prevención de Riesgos (una buena comunicación evita muchos accidentes), en Logística de Almacén (ya que una buena comunicación es vital para que haya la coordinación necesaria)o en Implicaciones del Eu-Ro en el Punto de Venta (puesto que lo importante es ganarse la confianza del cliente y gestionarla bien, que no crea que le timamos, y esto solo se consigue a través de una buena comunicación). Como ves, Ca-Pu-Ya-Zo, se puede hacer cualquier arabesco dialéctico. Y esto con un solo ejercicio. Si tengo tres o cuatro, mis posibilidades se amplían de forma exponencial, je, je, je. ¡Puedo hablar sobre cualquier tema contando siempre lo mismo!
- ¡Maestro, menudo invento! ¿Es como contar el mismo chiste siempre pero unas veces dices que es de Le-Pe, otras Man-Chú y otras tibetano, según dónde estés?
- ¡A-Hí Le-Has Dao! ¿Te das cuenta, Par Di Yo? Esto se llama flexibilidad didáctica. ¡Decirle que no! Anda, batracio nocturno, cambia el título y el logotipo del curso de Gestión de Reclamaciones y llama al cliente, que vamos para allá.
- Oigo y obedezco, Maestro.
Y así fue como el mandarín Ku Ñao inventó la flexibilidad didáctica. Y los escribas recogieron sus enseñanzas para los siglos venideros:
Esta es una bonita portada (también lo es la contraportada), diseñada por David Stahlberg, para el disco “Dreams”, del guitarrista húngaro Gabor Szabo. Aunque Gabor se andaba a veces un poco por las ramas con la música que hacía, tiene trabajos muy buenos. Si hay que recomendar un disco, “Spellbinder”, por ejemplo.