sábado, 8 de septiembre de 2012

Walt y yo



Tengo una relación un tanto ambivalente con Walt Disney. Por un lado, mi rojelia formación me hace verle como un colonizador cultural, metiendo en la mente de millones de crios de todos los países una forma de entender el mundo, la propiedad, el dinero, el género, etc, genuinamente americana. Como decía aquel, mientras el pato Donald ande sonriente por ahí, el sistema puede estar tranquilo. Si alguien quiere profundizar más en este punto, os recomiendo aquel libro del maestro Dorfmann, “Para leer al pato Donald” (qué hombre éste, siempre poniendo en duda lo indiscutible, qué manía). En fin, Walt fue también un fachosete que se chivó de todo el mundo ante el Comité de Actividades Antiamericanas.

Por otro lado, tengo que reconocerle talento. O, por lo menos, talento para rodearse de personas con talento, que no es fácil. Las cosas, sean inocentes o no, se pueden hacer bien o mal, y éste las hacía muy bien. Muchos, en parte, nos hemos criado con sus películas, y es cierto que nos han dejado huella. Y una parte importantísima de estas películas era la música. Música que, en gran parte, fue jazz o asimilados.

Pero quería centrarme en un aspecto muy peculiar de las películas de Disney y de su música: el maravilloso trabajo de los actores de doblaje mejicanos. Para los que hemos crecido descacharrándonos con las expresiones de Pedro Picapiedra, esos doblajes son míticos, y no entendemos determinadas películas o determinados personajes sin ellos.

Para muestra, tres botones. La primera es la archiconocida escena del rey Lui en “El libro de la selva”. En la versión original, el gran Louis Prima puso voz al rey (y le iba que ni pintado). El doblaje corrió a cargo de Flavio Ramírez, un prodigioso imitador y comediante, que da una genuina lección. Pero es que a Baloo lo dobló nada menos que Germán Valdés, más conocido como Tin Tan, una de esas personas tocadas por la vara del talento, que sabía hacer absolutamente de todo. Ahí va eso:


En esta película, Baloo-Tin Tan canta también una curiosa canción de “decrecimiento” que me encanta, “Necesidad vital”. Y nunca del trabajo hay que abusar, je, je.


La pareja de dobladores también se encontró en “Los Aristogatos”, donde Flavio puso su voz a ese Gato Jazz o Scat Cat, y Tin Tan se encargaba del prota, Thomas O’Malley. La peli tiene momentos cursis donde los haya (a mí Duquesa me parece estomagante a tope), pero esta escena, donde esa costumbre de los músicos de jazz de llamarse unos a otros “cats” se vuelve literal, bien merece la pena.


Pues todo eso, colegas. Al final me ha salido un post estilo Doctor Krapp. Seguro que eso es bueno, je, je.

miércoles, 22 de agosto de 2012

El latrocinio gramatical


- ¡♪ Yo tenía un chorroo de vooooz, era el amoo del falseteeee, ay, laralai…♫! – cantaba el chiflado de mi loro, Puto Bocazas.
- ¡Puto Bocazas, déjate de folklore mejicano que me tienes la cabeza loca! ¡Y te he dicho mil veces que no uses el diccionario de posavasos! ¿Ein? ¡Un momento! ¿Este diccionario no ha adelgazado?
- Pues claro que ha adelgazado, Troglo, si te roban las palabras en la jeta y no te enteras.
- ¿Qué burradas dices?
- Lo que oyes, Troglo. Los poderes fácticos no sólo te roban la pasta, también las palabras. Abre el diccionario y busca “información”, a ver qué sale.
- A ver: influyente, infolio, informal. ¡Pues no sale!
- Porque te la han mangado, Troglo. ¿No ves que los grandes medios se han apropiado de ella, y pretenden que el vómito mental que ellos publican es “información”? Así que yo tengo que decir “contrainformación” para referirme a lo que yo entiendo por información, que es algo que apeste menos a manipulación.
- ¿Será posible? ¡Con lo bonita que era esa palabra!
- Se apropian del lenguaje, Troglo. Busca “democracia”, anda.
- ¿No habrán osado? Um: demiurgo, demografía,…¡Rayos!
- Te lo advertí, Troglo. El poder se apropia de las palabras. Resulta que “democracia” designa esta mierda en la que vivimos, y los que la mangufean son “demócratas”. Por tanto, tú no puedes ser un demócrata, tendrás que ser un “antisistema”, o sabe dios.
- Cierto, Puto Bocazas. Como esa palabra ya es suya, y yo no puedo sentirme identificado con lo que quieren que represente, ya no soy un demócrata. ¿Seré un terrorista?
- Je, je, busca “terrorismo”, anda.
- ¡Grrr!
- Y luego buscas “constitucional”, je, je, je, je.
- ¡Ya vale! ¡Hay que acabar con este expolio léxico, Puto Bocazas! Prepara unos buenos argumentos, unos litros de cubata y el Kalashnikov de los domingos, que por lo menos “democracia” me la devuelven.

martes, 7 de agosto de 2012

Cuentos de los mandarines: los puntos de vista


Cierto día de verano se solazaba el mandarín Ku Ñao, refrescando su dignísima persona con un abanico de seda y un Ku-Ba-Ta de litro, cuando se presentó en su lujoso despacho su leal discípulo, el siempre peculiar Par Di Yo:

- Salud y albricias, Maestro. Siempre que os veo, me asombra observar la intensidad y la entrega con la que trabajáis para el Emperador.
- Cierto, Par Di Yo, cebollino insolente. Es el precio del éxito. Acércame un poco el Gü-Is-Qui, que no llego.
- Aquí tenéis, Maestro. Y, si vuestra mandarinez lo permite, mientras trasegáis vuestros excelsos Ku-Ba-Tas desearía haceros una consulta sobre un problema que roe mis meninges.
- Ya te he dicho que el pensar es la madre de todos los males, Par Di Yo, crustáceo de tierra. Pero, como me siento magnánimo, dime qué tortura tu ofuscada Se-Se-Ra.
- Maestro, pese a los años que llevo en los mandarinatos, debo confesar que sigo sin entender muchas de las decisiones que se toman. Por más que les doy vueltas y vueltas, me parecen absurdas y contrarias a toda lógica. Muchas de ellas pueden incluso estar perjudicando a la empresa. ¿Por qué sucede esto, Maestro? ¿Está el mundo lleno de incompetentes? ¿Por qué algunos gerentes y mandarines toman decisiones que, con el más básico análisis, resulta obvio que son perjudiciales?

El mandarín Ku Ñao se acarició sus largos bigotes, miró al cielo, le atizó un tremebundo trago a su Ku-Ba-Ta, y habló así:

- En verdad tu burrez no conoce límites, Par Di Yo. ¡Ay, no sé si llegaré alguna vez a hacer de ti un mandarín de provecho! Mezclas el Ku-Lo con las témporas, bellota de río. Las decisiones de los mandarines siempre son lógicas.
- No me lo parecen así, Maestro.
- Es obvio, Par Di Yo, porque tu mentalidad no es la de un mandarín. Para desgracia de tu carrera profesional, botijo del oriente, tienes buena voluntad, y juzgas las cosas desde ella. Crees que las decisiones de los mandarines y sus subalternos son tomadas en base a conceptos como la rentabilidad, el desarrollo de la compañía, el crecimiento a largo plazo, ¿me equivoco?
- Esto debe ser lo justo, Maestro.
- Por supuesto, desde este punto de vista, las decisiones que se toman no te cuadran, Par Di Yo. Pero lo incorrecto no son las decisiones, es tu propio punto de vista el que falla. Las decisiones son perfectamente lógicas.
- ¿Cómo es esto posible, Maestro?
- Escucha bien, sandía de primavera. Piensa en esas mismas decisiones, pero enfócalas ahora no desde la buena voluntad, sino desde la mala. Piensa que la gente no hace las cosas por el desarrollo de la compañía o el bienestar de los clientes, sino por quitarse trabajo, por perjudicar a otros, por ganar influencia o por parecer menos tontos de lo que son. ¿A qué ahora sí encuentras lógicas las decisiones?
- ¡Ca-Ram-Ba! ¡Ahora todo cuadra, Maestro! ¡Desde el punto de vista de la mala Fo-Lla, todo encaja como las piezas de un mosaico!
- Así es, grulla soñolienta. Y recuérdalo, Par Di Yo, cuando determinadas cosas no te cuadren desde la buena fe, míralas desde la mala, que la lógica siempre está ahí. Y ahora retírate, cigüeña de la estepa, que todavía tengo que trasegarme unos cuantos Ku-Ba-Tas, y es que es muy sacrificada la vida del mandarín.
- Oigo y obedezco, Maestro.

Y así fue como Par Di Yo aprendió una nueva barbaridad de su maestro Ku Ñao. Y los escribas lo recogieron para que los siglos venideros lo recordaran siempre:

Si no te cuadra, Par Di Yo,
ni palante ni patrás
pues el caso es bien sencillo:
piensa mal y acertarás.

viernes, 27 de julio de 2012

La maldición



Lorencio Lechónides era un hombre de orden y buenas costumbres. Pagaba los impuestos con resignación, votaba en todas las elecciones a partidos conservadores tirando a paleozoicos, usaba corbatas discretas y arreglaba el país en el bar a base de mano dura.

Pero, una mañana, Lorencio se levantó de la cama incómodo. Había dormido bastante mal. Se dirigió hacia la cocina para tomar un vasito de agua y poner en la radio algún insigne predicador, cuando se dio cuenta de que respiraba de un modo muy raro, emitiendo unos extraños silbidos agudos. Imaginaros su asombro cuando, al ir a tocarse la nariz se encontró con que ya no tenía nariz, sino una especie de probóscide rígida y alargada, una especie de trompa, pero de algo parecido a la madera.

Su cerebro se paralizó durante un momento. ¿Qué estaba pasando? Inmediatamente, se le pasó por las meninges que esto fuera algún complot de los comunistas o del lobby gay, pero hasta a él le pareció demasiado absurdo. Lorencio se rascó la cabeza, asombrado.

Y en estas estaba cuando se dio cuenta de que se estaba rascando la cabeza ¡con la pata de atrás! Porque, efectivamente, Lorencio se percató de que ahora tenía cuatro patas. Como comprenderéis, esto ya pasaba de castaño oscuro, así que Lorencio salió corriendo velozmente sobre sus cuatro patas al cuarto de baño, y tuvo que empinarse sobre las patas traseras para verse en el espejo. Lo que vió en él hizo que soltará una exclamación de asombro que sonó como un desafinado fa a través de su probóscide. ¡Se había convertido en un perroflauta!

¿Cómo era posible? ¿Sería cierta la leyenda de que si te roza un indeseable con sus rastas te conviertes en perroflauta los días de sol? ¿Sería un efecto secundario de ver día tras día la sonrisa radiactiva y oir la voz como de tragar helio del ministro de Hacienda? No lo sabía, pero Lorencio sintió la urgentísima necesidad de ir a echar una meadita a la puerta del Congreso, así que salió aullando para allá, y hasta ahora. Y eso fue lo que pasó, más o menos.

sábado, 7 de julio de 2012

La gran evasión


- ¡Je, je! ¡Lo voy a conseguir! Cuidadito ahora, silencio. Seguro que está durmiendo la mona, así que abriré la puerta sigilosamente y me escaquearé sin ser visto. Despacito, muy despacito…
- ¿Vas a algún sitio, Troglo?

¡Es la espantosa voz de mi loro, Puto Bocazas! El malvado bicho cuelga de la lampara que tengo justo encima, cabeza abajo como los murciélagos, y me mira con sus astutos ojillos.

- ¡Te tengo dicho que no me des estos sustos, Puto Bocazas! Iba a bajar la basura y eso, je, je.
- Ya veo, y por eso llevas una maleta en cada mano y varias garrafas de viaje. ¿Intentando darme esquinazo para irte de vacaciones, eh?
- ¡Está bien, lo confieso! Anhelaba pasar unos días de paz y descanso, disfrutando del paisaje, de las garrafas para mí sólo y perfeccionando el clarinete.
- No sé de qué tienes que descansar, Troglo, si trabajas menos que el chapista del coche fantástico, no hay más que ver tu producción de posts. ¿Perfeccionando dices? Je, je, tu técnica digital es tal que parece que tocas con manoplas, Troglo, y sueltas unos pitidos ultrasónicos capaces de poner los pelos de punta a una manada de ballenas en el Índico.
- Las ballenas ni tienen pelos ni van en manadas, Puto Bocazas.
- ¿Tú qué sabes, Troglo? ¿Las has visto tan de cerca que sabes que no tienen pelos? Porque a veces, cuando te acercas, ves bigotes que no habías visto de lejos.
- Esta conversación se está volviendo surrealista, Puto Bocazas. ¡Súbete al hombro de una vez y vámonos, que este año vamos a la montaña!
- ¿No afectará la altura a la densidad del güisqui? Coge un par de garrafas más, por si acaso. ¡Yo conduzco, que me sé un atajo!

La que me espera.

P.D: Nos vamos unos días de vacaciones, amiguetes. No estaré muy lejos de los amigos que van a Luz, aunque un poco más acá. Luego, no sé si volveré o me volveré a ir si puedo hacerle la envolvente al loro. A ver si descanso y me pongo las pilas. Echo de menos escribir y visitar y leer blogs, y prometo enmendarme. Y esta vez va en serio, je, je.

jueves, 31 de mayo de 2012

La solución final



- ¡Señorías, orden! ¡Ya está bien! ¡Señoría, deje usted ese cubata! ¡Háganme el favor, que esta es una comisión seria! ¡POM! ¡POM! ¡POM! (golpes de mazo sobre la mesa). ¡Que se callen, coño! Bueno, esto ya es otra cosa. Señorías, el tema es grave. Ya saben que estamos aquí para ofrecer soluciones al espinoso tema de Bankia. ¡Casi nada! Bien, espero sus propuestas. ¿Sí? Tiene la palabra el señor Lechonazo.
- Hay una solución sencilla y elegante. Cambiemos de nombre al bicho, en vez de Bankia le llamamos Kabina, o Binaka, y despistamos a todo el mundo. Dirán, anda, si ayer esto se llamaba Bankia, pero ahora no, ¿lo habré soñado todo? Como Bankia ya no existe, pues ya no habría caso Bankia.
- Interesante la propuesta de su señoría, pero yo tengo una más drástica y definitiva que evitaría reaperturas de caso: podemos meter a Bankia en un cohete y mandarlo al espacio. Así sí que desaparece el problema. Cuando los auditores vayan a buscar Bankia verán un agujero y dirán, anda, si no está, pues ya no hay problema. Ya sé que el lanzamiento costará un pastón, pero seguro que menos que arreglar el desaguisado.
- ¿Mandaríamos al señor Rato también al espacio?
- Hombre, eso no se duda.
- Señores, señores, déjense de ciencia ficción. Hay una solución más terrenal para quitarnos el marrón de encima. A mí lo de Bankia me suena a nombre griego, ¿qué no? Llamándose así tiene que ser griego o de por ahí, así que se lo endiñamos a Grecia y listo. Total, gromecientos mil millones más o menos de pufo, a los griegos les da lo mismo.
- También podríamos ponerla en Argentina, a ver si la nacionalizan.
- No caerá esa breva, señoría. Yo optaría por buscar el dinero para sanear la entidad. ¿Cómo, dirán ustedes? Pues verán, yo me pregunto, ¿cuánto vale Cristiano Ronaldo? ¿100 millones de euros? Pues si clonamos unos cuantos y los vendemos, tendremos pasta de sobra para tapar el pufo. A ver, echando cuentas habría que clonar unos 250 Cristianos Ronaldos.
- ¡Vaya chorrada! Así, hasta el Andorra tendría un Cristiano Ronaldo y su valor mercantil se reduciría a cero. ¡Que no entiende usted nada de mercados, señoría!
- ¡A mí no me grite, so facha!
- ¿Ein? ¡Que te meto, rojeras!
- ¡Señorías, ya basta! Yo propondría tirar por la estrategia distractora. Una Eurocopa cada tres días, y Mundial todos los fines de semana. Con eso seguro que la peña se olvida.
- Señorías, por favor, un momento. Se nos acaba el tiempo, y yo creo que debemos aplicar los remedios que han dado resultados probados en otras crisis. Esto es, contar el rollo de lo crítico que es esto, que si no lo salvamos viene el Apocalipsis, tangar a toda la peña, sacarles la pasta a saco y usarla para tapar el pufako de Bankia. La más sencilla siempre es la mejor solución, señorías.
- ¿Y no se rebotará el personal?
- ¡Si se lo hemos hecho ya cuarenta veces, señoría! Unas cuantas más estoy seguro de que cuelan.
- ¿Y a largo plazo?
- ¡No blasfeme, señoría! ¡Aquí no se piensa a largo plazo! Nuestro lema siempre ha sido, “el que venga detrás que arree”.
- Bien, señorías, ¿están de acuerdo con la propuesta del señor Trinque? ¿Votos a favor? ¡Se aprueba la moción! ¡Ahora sí, a ver esos cubatas!

sábado, 7 de abril de 2012

Cuentos de los mandarines: los perdones del Emperador


Nubes de opiáceo humo cubrían el despacho del gran mandarín Ku Ñao, mientras éste meditaba sutiles y finas maldades con las que fastidiar a los Ku-Rri-Tos de su mandarinato. Y en este trance estaba cuando, como suele ser habitual, fue interrumpido en sus meditaciones por su aturdido discípulo, Par Di Yo.

- Saludos y reverencias, Maestro. Veo que estáis sumido en graves reflexiones.
- Así era, Par Di Yo, hasta que tú me has interrumpido, Bo-Ta Ra-Te. ¿Qué nuevas me traes, tiburón borracho?
- Maestro, debéis saber que el Emperador ha concedido amnistía para aquellos que no han pagado los tributos en los últimos años. Si declaran ahora el dinero B, sólo con pagar el 10% quedarán limpios de pecado. Supongo que estaréis contento, Maestro.
- Par Di Yo, asno poseedor de las Diez Mil Ton-tu-nas, ¿acaso me has visto cara de Cho-Ri-Zo, cardo del desierto?
- Er…¿Tengo que responder, Maestro?
- Par Di Yo, debería mandarte a contar granos de arena al Gobi, pero el opio endulza mi ya de por sí apacible carácter. Además, he de reconocer que mi natural prudencia ha hecho que haya tratado de poner ciertos caudales a salvo de la excesiva codicia del Emperador. Con ninguna intención de defraudar, por supuesto, sino para asegurar próximas inversiones que fomenten el bienestar del país y sus súbditos.
- Claro, Maestro, claro. ¿Cómo el nuevo sombrero de jade y lapislázuli que os habéis comprado?
- Efectivamente, Par Di Yo, bellota achinada. Porque cada gorro de mandarín que me compro aumenta el producto interior bru-to. Pero ahora, escucha, borrego de la sublime puerta. Aunque agradezco el gesto del Emperador hacia sus súbditos acaudalados, que ya era hora, temo que declinaré su generosa oferta de puesta al día fiscal.
- ¿Cómo es eso, Maestro? Con sólo un 10%, vuestro expediente fiscal estará limpio.
- Cierto, Par Di Yo. Pero hasta tu aletargada sesera comprenderá que la diferencia entre el 10% que me ofrece el emperador y el 0% que pago actualmente hace que la oferta me parezca poco práctica. Así que seguiré sin pagar nada, y luego ya veremos. Si me pillan, seguro que puedo acogerme a alguna otra amnistía, o sobornar a alguien en su defecto.
- Visto así, Maestro, tenéis razón. No pagar nada es mejor que pagar poco.
- Además, boniato disparatado, ¿quién, en su sano juicio, se acogería a esa amnistía? ¿No ves que sería como ponerse el cartel de Gran Cho-Ri-Zo? Si yo admito que he estado escaqueando Pas-Ta, sería como decirle al Emperador que, a partir de ahora, me vigile con tres ojos, porque no soy de fiar.
- Confieso mi asombro, Maestro. Veo que, a pesar de vuestra chinesca estirpe, no os dejáis engañar cual chino.
- Par Di Yo, el Emperador demuestra una extraña lógica al apelar a la buena voluntad de quien, evidentemente, no la tiene. Además, ¿por qué voy a pagar yo si hay un montón de Prin-Gaos que pagan porque no tienen medio de escaquear su Pas-Ta a la avarienta vista del Emperador? Y ahora retírate, atún amarillo, que se me está consumiendo la pipa de opio.
- Oigo y obedezco, Maestro.

Y así, Par Di Yo asistió con pasmo a otra lección maligna del mandarín Ku Ñao. Y los escribas lo recogieron en verso en los sagrados pergaminos:

Sale barato, chaval,
pero es más barato aún
si sale gratis total.
Ya pagará el personal
con eso del bien común.
¡Toma paraíso fiscal!

sábado, 17 de marzo de 2012

Cosas que podrían pasarle a usted en algún sitio

Elvis Kindergarten trataba de meterse en su durísima mollera de estudiante de Ingeniería Chorrinaútica los coeficientes de frotamiento del estropajo de níquel cuando se vio sobresaltado por unos fuertes porrazos en la puerta.

- ¡Pom, pom, catapom! – sonaban los porrazos.
- ¿Será posible? ¿Quién será ahora? ¡Como sea otro que viene a contarme que Dios me ama, lo defenestro!
- ¡Pom, pom, catapom, chin-pom! – arreciaron los porrazos.
- ¡Ya voy, ya voy! ¿Quién es? – dijo Elvis Kindergarten sin abrir la puerta, ya que era un muchacho muy prudente.
- ¡Policia! ¡Abra la puerta!

Ni que decir tiene que Elvis Kindergarten sintió el espontáneo deseo de salir por la ventana, que es lo que uno siente cuando se encuentra con la policía en la puerta. Sin embargo, respiró hondo y trató de buscar rápidamente en su memoria si en alguna borrachera podía haber cometido alguna burrada que justificara esta aparición policial. Como no encontró nada, se relajó un poco y abrió una rendija.

- ¿Sí? ¿Qué desean?
- ¿Elvis Kindergarten?
- Sí, soy yo, ¿qué pasa?
- Venimos a hacerle entrega de esta notificación.
- ¿Qué es esto? ¡Tiene pinta de multa!
- Como que es una multa. Por permanecer ilegalmente en el país.
- ¿Ilegalmente? ¿Pero qué dice?
- Y aquí tiene una orden de expulsión. Tiene que salir echando patas en un mes. Usted es de Chorrivía, ¿no? Pues hala, echando lechugas para su país.
- ¡Yo que voy a ser de Chorrivía! ¿Es que se han vuelto locos? ¿De qué va esto?
- ¡Esta juventud no se entera de nada! ¿Es que no ha oído que hoy entraba en vigor la nueva ley del presidente Kafkaloni?
- Pues no, yo no veo la tele.
- ¿Es posible? ¿Y cómo se entera de lo que hace Belén Esteban?
- La verdad es que me la bufa Belén Esteban.
- ¡No se pase de listo, amiguete, a ver si todavía lo empapelo!
- ¡Perdón, perdón!
- ¡Grrr! ¡Decir que se la bufa Belén Esteban! ¡Atienda, mastuerzo! Sus padres son de Chorrivía, ¿no?
- Sí, pero llevan aquí la tira de años trabajando.
- Ya, pero no tienen la nacionalidad.
- Pero tienen permiso de trabajo.
- Como si tienen una etiqueta de Anís del Mono. No tienen la nacionalidad, así que usted, por ser su hijo, es chorriviano.
- ¡Si yo he nacido aquí!
- Eso da igual, porque la nueva ley dice que lo que cuenta es el derecho de sangre, no donde nace uno. Así que usted, aunque haya nacido aquí, es chorriviano porque sus padres lo son. Así que, puerta.
- ¡Pero si vivo aquí desde que nací! ¡No he estado nunca en Chorrivía! ¡Si ni siquiera hablo chorriviano!
- Pues mala suerte, pero tiene que aligerar en un mes. Hala, que seguro que en Chorrivia hace muchos amigos. Nos vamos, pero recuerde que si no se ha pirado en un mes, volveremos a por usted.

Elvis Kindergarten cerró la puerta. Respiró hondo, se rascó el culo, se subió los pantalones, sacó el kalashnikov del armario y se echó al monte, para que lo expulsaran por algo.

P.D.: ¿Ciencia-ficción? No, amiguetes, esto ya se ha planteado alguna vez, en Italia, sin ir más lejos. Ya sabéis, las personas pueden ser ilegales. El odio, en cambio, es legal.

lunes, 5 de marzo de 2012

La malvada lluvia, o las hojas por el rábano


Estimados amigos, buenas noches. Soy el loro Puto Bocazas, y les doy la bienvenida una vez más a esta modesta columna que trata de analizar las burradas humanas desde una perspectiva loruna. El tema que me ocupa esta semana es la serie de mensajes repetitivos (hasta la naúsea, añadiría) y que vienen a decir algo así como:

“La falta de lluvia dispara los niveles de contaminación”.

El mensaje parece inocente a simple vista pero, a vista de loro, la cosa es abracadabrante. Porque parece que viene a decir que la culpable de que haya contaminación es la lluvia, que la muy asquerosa no ha hecho los deberes. Yo creo que un mensaje más coherente y constructivo sería algo así como:

“¡Dejen el coche en el garaje, hostias, que nos vamos a asfixiar!”

Por supuesto, esto es un imposible, porque supondría que entonces tenemos responsabilidad, y eso no mola. Por tanto, podemos seguir yendo solitos en un coche de cinco plazas, que se va más ancho, y poniendo las calefacciones a toda cera aunque haya veinte grados en la calle (a los loros nos encanta porque nos recuerda nuestras tropicales patrias). Así se aumenta el producto interior bruto.

Amigos, me despido por esta noche, porque llevo ya mucho rato sobrio. Relájense, fúmense un puro y enciendan la tele si quieren seguir recibiendo maravillosos y descerebrados mensajes.

sábado, 11 de febrero de 2012

Cuentos de los mandarines: la justicia inversa

Caminaba por los jardines de su mandarinato el mandarín Ku Ñao, solazando su espíritu con el canto de las oropéndolas, cuando apareció entre los arbustos su leal discípulo, el siempre reverente Par Di Yo:

- Saludos, Maestro, y que los dioses derramen sus bendiciones sobre vuestra mandarinez. Suerte que os encuentro, pues ya suponía que estabais vague…, digo, reflexionando profundamente sobre graves cuestiones. Me temo, Maestro, que tenemos un problema laboral.
- Par Di Yo, un día la impertinencia de tu atolondrada lengua te va a costar cara, ¡grrr! ¿Qué problema es ese, oriental Ce-Po-Rro?
- Maestro, parece que tenemos un problema de equidad interna. Algunos de los trabajadores del mandarinato tienen unas condiciones mejores que las de otros que realizan un trabajo similar, y estos últimos se quejan y apelan a vuestra infinita justicia.
- ¡Ah, la equidad y la justicia! ¡Los valores que equilibran la balanza de la vida! Tranquiliza a los Ku-Rri-Tos, Par Di Yo, que se hará justicia.
- ¡Sorprendido me hallo, Maestro! ¿Mejoraréis entonces las condiciones a los menos favorecidos?
- ¡Por supuesto que no, rufián comunista! Lo que haré será empeorar las condiciones de los más favorecidos, y todos contentos. Sobre todo yo, je, je, je.
- Maestro, mil perdones, pero esa justicia no acabo de verla muy clara.
- Par Di Yo, cenutrio de todas las Asias, ¿lo que demandan no es equidad e igualdad? Pues eso es lo que les doy, ya que hay dos formas de conseguir la igualdad: subiendo al de abajo o bajando al de arriba. ¿No es ésta una forma de acabar con las envidias? Ya no tienen que preocuparse de la inequidad, pues ahora el otro está igual de Jo-Di-Do que tú.
- Confieso, Maestro, que no había pensado en vuestro concepto de igualdad por debajo.
- Te falta imaginación maquiavélica, Par Di Yo. Si esto te sorprende, es que no te has leído la última reforma laboral del Emperador.
- ¡Prodigio de sabiduría, Maestro! El Emperador consigue convertir las paradojas en dogmas, lo absurdo en axioma. ¡Abaratar el despido fomenta la contratación! Entiendo pues, Maestro, que abaratar el divorcio debe fomentar el amor.
- Sin duda, Par Di Yo, al igual que abaratar las defunciones fomenta los nacimientos, porque la gente no tiene hijos pensando en lo caro que sale morirse. Así que ve a darles la buena nueva a los trabajadores, dragón escamoso, y recuérdales que ahora les puedo despedir objetivamente.
- ¿Y antes no, Maestro?
- No, Par Di Yo, antes sólo les podía despedir porque sí. Además ahora, como me sale tan barato, contrataré a mucha gente sólo para darme el gustazo de despedirles. ¡Vamos, vamos, circula, boniato de las nubes, que es mi hora de la siesta!
- Oigo y obedezco, Maestro.

Y así fue como Par Di Yo aprendió que las cosas siempre se pueden ver desde dos perspectivas, y que los mandarines siempre las ven desde la que les conviene. Y así recogieron los escribas esta sabiduría para que perdurara a través de los siglos:

No veo de justicia, amigo,
que tú estés bien y yo mal.
Más para arreglar mal tal
no me hacen indefinido,
te hacen a ti temporal.

miércoles, 25 de enero de 2012

Esto es Joligú (o Las Vegas)


- Puto Bocazas – le dije a mi loro, Puto Bocazas - ¿se puede saber dónde vas con mi smoking puesto? ¡Grrrr, vas arrastrando las mangas por el suelo, me lo vas a poner perdido! ¿No sabes que un ex-director tiene una reputación que mantener?
- Calma, Troglo, que es por una buena causa. Me he disfrazado de Frank Sinatra para ver si me contratan en esa sucursal de Las Vegas que dice tu presidenta que van a abrir por aquí.
- Cuidadito con eso de “mi presidenta”, Puto Bocazas. ¿Y también va a dirigir ese chiringuito la mafia de Chicago? ¡Qué glamour!
- Reconocerás que no es lo mismo el Bigotes que la mafia de Chicago, Troglo. Es un salto cualitativo.
- Y creo que el capitoste que lo quiere construir pretende que le regalen el suelo. A mí tampoco me vendrían mal unas hectáreas, para tumbarme un rato.
- Hombre, Troglo, es que va a crear 200.000 empleos, y ya se sabe. Eso lo justifica todo.
- Pero ese suelo es de todos.
- Que se chinchen, haber creado 200.000 empleos.
- Ya veo. ¿Lo de cambiar el modelo productivo basado en el ladrillo y en la especulación por otro más coherente era esto?
- Claro, dónde va a parar. Este modelo es mucho más sólido, ya que se basa en el juego, el alcohol y los burdeles, los tres pilares de una economía saneada.
- También creo que pide un 95% de reducción en el impuesto de transmisiones, que le autoricen licencias sin concurso y que le acorten los trámites que le molesten.
- 200.000 empleos es lo que tiene, Troglo. ¿A quién hay que matar?
- ¿Y por qué los demás tenemos que comprar el suelo y pagar los impuestos?
- Porque soís unos pringaos que no creáis 200.000 empleos.
- Eso de “empleos” es relativo, Puto Bocazas. El pájaro quiere exenciones a la Seguridad Social y hasta que le modifiquen la Ley de Extranjería, para poder traer curritos más baratos de otros países. Un chollo, vamos.
- Más vale ser esclavo que parado, Troglo. 200.000 son 200.000.
- También he leído que no piensa pagar el IBI, ni la tasa fiscal de juego, ni que los jugadores tributen por las ganancias que pillen en sus casinos. Está bien eso, porque así uno puede blanquear pasta sin problemas.
- Ya sabes, por 200.000 empleos, si blanquea un poco de pasta, pelillos a la mar, hombre. Yo creo que lo mejor es que pongan una frontera y hagan un estado paralelo, Espelandia, por ejemplo, y que el menda ponga sus propias reglas, como en el Far West. Así se agilizan mucho los trámites. Pero todo en aras del interés general y de acabar con el paro, ¿eh? Y si hay que modificar la Constitución para que pueda dar latigazos al personal, criar gorilas radiactivos o que use el museo del Prado de caballerizas, se modifica, qué coño.
- Tienes razón, Puto Bocazas, si se crea empleo eso es lo más importante. A mí siempre me pareció un error dejar de fabricar bombas de racimo, ¡con la de empleo que creaba eso! Fíjate, no sólo los que fabrican las bombas, también los hospitales, los fabricantes de prótesis, los enterradores, etc, etc. Es verdad que son un poco bestias, pero el empleo lo justifica.
- Pues claro, Troglo. No sólo no deberían prohibirse, las bombas de racimo deberían llevar desgravación en el IRPF. Y lo que habría que poner en marcha sería ponernos a fabricar bombas atómicas. ¡Eso sí que es crear empleo altamente cualificado! Además, con la cantidad de peña que matan cuando tiras una, fíjate la de empleo que se crea. Y de paso, reduces parados, que seguro que unos cuantos de los que te cargas lo son.
- Hay que apoyar estas iniciativas, porque gracias a estos preclaros gobernantes viviremos en el país de las maravillas, Puto Bocazas.
- Ya te digo. Y al que no le guste, que se pire a Cuba.

jueves, 5 de enero de 2012

Cuentos de los mandarines: la solidaridad de los ricos

Comenzaba el año de la cabra montesa, y el esclarecido mandarín Ku-Ñao, honra de su estirpe, meditaba sabiamente con la ayuda de una botella de O-Ru-Jo. Pero sus meditaciones quedaron interrumpidas cuando hizo acto de presencia en su soberbio despacho su discípulo, el poco sagaz Par-Di-Yo.

- Saludos, Maestro. Os deseo las mejores albricias para este nuevo año. Y, si se lo permitís a este ignorante patán, quería someter a vuestra consideración un hecho que me tiene sorprendido.
- Par-Di-Yo, choto de la estepa, ya te he dicho que cavilas demasiado. Pensar no es bueno para tu calenturienta cabeza. Un día se te puede ocurrir alguna idea. ¿Qué hecho es ese?
- Maestro, en estos tiempos de maligna crisis, resulta que hay algunos ricos que han asegurado que desean pagar más impuestos, para contribuir a la recuperación de todos. Confieso que esto me deja confuso.
- ¡Je, je, je! No es extraña tu confusión, Par-Di-Yo, grulla anestesiada. Desconfía siempre de la solidaridad de un rico. Porque, si fuera solidario, no sería rico, ¿no crees?
- Maestro, veo que el O-Ru-Jo presta una mayor agilidad a vuestra de por sí elocuente lengua. Ardo en deseos de saber.
- Escucha pues, lechuga de las cumbres, que como estoy algo Trom-Pa te contaré el secreto de la solidaridad de los ricos. Verás, el asunto tiene varias explicaciones. La primera es que en todas partes hay personas bienintencionadas, incluso entre los ricos y los obispos. Son los que no se merecen ser ricos. Pero son pocos, un porcentaje no significativo.
- ¿Cuál es la segunda explicación, Maestro?
- La segunda explicación, averroncho oriental, y la buena, es el Mar-Ke-Ting. Como la cosa está cruda y la gente lo pasa muy mal, los que somos ricos tenemos que hacernos un lavado de nuestra amarillenta Je-Ta. Así que lanzamos esa propuesta de pagar más para quedar bien.
- Pero tendrán que pagar más, Maestro, y los ricos como vuestra mandarinez son tremendamente taca…estooo, prudentes en sus inversiones.
- ¡Cuidado, Par-Di-Yo, víbora de las nieves! ¡Grrr! Atiende, caracol del opio. Que nos suban los impuestos a los ricos no significa que vayamos a pagar más.
- ¡Gran paradoja, Maestro!
- Nada de paradoja, hongo con patas. No vamos a pagar más porque conocemos mil formas de evadirlos. Si ya no los pagamos ahora, ¿por qué los vamos a pagar cuando los suban?
- ¡Ka-Ram-Ba, Maestro!
- Además, Par-Di-Yo, esto tiene un toque maquiavélico francamente oriental. Si suben los impuestos a los ricos y la subida tiene en la realidad un bajo efecto recaudatorio, ya que pasaremos de pagarlos, eso justificará la teoría de que, en realidad, subir los impuestos a los ricos es el chocolate del loro, que no soluciona nada y que retrae la inversión, y que a los que hay que meter mano es a los Prin-Ga-Os de siempre. ¿Pi-Yas, Par-Di-Yo?
- ¡Pi-Yo, Maestro, Pi-Yo! Sublime estratagema.
- Y además, flor del bambú, esto serviría para tener controladas a las masas plebeyas, que últimamente están demasiado soliviantadas, ¡Di-Ta sea su chinesca estampa! Aunque tuviéramos que pagar un poquillo más, puede ser necesario abrir la espita para que la O-Lla suelte presión. Al fin y al cabo, Par-Di-Yo, mejor es pagar más sobre unos beneficios bestiales que dejar de tener beneficios porque la Pe-Ña se harte de verdad. Si, total, ya lo recuperaremos más adelante. ¿Te ha quedado claro, molusco de río?
- Cristalino, Maestro, habéis iluminado mi tenebrosa mente con vuestra sabiduría.
- Puedes retirarte entonces, Par-Di-Yo, mendrugo asiático. Y, por cierto, ¿qué les vas a pedir a los Re-Yes?
- ¿Yo? Que abdiquen, Maestro.
- ¡Grrr! ¡Simio irreverente! ¡Desaparece de mi imperial visión, que voy a hacer rollitos de primavera contigo!

Y Par-Di-Yo salió velozmente, esquivando los jarrones Ming que le arrojaba con violencia el ínclito y sabio mandarín. Y así aprendió una nueva maldad, que fue recogida cabalmente en los libros de los escribas de esta guisa:

No te fíes del solidario
que tiene lleno el armario
y repleto el calcetín,
que es seguro, dromedario,
que estás ante un mandarín
o estás ante Urdangarín.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Post Navideño


- ¡TROGLOOOO! – berreó de forma atronadora mi malvado loro, Puto Bocazas.
- ¿Qué tripa se te ha roto ahora, Puto Bocazas? ¡Y deja ya de comer polvorones, que eso es malísimo!
- Estos no, tarugo, porque son de mi invención. Van rellenos de concentrado de güisqui de garrafa, una botella por polvorón. Alegría navideña a saco, je, je. Pero, a lo que iba, ¿has subido ya algún post navideño?
- Pues no. Pero subí el de los reyes. Luego lo repito el día de reyes, y listo.
- Troglo, eres más vago que la hostia, lo cual te convierte en un hombre sabio. Pero estamos en una época de tópicos, y hay que vivir en el tópico. Y el post navideño ya se ha convertido en tópico.
- ¿Cómo las cenas de empresa?
- Pues sí. Esas cenas a las que nadie quiere ir pero que tienes que ir por huevos y poner cara feliz mientras el retrasado de tu jefe cuenta chistes verdes, se rie con rebuznos de jumento y se cree un benefactor por invitarte a unos langostinos que deben llevar congelados desde el paleolítico.
- ¿Cómo la lotería?
- Como esa estafa organizada y descerebrante, que juega con las ilusiones de la gente y asocia pasta con felicidad, sí.
- ¿Cómo el turrón?
- Como el turrón, los mazapanes, las uvas, el anuncio de Coca-Cola, las siete mil versiones televisivas de “Canción de Navidad”, los villancicos, el belén y el espumillón.
- ¿Cómo la nieve?
- Exacto. Aunque no recuerdo haber visto nevar en Navidad, y dudo mucho que nevara en Belén, que debe hacer 20 grados, y más con el cambio climático. Pero sí, como la nieve.
- ¿Cómo Papa Noel y los regalos?
- También, también. Además, eso reactiva mucho la economía. Ya sabes, Troglo, consume hasta morir mierdas que no te hacen falta.
- ¿Cómo reunirse con la familia?
- ¡Ah, la calidez del hogar! Exacto, Troglo. Estar con la familia es la mayor felicidad. Sin embargo, supongo que si a cualquiera le preguntaran a quién quiere llevarse a una isla desierta pues diría a Scarlett Johansson, o a Angelina Jolie, o a Brad Pitt, o yo que sé. No creo que dijera “a mi hermana, mi cuñao y el abuelo Flatulio”. Pero es un tópico, y a los tópicos hay que respetarlos, que mueven el mundo y hacen ganar pasta a los de siempre.
- ¿Pues sabes qué, Puto Bocazas? Que visto el plan, paso de tópicos y no voy a subir ningún post navideño.
- Pues también es verdad. ¿Subimos uno de Semana Santa?
- Ya veremos, pero, de momento, dame polvorones.

Que ustedes lo pasen bien.

martes, 20 de diciembre de 2011

Un cuento de reyes

Érase una vez un día que se reunieron todos los reyes y reinas que en el mundo han sido. Estaban los Reyes Magos y los Reyes Godos, el Rey Lear y el Rey Midas, la Reina de Saba, la Reina Mora, la Reina de los Mares y Juanita Reina. En fin, toditos. Y fue que celebraron un banquete, como suelen hacer los reyes, y al final estaban bastante borrachos, lo cual también suele ser habitual. Y entonces, el Rey de Bastos dio un par de porrazos en la mesa, para llamar la atención de todos los presentes:

- ¡Majestades, por favor! ¡Un poco de atención! Estamos aquí para tratar un asunto urgente, y que puede ser muy perjudicial para nuestros intereses. Todos sabéis que me refiero a los tejemanejes del malvado infante consorte Unmalandrín, que han dejado la reputación de la familia real a la altura del betún.
- ¡Es que la familia no da más que disgustos! – dijo el Rey León, mientras bebía de la Copa del Rey y le tiraba los tejos a la Abeja Reina.
- Tengo yo una sota que me tiene frita – dijo la Reina de Tréboles – El otro día…
- ¡Grrr! ¡Ya basta! – dijo, muy enfadado, el Rey Que Rabió – Se ha hecho demasiada publicidad sobre nuestras reales personas, y eso no conviene en absoluto. ¡Hay que buscar una solución urgentemente!
- Cierto – intervino el Anciano Rey de los Vinos – Con tanto estar en candelero, la gente podría darse cuenta de que somos unos inútiles que llevamos siglos viviendo del cuento.
- Sobre todo, que no me toquen la pasta – dijo el rey de oros.
- Sí, que los plebeyos son muy brutos cuando se cabrean – terció el rey Arturo - ¿A alguien se le ocurre alguna idea?

Los reyes pensaban pero, como no estaban acostumbrados, pues no se les ocurría nada. Hasta que levantó la mano el Rey Salomón:

-Yo tengo una propuesta. Hagámonos transparentes.
- ¿Transparentes? – se sorprendió la Reina del Baile.
- Exacto. El populacho ama la transparencia. Creen, y con razón, que escondemos cosas y que tenemos negociejos ocultos. Así que hagámonos transparentes ante ellos, y así ganaremos su confianza.
- ¿Y eso cómo se hace? – preguntó el Rey del Sofá-Cama.
- Bueno – dijo el Rey Salomón – creo que hay que concentrarse y apretar fuerte, así. ¡Umrrgg! ¡Umrrgg! ¿Qué? ¿Se me ve más transparente?
- ¡Sí, sí! ¡Se te ve como más difuso! ¡Es una gran idea! ¡Vamos a hacernos todos transparentes!

Y allá que se pusieron todas las reinas y reyes a apretar, ¡umrrgg!, ¡umrrgg!, y se iban haciendo cada vez más transparentes. Pero resulta que siguieron y siguieron apretando, porque querían ser más y más transparentes. Y se hicieron tan transparentes, tan transparentes, que se difuminaron, se hicieron invisibles y desaparecieron de la faz de la tierra.

Y así fue como se extinguieron todos los reyes y reinas. Y por eso los demás fuimos felices y comimos perdices.

Amén.

martes, 6 de diciembre de 2011

Arriba y abajo


Gobierno de Chorrivía.
Secretaría General de Trapicheos Numéricos, Vaciladas Plausibles y Demagogía Social.

PARA GENERAL CONOCIMIENTO

El presente documento se publica con la intención de salir al paso de infundadas malinterpretaciones con respecto a los resultados de desarrollo económico obtenidos en los últimos años.

De desatinadas se han de tildar, especialmente, las interpretaciones que se han hecho con respecto al último informe publicado por la OCDE. Cierto que este informe concluye que ha habido un aumento de la desigualdad, esto es, que los ricos son cada vez más ricos y los pobres, cada vez más pobres. Según algunas fuentes, este resultado pone de manifiesto el gran fracaso de las medidas tomadas por los distintos gobiernos y la profunda injusticia social de las mismas. Nada más lejos de la realidad, sin embargo.

Podemos comparar esta interpretación con la de aquel niño que, yendo en un tren, piensa que los árboles y las casas se desplazan hacia atrás, cuando sucede exactamente lo contrario, es él el que se desplaza hacia delante.

Porque, aplicando los más simples mecanismos de inversión lógica propios de las ciencias econoflaúticas, planteemos el problema en sus justos términos. Por supuesto que una de las labores fundamentales de los gobiernos es la redistribución de la riqueza. Pero, al contrario de lo que piensa el desinformado votante, no se trata de una redistribución hacia abajo, sino hacia arriba.

La lógica de tal estrategia cae por su propio peso. Sabido es que los creadores de riqueza y empleo son los estratos ricos de la sociedad, que son los que tienen dinero para invertir. Por tanto, cuanto más capital acumulen estas rentas altas, más invertirán y más dinero habrá para todos. Desde esta perspectiva, y a la vista de los datos, debemos decir con orgullo que las acciones llevadas a cabo por los sucesivos gobiernos han sido un completo éxito.

De hecho, se debería profundizar en esta línea, hasta conseguir llegar al punto en que absolutamente toda la riqueza haya sido redistribuida hacia una sola persona. Así, este inversor tendrá tal capacidad de generar empleo y riqueza que, indudablemente, viviremos un periodo de bonanza desconocido hasta la fecha. O dicho en términos técnicos, la rehostia.

Y si no cuela, pues me puedo inventar otra cosa.

Chorrivía, a 6 de diciembre.
Falacio Patrañas, Secretario General del Asunto.

martes, 15 de noviembre de 2011

Portadas que me gustan


Curiosa portada para un disco de azarosa vida, el disco de los tres líderes. Se grabó en el 61, e iba a ser el primer disco a nombre del trombonista Willie Wilson. Sin embargo, sabe dios por qué, se decidió no hacerlo así. Se publicó a nombre del pianista Duke Pearson, con el título de “Dedication!”. Y también se publicó, creo que en Black Lion, a nombre de Freddie Hubbard, con el título de “Minor Mishap”, el primer corte del disco. Y Willie se quedó sin su disco. Acompañan a Duke, Freddie y Willie el gran saxo barítono Pepper Adams, el bajista Thomas Howard, que tampoco se prodigó demasiado, y el batería Lex Humphries.

Que yo sepa, Willie Wilson jamás tuvo ocasión de volver a grabar nada, y murió muy pronto, en 1963, pasando a ser uno de los olvidados del jazz. A lo mejor ese título, “Dedication!” va por él, o así me gusta pensarlo. Porque para mí, Willie es el líder de esta sesión, aunque nunca llegó a serlo oficialmente. Aquí va, para que lo comprobéis, “Blues for Alvina” tema compuesto a medias entre Wilson y su mujer, la tal Alvina. Y, para que haya menos músicos de jazz olvidados, subo también una foto (creo que hecha por Gary Gladstone) de Willie, ¡hala!


sábado, 5 de noviembre de 2011

Que no me representen, oiga

- Puto Bocazas – le dije a mi loro, Puto Bocazas – prepárate, que otra vez nos toca ejercer nuestros derechos democráticos.
- ¡Ah, la democracia, Troglo, esa superstición tan extendida! ¿Ya toca votar otra vez? ¡Cómo pasa el tiempo!
- Pues sí. Enorgullecete, que ya sabes que votar es la máxima, por no decir la única, manera que tiene la peña de hacer política. No te quejes, que otros no pueden votar.
- Eso es cierto, nosotros por lo menos podemos votar antes de obedecer. Otros obedecen directamente.
- Je, je, cierto. Yo, cada vez que voto, me siento participante en la política de mi país. ¿Qué digo participante? ¡Protagonista! ¡Actor principal! Cada vez que meto un papelajo en una urna, me siento un Kennedy.
- Digo yo que por qué no establecen un turno rotatorio de gobierno y se dejan de rollos.
- ¡Uy, no sería democrático! Además, nos perderíamos buena parte de la sociedad del espectáculo.
- Eso sí. Por cierto, tengo aquí un montón de panfletos y estaba pensando en votar a Marqués del Chori, del Partido Butanerista.
- ¿Estás mal de la cabeza, Puto Bocazas? ¿Un anarquista como tú, votando? Además, ese partido no va a salir ni de coña.
- Por eso mismo, Troglo. Si hubiera la más mínima posibilidad de que saliera, no le votaría. Es más, yo votaré al candidato que me garantice que no va a obtener representación parlamentaria.
- Explícate, Puto Bocazas.
- En los partidos políticos está la salvación, Troglo. Necesitamos mogollón de partidos políticos, cuantos más, mejor.
- ¿Qué disparates dices?
- Imagina que todos hacemos lo mismo, Troglo. Conseguimos que se presenten miles, o millones de partidos, y toda la peña distribuye su voto, de forma que ningún partido obtenga el suficiente porcentaje de votos para obtener representación. ¿Te imaginas? De este modo, las elecciones quedarían desiertas, y yo reinaría supremo.
- Querrás decir “reinaríamos”.
- Claro, qué despiste, je, je.
- Puto Bocazas, es una burrada de aquí te espero. Claro que, comparado con lo de Grecia, es hasta coherente.
- Pues claro, Troglo. Lo dicho, hay que votar al candidato que no te pueda representar, al que te garantice que tu voto será inútil.
- ¿No sería más fácil abstenerse?
- Pero entonces mi voto no es inútil, simplemente se lo pasan por el forro. Yo quiero un voto que paralice el sistema al no obtener nadie la representación necesaria.
- Puede ser, puede ser, pero yo creo que algo se les ocurriría. En la duda, yo creo que hay que volver a los clásicos políticos, Puto Bocazas: tres litros de cubata y kalashnikov en ristre.
- ¡Ah, “Los hermanos Kalashnikov”, qué buen libro! Y hablando de cubatas, ponme quince.

domingo, 16 de octubre de 2011

Portadas que me gustan

Me gusta esta portada, que firmó el amigo Ken Deardoff para éste “Gemini” (ya veis el símbolo de los gemelitos, je, je). Es un disco del 60, y es el único disco de Les Spann como líder. Les era un músico un poco raro, porque hay muchos músicos que tocan más de un instrumento, pero no es habitual que los instrumentos sean tan distintos como la guitarra y la flauta. Además, no parece que tuviera preferencia, no es un guitarrista que toca la flauta ni un flautista que toca la guitarra, es un guiitarroflautista o un flautoguitarrista, algo así. Además, aunque estuvo bastante activo durante los 50 y los 60, tocando con Quincy Jones, Dizzy o Johnny Hodges, de repente desapareció de escena, por lo menos en cuanto a grabaciones. Dicen que no era un músico muy ambicioso, y probablemente se dedicó a ganarse la vida como músico de estudio (no hay tantos que toquen dos instrumentos con igual maestría).

Me gusta la imagen del humo del cigarrillo subiendo, eso ya es imposible de ver actualmente (¡el tío fumaba mientras tocaba la flauta, qué bárbaro!). El disco es bastante bueno, y le acompañan el trompista (que no trompetista) Julius Watkins, Tommy Flanagan al piano y Sam Jones al bajo. Para que veáis, he puesto dos temas, un original de Les, “Q’s Dues Blues”, donde toca la guitarra (el batería es Louis Hayes) y otro blues, éste firmado por Watkins, “Blues for Gemini”, donde le da a la flauta (y el batería es “Tootie” Heath).



domingo, 9 de octubre de 2011

Portadas que me gustan


¡Cómo me gusta esta portada! ¿Por qué seré tan politicón? Aquí tenéis un disco mitológico en la historia del jazz, y un disco muy de su época. Cuando mezclas la música con la política te puede salir un truño o te puede salir una joya. En 1960, con el tema de los derechos civiles y demás en plena efervescencia, Max Roach se lanzó a hacer un disco políticamente comprometido. Lo cierto es que Sonny Rollins ya lo había intentado un poco antes, pero su discográfica no le había dejado. Roach se salió con la suya y, en colaboración con Oscar Brown, sacó adelante esta suite de la libertad. Los que le acompañaron en aquel viaje fueron el trompetista Booker Little, prematuramente fallecido, el trombón Julian Priester (de quien creo recordar que colgué una portada), los saxofonistas Walter Benton (que fue saxofonista de Pérez Prado) y el gran Coleman Hawkins (ex-jefe de Max, y que a su edad y con su carrera ya podía hacer lo que le diera la gana sin temar consecuencias), el poco habitual bajista James Schenk y los percusionistas Michael Olatunji, Ray Mantilla y Tomás DuVall. Y, por supuesto, la cantante Abbey Lincoln, mega-activista que sacrificó parte de su carrera musical por dedicarse a aquello en lo que creía.

Y ahí tenéis la portada. Tres negros, desafiantes, sentados en un bar, mientras un camarero blanco les mira suspicazmente. Puede parecer una chorrada, pero la foto era un puñetazo para la época, por el hecho de que hubiera un blanco sirviendo a negros, y porque se habían producido hacía poco conflictos cuyo desencadenante fue que unas personas negras se habían negado a abandonar un bar para blancos. La protesta y el desafio hechos portada. Lo malo es que no sé nada de ella. Ni de quién es la foto, ni el diseño, ni nada.

En cuanto a la música es, en muchos momentos, una oleada de rabia y mala leche. Y a veces no sé si es jazz, pero me da lo mismo. El tema central del disco es el famoso “Tríptico”, con sólo la batería de Roach y la voz de Abbey. Tiene tres partes, “Prayer”, “Protest”, “Peace”, que distinguiréis fácilmente, y que me siguen poniendo los pelos de punta.

miércoles, 5 de octubre de 2011

El cuento de las elecciones (y va con segundas)


Érase una vez que se celebraron elecciones a la presidencia de Chorrivía. La gente estaba muy ilusionada, porque era la primera vez, y ya se sabe. Así que se preparó una gran campaña electoral, los partidos salieron a la calle a dar cientos de mítines, se tiró confeti, y el presidente en funciones dio un emotivo discurso:

- ¡Chorrivianos! ¡Este es un momento histórico en la historia de nuestra patria! ¡Por primera vez tenemos el derecho y el privilegio de elegir a nuestros representantes! ¡Somos totalmente libres para decidir quién guiará los destinos de nuestro país! ¡Os pido que ejerzamos este derecho con responsabilidad!

Y llegó el día de las elecciones, y los chorrivianos fueron en masa a votar. Cuando se cerraron las votaciones, y como era un momento histórico, el presidente en funciones hizo acto de presencia en un céntrico colegio electoral.

- ¡Chorrivianos! ¡En este momento histórico y solemne, vamos a proceder a la apertura de la primera urna y al recuento de los primeros votos de la historia de nuestra joven democracia!

La sala estaba abarrotada. Prensa, televisión, ciudadanía, de todo. El presidente en funciones dijo:

- ¡Procédase a la apertura de la urna!

Así se hizo, y el presidente en funciones introdujo su mano en la misma, y dijo:

- ¡Aquí extraigo el primer voto! ¡Quede para la posteridad este momento! Veamos, el voto es para…¿eh? ¿qué pone aquí?, “mi hermano Paquito, que hizo Ciencias Econoflaúticas y es buena persona”. ¿Pero qué es esto? Bueno, señores, no pasa nada, sacaré otro y esto será mera anécdota, je, je. A ver, éste…¡será posible! “A doña Conchádula, la del estanco, que es muy responsable”. ¿Qué está pasando aquí?

Presa de los nervios, el presidente en funciones empezó a sacar votos a toda velocidad.

- “A Serafín Cascarilla, que le conozco hace muchos años y es de fiar” ¡Grrr! “A Centrudis Tabernas, que tiene mucha paciencia” ¡GRRR! “A mi perro, que ese siempre te será fiel”. ¡Pero qué burrada de elecciones son estas! ¡Esto es un sabotaje democrático!
- Pero, señor presidente en funciones, - dijo un ciudadano presente en la sala - ¿Qué le pasa? ¿No teníamos libertad para votar a quién quisiéramos?
- ¡A los que quisieran entre los candidatos que presentan los partidos, ceporro, no al vecino del quinto!
- Pero es que los candidatos de los partidos no nos gustan – dijo otro ciudadano.
- Son muy feos – añadió una señora.
- ¿Es que no entienden que son libres de elegir, pero entre los candidatos de los partidos, merluzos? ¡Esto es una democracia representativa!
- Pero, señor presidente en funciones, entonces no seríamos libres de elegir, como usted nos prometió – dijeron los ciudadanos - ¿Elegir a un candidato que otros eligieron antes por mí, por una razón u otra, es ser libre para decidir quién quiero que me gobierne? ¿Por qué tengo que votar a un candidato que fue elegido por otra persona? ¿Cómo sé quién es ese señor o por qué razón está ahí? Nos dijo que podríamos votar a quien nos diera la gana, y es lo que hemos hecho.
- ¡Será posible! – dijo el presidente en funciones - ¡Ustedes han estado leyendo! ¡Ya sabía yo que ese vicio traería malas consecuencias! Venga, hombre, no sean así, que los partidos han elegido sus candidatos con mucho cariño, no les den este disgusto.
- De eso, nada – dijeron los ciudadanos – Nos dijo que votáramos con responsabilidad, y es lo que hemos hecho. Así que, hale, a contar.

Y es por esto que Chorrivía no sale en los mapas.