domingo, 20 de marzo de 2011

Discurso de un loro ante la asamblea de la ONU


Excelencias, vuecencias, excrecencias, truculencias, incontinencias y flatulencias varias:

Son momentos duros. Llegó el momento de las grandes decisiones y de las grandes palabras. Hablemos claro. A todos nosotros nos importa un huevo de loro el bienestar del pueblo libio. O de cualquier otro pueblo, para el caso. Lo que nos importa es el poder y la pasta, como es natural. Así que ha llegado el momento, una vez más, de meter mano a saco. Esta vez en Libia.

Habrá que gritar mucho que queremos evitar sufrimiento. Por supuesto, ninguna intervención nuestra ahorra sufrimiento a nadie, más bien al contrario. Ahí tenemos Afganistán o Iraq. Evitar sufrimiento no es el negocio. El negocio es la guerra interminable. Y el negocio es el negocio, no jodamos. Aunque la gente no aprecie nuestros esfuerzos, aunque las decisiones sean duras, debemos perseverar. Unos cuantos miles de amistosos misiles con el logo de Hello Kitty, y todos los libios serán felices y tendrán derecho a dos teléfonos móviles.

Sí, es lamentable que nos hayamos caído del guindo ahora, y nos demos cuenta de repente de que Gadaffi era un malandrín, cuando lleva dando por culo desde una fecha tan erótica como el 69. Pero hombre, un despiste lo tiene cualquiera. También pensábamos que Mubarak era un tío muy majete, en fin, qué decepción más grande, je, je. Cuando nos pregunten, nosotros diremos que no los conocíamos, y haremos un exorcismo gritando seiscientas sesenta y seis veces la palabra “dictador”. Esto nunca falla.

La intervención se hace necesaria, amigos. Además, imaginaros que quitan a Gadaffi y ponen a alguien que no nos gusta. Quita, quita. Hay que garantizar el proceso democrático. El proceso democrático que yo diga, quiero decir. Disculpen un momento, que beba un poco. ¡Glú, glú! Lo siento, es que me ha dado una arcada, es un efecto secundario de los discursos, ya saben. Aprovecho para decirles que lo mejor para las arcadas es una operación de extirpación de conciencia, por si alguno todavía tiene, je, je. Disculpen la broma sus prepotencias, que ya sé que no tienen esas mariconadas.

Voy concluyendo, porque tengo ganas de emborracharme. Por supuesto, ni puto caso a lo que hagan en Arabia Saudí, o Bahrein, que eso es otra cosa. Y que ningún demagogo me mencione a Israel, eh, que me cabreo. Así que, hala, a preparar los pepinos que sólo matan gadaffianos, y aquí paz, y después pasta.

Por cierto, si alg
uien ha visto a Bin Laden, que llame al 091, porfa.

domingo, 13 de marzo de 2011

Portadas que me gustan


Portada tipográfica para este “Jenkins, Jordan and Timmons”, de un año de buena cosecha, 1957. El saxo alto John Jenkins tuvo muy poquitos años de actividad musical, desapareciendo del mundanal ruido a principios de los 60. Le acompañan el tenor Clifford Jordan, escuela Chicago, ni más ni menos que Bobby Timmons al piano, Wilbur Ware al bajo y Danny Richmond a la batería. No está mal la cosa.

Si a GoEar le da la gana, esto es “Princess”, un original del tío Jenkins. Que ustedes lo pasen bien.


miércoles, 9 de marzo de 2011

Insurrección en los grandes almacenes

- ¡Troglo! – me dijo mi loro, Puto Bocazas, al tiempo que se bebía un cubata de quince litros (los loros pueden hablar y beber cubatas a la vez, son ventrílocuos) - ¿Has visto este libro de “La insurrección que viene”? Estaba en la Casa del Libro, 10 euros.
- Ya lo conozco. ¿No lo habrás comprado, Puto Bocazas? Me lo bajé de Internet hace mucho. ¡Uy, perdón, que no se puede decir internet! ¿O lo que no se podía decir era bajar? ¡Qué duda!
- ¿Comprarlo? Lo he mangado, obviamente.
- Ah, bueno. Una cosa es bajarse cosas de internet, pero robar no pasa nada.
- Me lo he leído y es un libro de lo más revolucionario e insurreccionista. Casi que vengo con ganas de tomar la Bastilla.
- Así es, Puto Bocazas. Allons enfants de la patrie, y demás familia.
- Pero aquí hay algo que no me cuadra, Troglo. Hasta insinúa que en Francia han detenido gente por tener ese libro.
- Sí, algo así. Acuérdate de la policia del pensamiento.
- No lo dudo pero, un libro tan la leche de antisistema, ¿y se vende en la Casa del Libro o en el Corte Inglés? Si escribes un libro revolucionario, un libro que sea una andanada al sistema, ¿lo haces en una edición guapetona y lo vendes a 10 euros en grandes superficies?
- Tal que suena paradójico, Puto Bocazas. Pero ya sabes que el capitalismo te vende hasta la soga para ahorcarle.
- No le busques tres pies al loro que no tiene sentido, Troglo. ¡Y no te bebas mi cubata! Si tu objetivo es difundir la insurrección lo regalas, lo repartes por la calle en fotocopias, lo distribuyes por Internet, o lo tiras desde un globo.
- ¿Te huele a insurrección para exquisitos, Puto Bocazas?
- Me huele a revolución de salón, Troglo, a camiseta del Che de Dolce&Gabanna, para progretas que buscan emociones prohibidas. ¡Ah, fíjate, me pueden detener por tener este libro, qué malo soy, qué emoción! Pero para mí que eso de ser antisistema es otra cosa. ¿Qué es ser antisistema, Troglo?
- ¿Qué es antisistema, Puto Bocazas? ¿Y tú me lo preguntas? Antisistema eres tú.
- Que no toques mi cubata.

viernes, 4 de marzo de 2011

Portadas que me gustan

Pugilística pose de Julian Priester en este disco del 60, “Keep Swinging”. La portada la hicieron Paul Bacon (que también cantaba jazz en nuevaorleansiano estilo), Ken Braren y Harris Lewine, equipo que también colaboró en otras portadas tan buenas como la del “This Here is Bobby Timmons”. Julian siempre ha sido un trombonista de lo más versátil, que ha tocado cualquier cosa que le han puesto por delante. Este fue su debut como líder, y ya veis que se dejó acompañar por gente competente. Un buen disco, con varias composiciones del propio Priester, como este “24-Hour Leave”, si san GoEar lo permite.

viernes, 25 de febrero de 2011

Portadas que me gustan


En 1957, el poco recordado trompetista Jon Eardley grabó este disco para Prestige. Las fotos de la portada las firma Bob Weinstock, y el diseño es de un peculiarísimo personaje que merecería más de un post para él solito: Gil Melle. Gil fue un saxofonista con unos cuantos discos a su nombre, además de pintor, escultor, compositor de sinfonías y de música para series de televisión, diseñador y constructor de sintetizadores, restaurador de aviones y mil cosas más. Todo un tipo.

Volviendo a Jon, éste desarrolló gran parte de su carrera en Europa, muriendo en Francia a finales de los 90. Trompetista línea “cool”, aquí se hace acompañar de dos monstruos del saxo, el alto Phil Woods y el tenor Zoot Sims, además de Milt Gold al trombón (que trabajó en la orquesta de Stan Kenton con Rosolino and company), George Syran al piano (Syrianoudis de nombre real, que trabajó bastante con Woods), el excelente bajista Teddy Kotick (muy asociado a Charlie Parker) y el batería Nick Stabulas, otro de los que murieron jóvenes en el jazz, en su caso en accidente de coche.

Bueno, vale de rollos. Este tema es del propio Earle, que también componía lo suyo, y se llama “On The Minute”. A por ello.

martes, 22 de febrero de 2011

Breve gilipollez

Paseaba yo por la calle del Macacoide Guripa cuando una idea brotó en mis alteradas meninges:

- Este mundo es absurdo – me dije – y me tiene harto. Pero puedo hacer una cosa, inventarme un mundo más absurdo aún, de modo que éste fuera agradable por comparación. Así, cuando me empezara a cabrear con el mundo, sólo tendría que compararlo con el mundo imaginario y así se me reduciría el cabreo.

Así que me puse a ello. Pero no me sale nada. ¿Peor aún? Ummm, sólo se me ocurre algo como esto:


sábado, 19 de febrero de 2011

George Shearing

Me enteré hace un par de días de la muerte de George Shearing. Tenía 91 añazos, por lo que tampoco es una sorpresa, pero siempre es una pena que nos deje un histórico del jazz. George fue un pianista de los finos y elegantes, y tremendamente popular en sus años. Tan popular que yo creo que eso le perjudicó, ya sabéis como es el mundo del jazz a veces, si vendes es que no eres bueno. Inventó un concepto de quinteto peculiar, con piano, guitarra, vibráfono, bajo y batería, que le dio un sonido muy característico. Esta es una de las últimas grabaciones que tengo suyas, para Telarc en el 94, y recoge perfectamente ese sonido. Le acompañan Louis Stewart a la guitarra, Steve Nelson al vibráfono, Neil Swainson al bajo y Dennis Mackrell a la batería. El tema es, como no, “Lullaby of Birdland”, la más conocida de las muchas composiciones de Shearing. Un abrazo, George.