El mandarín Ku Ñao, dragón de los negocios, contaba tranquilamente monedas de oro en su imperial despacho, cuando fue interrumpido por su discípulo, Par Di Yo:
- ¡Albricias, Maestro! – dijo Par Di Yo – La Pren-Sa trae una noticia que creo regocijará a vuestra mandarinez.
- Par Di Yo, mulo del desierto, sabes que yo, de la Pren-Sa, sólo leo los deportes y la Te-Le. ¿De qué noticia hablas, mosca de los lotos?
- Aquí está, Maestro. ¿Es o no es una noticia de impacto?
- A ver. Par Di Yo, ¡acércame mis celestiales Ga-Fás, tortuga somnolienta! ¡Hum, veamos! “Un 20% de los estudiantes que van a terminar su máster en Administración de Empresas en la Universidad de Harvard han prestado un juramento por el que se comprometen a ejercer su carrera de manera ética”. ¡Pero, pero,...pero esto es magnífico, Par Di Yo! ¡Jo, jo, jo! ¡Qué notición!
- Maestro, ya sabía yo que os gustaría.
- ¡Jo, jo, jo, jo! ¡Qué bueno! ¡Ja, ja, ja! ¡Jua, jua, jua! ¡Argf! ¡Aaarghf! – el mandarín Ku Ñao, poco acostumbrado a las carcajadas y otras expansiones del humor, se atragantó gravemente - ¡Aaaargf! ¡Qué me ahogo, Ko-Ño!
Par Di Yo, consciente de su deber, reaccionó con agilidad de ardilla, auxiliando a su maestro con la aplicación de contundentes golpes en la espalda (algunos con el puño cerrado).
- ¡Aaaargf! ¡Aaayy! ¡Par Di Yo, no me des tan fuerte, serpiente traicionera! ¡Grrr! ¿Aprovechando la situación, eh?
- Maestro, mi única preocupación es vuestra salud.
- Ya te ajustaré las cuentas, simio taimado. En fin, mi buen humor no puede ser perturbado, je, je, je. ¿Te das cuenta del significado de esta noticia, Par Di Yo, jumento de dos patas? ¡El futuro de la estirpe mandarínica está asegurado!
- Así es, Maestro.
- Ya que hay un 80% que no han firmado ese juramento, esto significa que no van a ejercer su carrera de manera ética, je, je. ¡Como debe ser!
- Maestro, y no olvidemos que muchos de los que lo han firmado será de mentirijillas, o luego se lo pasarán por el forro de los mandarines.
- ¡Exacto, Par Di Yo, je, je! Veo que mis enseñanzas dan resultado y se extienden por el mundo. Todo va según lo previsto, y el mal seguirá dominando la tierra por muchos siglos. Esto hay que celebrarlo. ¡Par Di Yo, caracol aletargado, traeme un Pu-Ro de los gordos, que me lo voy a encender con las enseñanzas de Confucio!
- Oigo y obedezco, Maestro.
Y así fue como el mandarín Ku Ñao observó que sus enseñanzas y ejemplos eran eficaces y se extendían por la tierra. Y los escribas lo recogieron en sus históricos versos:
En este mismo momento
que tu cartera he mangado
te digo: ¡menos lamentos!
No tengo que ser honrado
pues no firmé juramentos.
P.D: Juro que la noticia es real, salió en julio, en El País. Aquí la tienes.






