lunes, 16 de mayo de 2011

Portadas que me gustan

Buenas. Ya me tocaba poner alguna un poco peculiar, je, je. Aquí, Reid Miles, autor de foto y diseño, disfraza al bueno de Grant Green de...bueno, no sabría decir de qué. Es una especie de mezcla de gaucho con canotier de ala ancha y pañuelo pamplonica. Aunque el sombrero, yo creo haberlos visto parecidos en Chile, seguro que alguno lo sabéis mejor que yo. Pero la cosa tiene su encanto.

A Green parece que la crítica musical no le tuvo demasiado aprecio, es uno de esos músicos que casi aparecen por casualidad en las enciclopedias: que si no tenía una técnica depuradísima, que si no sé qué. Yo creo que tenía grandes cualidades, y que con el tiempo se le van reconociendo. Grant, el hombre aferrado al blues, al R&B, o incluso al soul, entra aquí en el toque latin-jazz. Veis que lleva unos acompañantes de postín, buenos conocedores del asunto latino, con el toque exótico del chekere de Garvin Masseaux. El disco no está mal, y no creáis que se hizo aprovechando la moda del jazz-bossa o similares, que este disco se grabó incluso antes que el “Jazz Samba” de Stan Getz and company. En fin, ahí va todo un clásico en las zarpas de Grant Green, “Tico Tico”, je, je. Veréis como se la acaba llevando a su terreno

Y el enlace, que no se me olvide.



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domingo, 8 de mayo de 2011

Portadas que me gustan


Una portada con un aire un poco tal que así. Foto de Jane Grauer con ese signo de admiración aprovechando la boca del trombón. Es un poco extraña, pero me gusta. El diseño es de Paul Bacon, por cierto. El disco es del 56 y lo firma el trombonífero Mathew Gee, el único disco que grabó como líder. Uno de esos músicos ocupados al principio de su carrera y que luego van desapareciendo. Tocó en bastantes ocasiones con la orquesta de Ellington, lo podéis oir, por ejemplo, en el “Back to Back”, que también puse por aquí hace un tiempo.

Realmente, en este disco hay dos sesiones, una con quinteto, con Ernie Henry al alto, Joe Knight al piano, Wilbur Ware al bajo y Art Taylor a la batería (sale en la foto de portada, ya le véis), y otra con septeto donde repiten Knight y Taylor y entran Kenny Dorham a la trompeta, Frank Foster al tenor, Cecil Payne con el saxo barítono y John Simmons al bajo. Con esta formación subo “Kingston Lounge”, original del tío Mathew y donde le pegan con bastante swing. Pues eso, un disco un poco olvidado de un músico bastante olvidado.

P.D: Está vez pongo reproductor y enlace, por si acaso.


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sábado, 30 de abril de 2011

Ernesto Sábato

Ahora sí que el héroe descansa en su tumba, tras casi 100 años. Creo que nunca alguien que escribió tan pocas novelas en tantos años ha tenido tanta influencia en la literatura. Supongo que no es necesario decir más cuando ya lo has dicho todo. Podrás seguir leyendo esas novelas dentro de otros cien, o mil años, y seguirán dejándote sin aliento.

“¡Yo soy un anarquista! Un anarquista en el sentido mejor de la palabra. La gente cree que anarquista es el que pone bombas, pero anarquistas han sido los grandes espíritus como, por ejemplo, León Tolstoi”.

Pues un abrazo, compa. Descansa.

domingo, 24 de abril de 2011

Portadas que me gustan


De nuevo, foto de Esmond Edwards para esta portada de Doug Watkins. “Soulnik” es un disco del año 60 en el que el bajista Doug toca ese instrumento raro en el jazz, el cello. Está muy elegante en esa foto tan “blue”, y es que el cello tiene su elegancia característica. Dice la leyenda que había cogido por primera vez el instrumento tres días antes, pero no sé si creerlo, je, je. Watkins tocó el bajo con Barry Harris, los Jazz Messengers y varios más. Prometedor tipo, pero un accidente de coche le costó la vida a los 27 años.

En fin, acompañan a Doug el gran Yusef Lateef, flauta y oboe, Hugh Lawson al piano, Herman Wright al bajo y Lex Humphries a la batería. Este tema se llama “Andre´s Bag” y tiene un aire misterioso, como gitano, a ratos.

domingo, 17 de abril de 2011

Otra vuelta de tuerca

Muy buenas tardes, damas y caballeros. Soy el loro Puto Bocazas, ilustre economista, y hoy estoy aquí para explicarles el célebre algoritmo de Embudaki o, como cantaba aquel, me matan si no trabajo, y si trabajo me matan. El sencillo gráfico que ven a continuación ilustra la primera parte del algoritmo, según la cuál el descenso de beneficios en una compañía da como resultado el que los trabajadores se van a la puta calle.



Sin embargo, ¿qué pasa cuando la compañía tiene unos beneficios de la hostia? Observemos el gráfico.



Curioso, ¿verdad? Resulta que el aumento de beneficios también da como resultado el que los trabajadores se van a la puta calle. Esto es lo que se conoce como la paradoja de Trilefónica, y será fácil de comprender si echamos un vistazo superponiendo las dos gráficas.



Efectivamente, si prolongamos la línea de beneficios mierdosos hacia abajo y la de beneficios de la hostia hacia arriba vemos que acaban encontrándose en la zona de confluencia mierdoso-bestial, lo cual demuestra que un descenso en los beneficios es igual a un aumento en los beneficios, siempre que se dé un coeficiente de petrificación de rostro de 9 o superior en la escala de Jétar. Resumiendo, que puedo hacer un ERE siempre que me salga de los huevos mientras me calzo un bonus del copón, que para eso es mío. Eso sí, con el dinero de los demás.

Que ustedes lo pasen bien.

sábado, 2 de abril de 2011

Portadas que me gustan


Más que gustarme, sobre todo me hace gracia la foto de Ray. Se la hizo Esmond Edwards, y en esa cara con esa sonrisa y en esos calcetines de rombos se ve lo que Ray Draper era por aquel entonces: un chavalín de 17 años que tenía la osadía de querer convertir la tuba en un instrumento importante en el jazz. Creo recordar que ya había grabado otro disco como líder antes que éste, aunque aquí tiene el morro suficiente para tocar al lado de todo un John Coltrane, que en este 1957 ya eran palabras mayores. La cosa prometía, pero a Ray se le apagó la luz cuando las drogas empezarón a formar parte de su vida en los 60, y grabó muy esporádicamente. Ray fue un ejemplo más de la mala estrella que ha acompañado a muchos músicos de jazz: en 1982, y cuando parecía que se había librado por fin de la heroína, un grupo de atracadores le disparó en plena calle después de robarle. Tenía 42 años. Dicen que el chico que le disparó tenía 13.

Pero en fin, en este disco Ray tiene aún 17 años y está bien vivo. Además de Trane, la acompañan Gil Coggins al piano (otro de corta carrera y que estuvo desaparecido muchos años), el bajista Spanky de Brest, uno de los favoritos de Art Blakey, y el batería Larry Ritchie, que tocó con Jackie McLean o Freddie Redd.

A Ray también la gustaba la cosa de componer, así que ahí va un trabajo suyo, de nombre tan curioso como “Filidia”. A ver si GoEar no da la lata.

domingo, 27 de marzo de 2011

Cambio de hora

Los que tenéis loros sabéis que tienen tendencia a irse de juerga y volver a las tantas, pero lo de mi loro, Puto Bocazas, pasa de castaño oscuro. Cuando venga le voy a echar una bronca que se le van a caer las plumas. Um, parece que abren la ventana desde fuera, así que tiene que ser él:

- ¡Hace tres días con hooy, que yo vengo parrandeaandoo...!
- ¡Puto Bocazas, loro degenerado! ¿Se puede saber qué horas son estas de llegar?
- ¿Qué dices, Troglo? Si sólo son las 12 de la noche.
- ¿Se te ha ido la mano con el güisqui de garrafa? ¡Son las 12 de la mañana!
- No, porque hoy era lo del cambio de hora.
- ¿Y eso que tiene que ver? El cambio de hora era que a las 2 de la mañana pasaban a ser las 3.
- Pero vamos a ver, Troglo, ¿eso no se hace para ahorrar energía?
- Eso dicen. ¿Y qué?
- Pues yo, como soy un buen ciudadano, en lugar de adelantar el reloj una hora, lo he adelantado 13, y así ahorraré mucho más, ¡je, je, je!
- ¡Burrada salvaje!
- Además, eso del cambio de hora se hace de forma totalmente arbitraria. Pues para seguir el criterio arbitrario de otro, sigo el mío.
- ¡Menuda jeta tienes, Puto Bocazas!
- Es que los humanos os lo montáis mal, Troglo. Sois esclavos del reloj, que os dice lo que teneis que hacer en cada momento. Los loros hacemos al revés: yo, si me lo estoy pasando en grande, atraso el reloj unas horitas para poder seguir de juerga. Sin embargo, si un pelmazo como tú me está dando la paliza, lo adelanto un par de horas y digo, uy, qué tarde, me tengo que ir, je, je.
- ¿Así que los loros cambiáis la hora según vuestras necesidades? Ahora que lo pienso, no está mal el sistema. Es mucho más racional.
- Pues claro. Imagina, cuando llegas al curro, adelantas el reloj 10 horitas y ya es la hora de salir.
- Mejor aún, cuando suene el despertador por la mañana, lo adelanto 16 horitas y así no hace falta ni que me levante de la cama, porque vuelven a ser las 12 de la noche. ¡No veas la de energía que voy a ahorrar, je, je!
- Pues yo tengo hambre, así que voy a poner el reloj en las nueve de la noche, ceno algo, y me voy de juerga otra vez.
- Pues yo voy a adelantar el reloj 25 días, con lo cual ya estoy de vacaciones de Semana Santa. ¡Hazte unas torrijas, Puto Bocazas!